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Doce años del SAR: ¡ráscate con tus propias uñas!
E

n julio de 2009 cumplió 12 años la reforma con que Zedillo privatizó las pensiones del IMSS. Aunque el saldo neto del empeño tecnocrático es desastroso, los intereses que usan los cuantiosos recursos que irresponsablemente Zedillo le entregó no sólo festinaron, también volvieron a amenazar: a pesar de todo lo que hemos cobrado y seguiremos cobrando, las pensiones no darán. ¡Aporten más! El único futuro es ¡rásquense con sus propias uñas!

La primera voz correspondió a Eduardo Silva, presidente de la Amafore, para quien la prioridad sectorial consiste en buscar la manera de incrementar el ahorro voluntario de las personas, ya que el monto nos parece que todavía es insuficiente. De no tomarse las medidas necesarias, se corre el riesgo de que la tasa de remplazo sea muy baja, mucho más de lo que nos gustaría. Es indispensable que aumente el ahorro que hacen los trabajadores afiliados al IMSS. ¡Sólo falta que diga cómo!

Y claro que para Silva –como para el presidente de la Consar, Moisés Schwartz– el asunto sigue siendo que todavía no se ha logrado que la gente tome acciones para informarse bien y mejorar las posibilidades de su retiro. O sea: el asunto es de la gente, no del que administra y ¡cobra! por administrar sus recursos.

Por ello, agregó Silva, es necesario elevar sustancialmente los índices de cultura previsional y financiera entre la población, ya que esto es fundamental para el éxito del sistema. En una palabra: que los bancos y la SEP promuevan la educación financiera desde la primaria, toda vez que las severas fallas en el diseño del esquema mexicano de capitalización –que jamás brindará pensiones dignas– son, para Silva, responsabilidad de la gente y su cultura financiera.

Pero a pesar de que las minusvalías por 50 mil millones de pesos terminaron de comprometer las, de por sí, reducidas posibilidades de que –por su estructura– cualquier cuenta individual garantice un retiro decente, para Silva ese periodo negro es un año para aprender y no para olvidar: no se sabe cuáles serán sus efectos.

Como segunda voz y al igual que Silva, Guillermo Anaya, presidente panista de la Comisión de Seguridad Social del Senado y furibundo propulsor de la reforma calderonista del ISSSTE, estima que aún no se ha podido aterrizar en una mayor cultura financiera por parte de los trabajadores. Su meta para el corto plazo es irrefutable: deben disponer de la información sobre sus cuentas de ahorro para que tomen las mejores decisiones y no se vean perjudicados a futuro. ¿Ellos, los trabajadores, o quienes les cobran por administrar profesionalmente (a pesar de las minusvalías) sus recursos pensionarios?

La tercera voz fue la de Tonatiuh Rodríguez, director general de la Afore XXI, y Alejandro Múzquiz, director de servicio al cliente de ING Afore, quienes también comparten la opinión de que si se logra que las personas pongan más atención a su cuenta, se crecerá más, además de que las Afore sólo podrán financiar parcialmente el retiro. ¿Quiere esto decir que ambas administradoras devolverán a los trabajadores la parte de las comisiones que usaron como Afore, pero que no alcanzó para completarles retiros dignos?

Mientras tanto, la solución de Rodríguez y Múzquiz pasa por incrementar la cuota tripartita (obrero, patrón, gobierno) para que al final de la vida laboral se tenga una pensión digna. Trabajadores: ¡infórmense y pongan más!

Moisés Schwartz aportó, como cuarta voz, la ratificación de que el gran desafío es que la gente participe más activamente con su dinero aportado en una Afore y que se tiene que buscar un esquema que permita un mayor incremento en las cuotas. Pero, es que, señor Schwartz, ¿los rendimientos y el nivel de comisiones dependen de la gente?

Finalmente, para Vanesa Rubio –quinta voz y vocera de la Amafore– el asunto está en otra parte. Después de la reforma calderonista del ISSSTE y sus cuentas individuales, para ella el siguiente paso es homologar la contribución de los del IMSS con los del ISSSTE. El Congreso deberá establecer cómo se incrementará 6.5 por ciento de aportación actual sobre el salario base de cotización de los del IMSS con el 11.3 correspondiente a los del ISSSTE.

A toda la reforma de Zedillo se opuso, en su momento, el Sindicato Mexicano de Electricistas. Y desde 2007, los trabajadores del IMSS-Veracruz interpusieron un amparo que demanda la nulidad del convenio 2005-2007 –firmado por Molinar Horcasitas y el secretario general del SNTSS, Valdemar Gutiérrez Fragoso– que extermina su régimen de jubilaciones y pensiones (RJP).

Ese convenio, argumentan, reduce la jubilación por Afore a 30 por ciento del último salario devengado y separa a las generaciones para abrir la posibilidad de que los trabajadores de nuevo ingreso tengan cuentas individuales. También proponen preservar el actual RJP para las futuras generaciones promoviendo una iniciativa de reforma a las leyes del SAR y del Seguro Social para que las aportaciones individuales de los trabajadores del IMSS –que se encuentran en las Afore–- se transfieran al RJP para su recapitalización. Y, dos años después, su amparo progresa vigorosamente.

Así que transcurridos 12 desastrosos años, el ráscate con tus propias uñas ha derivado en la urgencia de procesar un debate nacional que reforme el caos pensionario generado por Zedillo y Calderón. La legislatura 61 constituye una buena oportunidad para iniciarlo.

*Universidad Autónoma Metropolitana -Xochimilco