Opinión
Ver día anteriorMartes 28 de julio de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
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La pétrea fuerza del dogma
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epitamos: el gobierno panista rehúye asumirse como gobierno. El drama tiene raíces diversas; apunto a una: la fuerza pétrea y necesariamente ineficaz del dogma que timonea las cabezas del gobierno panista.

Una muestra: Calderón planteó hace unos días que la sociedad mexicana necesita crecer para ver la acción del gobierno como subsidiaria, porque el motor fundamental del desarrollo y la solidaridad debe ser la sociedad civil. En otras palabras, la idea liberal decimonónica del Estado policía. El Estado está para cuidar la propiedad y la seguridad de los particulares; hacer cumplir la ley, y punto. Y ahí lo tenemos con policías y Ejército y marinos, tratando ineficazmente de dar una seguridad que por los métodos ensayados hasta ahora parece inalcanzable. El peor de los mundos posibles: las limitadas funciones que se asigna no sabe o no puede cumplirlas. ¿Y los millones de parias? Pues, ahí se ven, es asunto de la sociedad civil, es decir, es su asunto, quiere decir. ¿Y la educación para que la sociedad mexicana crezca? Pues tampoco es asunto del Estado sino de Elba Esther.

Un dogma como instrumento para gobernar la dinámica sociedad del cambio permanente, de la innovación, de la tecnociencia. Una idea mineralizada en el siglo antepasado, en un país sin desarrollo, con aguda desigualdad social nuevamente creciente, en un mundo globalizado y complejo que exige una sociedad altamente capacitada.

La fuerza inexpugnable de las ideas dogmáticas. Frente al dato del aumento del número de pobres, Calderón expresó imaginen ustedes lo que eso significa para las familias más pobres que destinan más de la mitad de su ingreso a alimentos; pobrecitos ¿verdad? Le hace decir su alma cristiana con conmiseración, pero no es su asunto. Y, desde luego, entregó reconocimientos a los socios de Fundar por su labor filantrópica con la población rural. Caray, estos sí son buenos ciudadanos, cristianos embargados por profundos sentimientos de filantropía; y además no le andan pidiendo que el Estado algo les dé.

Le ocurría a Zedillo. El mundo iba de mal en peor, pero su diagnóstico no era que se había prescrito una mala medicina, sino que eran necesarias mayores dosis de la misma. La obnubilación. Más gobierno es peor para la economía que menos gobierno, inclusive en la crisis, ha sido por décadas su verdad revelada (por el Consenso de Washington).

El Consenso terminó en estrepitoso fracaso, pero el gobierno mexicano sigue parado sobre los mismos rieles neoliberales. Obama en Estados Unidos y los gobiernos de la Unión Europea, en distinta medida, sin debate alguno de por medio, en los hechos lo hicieron trizas, pero Calderón, Cars0tens y Guillermo Ortiz no se han dado por enterados. Obama inyectó recursos por 800 mil millones de dólares a la economía –según el Nobel Paul Krugman, insuficientes–, una cifra sin precedente; llevó la tasa de interés prácticamente a cero; se hizo de 60 por ciento de las acciones de la General Motors, se hizo de la propiedad parcial o total de diversos bancos, disminuyó los impuestos de los trabajadores, llevará el déficit fiscal más allá del 12 por ciento del PIB, y más, es decir, ha cometido las máximas herejías frente a los dogmas del Consenso, pero el gobierno panista estaba volteando para otra parte, y pues no se fijó.

Argentina ha inyectado recursos equivalentes a 7 por ciento del PIB y Brasil a más de 5 por ciento; México lo hizo inicialmente en 2 por ciento, pero las tijeras de Carstens han entrado en acción, y nos vamos para atrás. Todo parece indicar que han decidido quedarse con la soga al cuello que dicta la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria que les obliga a ahorcarse con un presupuesto equilibrado. ¿Y lo muertos de hambre que aumentarán por la pérdida acelerada de empleos y porque la emigración está cayendo verticalmente? Pues hombre, serán más por miles y miles. Pobrecitos ¿verdad Presidente?.

El ortodoxo presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, en las condiciones actuales, defiende el proyecto de reformas al funcionamiento y operación de la Reserva Federal, que le otorga nuevas facultades que califica como una expansión natural de sus responsabilidades. Preservar la estabilidad financiera es una parte integral del mandato del banco central, y máximo empleo y estabilidad de precios, es la propuesta Bernanke. Estabilidad financiera no significa reducirse a vigilar la inflación, sino a mirar en conjunto el tipo de cambio, el déficit externo, el déficit fiscal y la evolución de los precios, centralmente, y a ello agrega, máximo empleo. Pero los gobiernos que construyeron sus cerebros con los dogmas del Consenso, no están capacitados para cambiar, ni para ver lo que ocurre en el mundo, de modo que Ortiz continuará muy orondo manejando la inflación.

Las agencias de rating, el oligopolio de las tres grandes agencias de calificación financiera, Moody’s, Standard&Poor’s y Fitch ha fracasado absolutamente y ha aparecido crudamente como el encubridor de las criminales maniobras que llevaban a cabo los grandes bancos estadunidenses con los procesos de titulación y los créditos basura, mientras calificaban al mundo sin desarrollo y lo mantenía a raya en su búsqueda de acceso al crédito. En su estado actual, esas agencias no valen nada. Pero el comportamiento del gobierno mexicano es el de seguir rindiéndoles pleitesía.