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No hay energía eléctrica ni comunicaciones; se derrumban el Palacio Nacional y la catedral

Haití, devastado por un terremoto; el país más pobre del hemisferio clama por ayuda

Hay cientos de personas sentadas en las calles sin un lugar adonde ir, describen testigos

Pánico por las 13 réplicas

No hay balance oficial de víctimas

Fue de 7 grados Richter

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Voluntarios y rescatistas trabajan a marchas forzadas para sacar de los escombros a pobladores de Puerto Príncipe, donde un terremoto de 7 grados Ritcher derrumbó hoteles, comercios, casas y edificios gubernamentales. En la imagen, un niño es atendido luego de ser rescatado del hotel Villa CreoleFoto Ap
 
Periódico La Jornada
Miércoles 13 de enero de 2010, p. 21

Puerto Príncipe, 12 de enero. Un terremoto de 7 grados en la escala de Richter devastó hoy Puerto Príncipe, la capital de Haití, con saldo de cientos o miles de muertos y heridos, en lo que fue considerado por el gobierno de la nación más pobre del hemisferio como catástrofe de enormes proporciones. Un número indeterminado de edificios públicos, entre ellos el Palacio Nacional, así como un hospital, la catedral, instalaciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU), hoteles, comercios y cientos de casas se derrumbaron. Al cierre de esta edición se contaban 13 réplicas, lo que generó pánico entre la población.

La vecina República Dominicana, Venezuela, Brasil, Colombia, Nicaragua, Estados Unidos, Canadá y Francia figuraron entre las primeras naciones que respondieron al llamado del embajador haitiano en Estados Unidos, Raymond Alcide Joseph, quien describió la situación como catástrofe de enormes proporciones.

El terremoto, que inicialmente fue estimado en 7.3 grados Richter, rompió la red de comunicaciones, por lo que los reportes sobre la situación en Haití fluían con lentitud. Al cierre de esta edición el gobierno del presidente René Preval no había dado un balance.

La zona centro de Puerto Príncipe, destruida

El centro de Puerto Príncipe quedó destruido y se temen centenares de muertos, señaló un médico de la capital; otras fuentes refirieron que miles de personas podrían estar bajo escombros.

Diplomáticos estadunidenses en el lugar vieron numerosos cuerpos en las calles y sobre las aceras despedazadas. Philip Crowley, vocero del Departamento de Estado, sentenció: evidentemente hay numerosas víctimas mortales.

La sede de la Misión de Estabilización para Haití de la ONU se derrumbó y varios de sus empleados están desaparecidos, señaló en un comunicado Alain Leroy, el jefe de la misión.

Rachmani Domersant, gerente de operaciones de Food for the Poor, declaró que “toda la ciudad está a oscuras y hay miles de personas sentadas en las calles, sin tener adonde ir.

He visto siete u ocho edificios colapsados, desde oficinas y hoteles hasta locales comerciales. Creo que hablar de cientos de víctimas sería subestimar la situación, mencionó.

Ian Rogers, del grupo Save the Children, declaró que podía escuchar gritos y lamentos por la ciudad en penumbras.

El movimiento telúrico ocurrió a las 16:53 horas y su epicentro fue ubicado 15 kilómetros al suroeste de Puerto Príncipe y a 27 kilómetros de la sureña localidad de Petionville.

El movimiento, que también se sintió en la vecina República Dominicana y en Cuba, se ubicó a 10 kilómetros de profundidad, según el Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS, por su siglas en inglés), y tuvo duración de un minuto.

Luego del terremoto, el USG reportó trece réplicas; las más fuertes fueron de 5.9 y 5.5 grados Richter.

Las comunicaciones en Haití colapsaron tras el terremoto que desató una alerta de tsunami para Cuba, Bahamas y República Dominicana, que posteriormente fue levantada.

Por la noche estaciones de radio y televisión seguían sin operar y las pocas que lograban hacerlo sólo enviaban mensajes de auxilio.

En Petionville, distrito con gran actividad turística y una de las zonas más ricas de Puerto Príncipe, un hospital de tres pisos se derrumbó.

En Petionville reside la mayoría de diplomáticos en el país y los funcionarios de la ONU.

El embajador de Haití en Estados Unidos, Raymond Alcide Joseph, declaró a CNN: Haití es el país más pobre del hemisferio y ha sido sacudido por una catástrofe; llamo a todos los países amigos para que por favor nos ayuden.

El sismo se sintió con intensidad en República Dominicana, con la que Haití comparte la isla La Española.

En todos los lugares se sintieron los efectos del temblor; no se ha reportado ningún daño, pese a que hemos monitoreado los lugares más vulnerables, señaló Luis Luna Paulino, director dominicano de Defensa Civil.

El Instituto Sismológico de Santo Domingo informó que el temblor tuvo una magnitud de 6.8 grados en las zonas más afectadas.

Desde el terremoto del 4 de agosto de 1946, que fue de 8.1 grados, no habíamos registrado en nuestro país un fenómeno como este, afirmó.

El presidente dominicano, Leonel Fernández, llamó a la comunidad internacional para que colabore en el rescate de las víctimas del sismo en Haití y anunció el envío de ayuda.

Cuba evacuó el municipio costero de Baracoa, en la región oriental, donde se sintió con fuerza el terremoto.

Se alertó sobre esta amenaza a las autoridades de las provincias de Guantánamo y Santiago de Cuba. Hasta el momento no se reporta una elevación del mar en ningún punto costero de estos territorios, informó el Estado Mayor de la Defensa Civil.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, indicó que está pendiente de la situación en Haití y pidió a su personal proteger a los empleados de la embajada estadunidense en la nación caribeña y los llamó a que se preparen para una eventual asistencia humanitaria.

Bill Clinton, ex jefe de la Casa Blanca y actual enviado especial de la ONU para Haití, ofreció toda su ayuda a la población.

El Banco Interamericano de Desarrollo anunció una donación de emergencia de 200 mil dólares para proveer alimentos, agua, medicinas y refugio a las víctimas del sismo, mientras Francia, Canadá, Colombia, Venezuela, Nicaragua y Brasil se mostraron dispuestos a enviar ayuda.

Haití fue golpeado por una serie de catástrofes naturales en 2008 con el embate de cuatro huracanes Fay, Gustav, Hanna e Ike que provocaron más de 800 muertos.

Además, tiene la renta per cápita más baja del continente y 80 por ciento de su población de casi 9 millones de habitantes sobrevive con menos de dos dólares diarios.