¿Quién habla por ellos?

Y para muestra… un Acteal

 

Resu Rodríguez

Qué y cómo se habla de los derechos de los pueblos indígenas en los medios de “comunicación”. ¿Quién habla de ellos? El manejo mediático de la última resolución de la Suprema Corte sobre el caso Acteal es ilustrativo para dar algunas respuestas a estas preguntas.

La televisión, radio, prensa escrita y electrónica con más audiencia y lectores, construyeron un hecho que pocas veces entra en sus agendas: la “justicia por una masacre entre indígenas” de los Altos de Chiapas. ¿A quién se le concedió la palabra en este seguimiento de la noticia? A la clase política: Suprema Corte, diputados, presidente de México y abogados de un centro de investigación que funciona con recursos públicos. Los periodistas se dieron la voz a sí mismos y, para el tercero en juego en la comunicación política, organizaciones sociales y ciudadanos que conforman la opinión pública, sólo quedó un hilo de voz. No tuvo volumen la palabra de quienes vieron morir a Marcela Pucuj Luna de 67 años y Graciela Gómez Hernández, de tres años, asesinadas junto con otras 43 personas y cuatro a las que aún no se les daba nombre.

 

Nula fue la relación del caso con la violación a los derechos de los pueblos indígenas, subrayando la palabra pueblos, rescatada en La Jornada por Jaime Martínez Veloz. El cumplimiento de los derechos indígenas tiene que ver con una complejidad de acciones para el bien comunitario, porque en común-unidad es como viven los pueblos, realidad alejada de contextos urbanos y adinerados.

Así, cuando se decide poner en los medios un asunto indígena (que sucede poco), se habla de “indígenas” como individuos sin organización alguna, lo que hace posible omitir, en este caso ejemplar, la historia de lucha de las comunidades tsotsiles unidas en la Sociedad Civil las Abejas a raíz de un injusto encarcelamiento, así como la relación que tienen quienes perpetraron la masacre, llamada: organización paramilitar. Entonces resulta fácil entender el asunto así: individuos pobres e ignorantes (hasta del español) que, solos, se matan sin razón.

Cuando aparezcan los indígenas en la prensa, será porque están metidos en algún lío. ¿Qué desencadenó el conflicto? ¿Desde cuándo está? ¿Quiénes y para qué están involucrados? Eso no se sabrá ni se preguntará, pero conoceremos los saldos de la violencia entre indios. Para que una comunidad indígena sea digna de estar en la agenda de un medio tendrá que ser parte de algún secuestro de servidores públicos, bloqueo de carreteras o bien, beneficiaria de algún programa gubernamental o visitada por algún actor político. El tema indígena es muy usado para la autolegitimación empresarial o gubernamental, como en este foco sobre Acteal.

Sí, los pueblos indígenas aparecerán, pero mudos. Sólo serán referencia y no actor. No sujetos y, menos, de derechos colectivos (que no son un invento, existen). La aparición de mujeres indígenas en un diario se limitará al encuadre de una fotografía, siempre y cuando traigan puesto el traje típico, para mostrar el folclore y las tradiciones de nuestro país, reducidas a los bordados.

¿Dónde quedó la guerra y la contrainsurgencia? ¿Dónde las persistentes amenazas a las riquezas territoriales de los indígenas? Todo esto sucede hoy. Esas inexistentes preguntas en los medios con más rating tienen respuesta, en otros medios, como en el que se imprimen estas letras y en otros, que no son tantos porque la vigente ley de medios se hizo para que no los hubiera.

 
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