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Alicia Flores da a conocer su primera novela, publicada por la editorial Planeta

Ginecóloga comparte tanta belleza vista en retratos del Renacimiento

Mi conclusión es que una mujer los creó cuando pintar era oficio exclusivo de hombres, dice

 
Periódico La Jornada
Viernes 2 de octubre de 2009, p. 5

La historia de dos mujeres que se empeñan en romper esquemas da vida a la novela Una retratista en la corte de Enrique VIII.

En el volumen, publicado por Editorial Planeta, la primera es la protagonista del relato: Eleanor, decidida a ser pintora en una época (el Renacimiento) en la que se ve obligada a disfrazarse de hombre para cumplir su sueño.

La otra es la autora, Alicia Flores, ginecóloga cuya pasión por las letras y el arte la llevó a dejar por unos meses la medicina para dedicarse a escribir las peripecias de la joven retratista en una fastuosa aristocracia medieval.

Se trata de su primera novela, producto sobre todo de la tradición de narración oral de su tierra, Las Choapas, Veracruz.

Para mí fue muy difícil admitir que era escritora, porque el término se me hace muy elitista, máxime cuando los relatos surgen de manera tan espontánea, señala Flores en entrevista con La Jornada.

Luego de resultar finalista en un premio de novela en Argentina en 2006 y de sobreponerse a la emoción que le causó que una editorial tan grande se interesara en publicar su texto, asegura que quienes deseen ser escritores deben vencer los miedos: Hay que exponerse a la crítica y tratar de crecer.

Añade que en su estado natal “es una verdadera religión contar historias en narraciones orales. Eso me gusta mucho, dicen que se me da; por eso, más que llamarme escritora, soy una contadora de historias que trata de buscar un lenguaje sencillo.

Los escritores que ya se sienten intelectuales o adquieren prestigio son muy rebuscados. Claro, parecer natural en un texto, no es sencillo. Por eso la virtud de alguien que sabe narrar debe hacer que parezca que fue fácil.

La narradora considera que “si bien hay bastante incultura entre los profesionistas, pues en la formación académica persiste la división entre las bellas artes y las ciencias exactas, no se debe olvidar que ambas disciplinas tienen muchas coincidencias.

Foto
Alicia Flores durante la entrevista con La JornadaFoto Cristina Rodríguez

“Fue en esa búsqueda de coincidencias cuando escribí este libro y a veces sentí que el mundo que iba fluyendo de mi pluma era más real que el que yo tenía. Mi marido llegaba a pedirme de comer y yo le decía, ‘espérame tantito’, pues me encontraba en medio de la corte de Enrique VIII.

Investigar todo eso fue bellísimo, porque, aunque Eleanor es un personaje ficticio, todo lo que sucede a su alrededor tiene un marco histórico bien documentado. Existen unos cuadros de un artista al que sólo se le conoce como el pintor de Flandes, sin firma. Me puse a imaginar por qué esos retratos de mujeres tan hermosos no serían firmados por quien los hizo y mi conclusión fue que los pintó una mujer, que en esa época no podía revelar que se dedicaba a un oficio exclusivo de los hombres.

Sueño cumplido

Alicia Flores recuerda su ingreso al mundo literario como quien narra las aventuras de Cenicienta: “Me tardé año y medio en escribir la novela, luego la mandé a un concurso a Argentina. Allí me hablaron un día para informarme que había quedado dentro de las 10 finalistas, pero no pasó nada.

“Después la mandé al premio Casa de las Américas de La Habana. El año pasado de repente me hablaron de Planeta para decirme que les interesaba editarla. Fue así como se cumplió el sueño.

“Esto que ocurrió no ha sido por generación espontánea. Leo desde niña, he sido lectora insaciable, me gusta mucho la novela histórica; además, como médico de mujeres he sido un poco feminista y esta novela es fruto de todo ello, de tanta belleza que he contemplado en esas imágenes del Renacimiento.

Muchos piensan, después de leer el libro, que he viajado mucho, que conozco todas las obras que ahí describo, y no. Es un universo interno.