Sociedad y Justicia
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El gozo marcó el festejo del grupo más importante en América Latina

Con 36 piezas, Café Tacuba hizo cantar y bailar a 60 mil almas
 
Periódico La Jornada
Domingo 14 de junio de 2009, p. 42

Con fuertes argumentos musicales y una cosa inasible en el ambiente que sólo puede ser atribuida a una suerte de cuestión sagrada, Café Tacuba celebró ayer en el Foro Sol de la ciudad de México sus 20 años de carrera, llevando al éxtasis a los 60 mil fanáticos que se dieron cita en tres horas y media, donde el hilo conductor fue el gozo elevado a la n potencia.

El recital de su gira 20 años, 20 ciudades comenzó con la proyección de una muestra fotográfica en las pantallas equidistantes en el escenario, que reprodujeron los momentos iniciáticos del grupo desde que eran unos mozalbetes –hace dos décadas– hasta hoy: los adultos desmadrozos con talento, que manejan impecablemente sus instrumentos.

Las legiones de seguidores habían tomado ya sus localidades a las 8:40 de la noche, una franja que iba desde niños hasta adultos contemporáneos en edad productiva. Todos mostraron su alegría de ver al grupo más importante de América Latina en el escenario con un fuerte aplauso, gritos y puños en alto. A las nueve inició la ceremonia prolongada con Pinche Juan e hilvanaba con No controles, y la velada prometía. Los primeros desmayados, debido al éxtasis, comenzaron a ser atendidos fuera del enorme mosh pit que se formó para no menguar a lo largo de las 36 canciones del concierto.

Alármala de tos y el desenfreno colectivo rayó en la locura, y Rubén Albarrán, vocalista de la banda ya había perdido la compostura soltándose el pelo y pateando el escenario de largo, de derecha a izquierda, y de izquierda a derecha: mientras los pulcros trajes negros de Neme, Enrique y Joselo, ya se habían empapado de sudor.

Al terminar Labios Jaguar Rubén se dirigió al público y dijo: qué chingón, qué emoción. Esta es nuestra celebración; celebremos la vida. Este es un buen momento para desaparecernos, para que el tiempo se disuelva; el mejor gesto revolucionario en este momento es echar desmadre.

Foto
Rubén Albarrán durante la actuación de Café Tacuba, anoche en el Foro SolFoto Francisco Olvera

Rarotonga, La sonaja, Cometer suicidio y Qué pasará provocaron un impresionante taconeo que hizo cimbrar el Foro Sol.

Por primera vez en la noche se escuchó el grito de guerra tacubo ¡pa parapá, ue, ue, oh! Rubén volvió a interpelar al público: quisiéramos estar más cerca de ustedes, aunque de corazón lo estamos. Y complaciente soltó para el deleite del público El baile y el salón, llevando a la estratosfera los ánimos. La canción tuvo de colofón un aplauso rítmico de 30 mil palmas de tres minutos.

Reconociendo a sus compañeros músicos Rubén dijo: “hemos tenido un buen camino, lleno de amigos, La Lupita, La Santa, La Maldita… para ellos nuestro corazón; en este camino también nos encontramos a los tres, para ellos este tributo”; comenzó a sonar Amor violento y Déjate caer, donde el vocalista se recogió el pelo y tomó la personalidad de Gallo Gass para interpretar esta última. Al final de esta canción bailaron la famosa coreografía que el público celebró de manera escandalosa.

Volver a comenzar, Las flores, Ojalá que llueva café y El aparato extendieron la celebración de este grupo que todo lo que hace lo hace bien.

Otro enorme momento que puso a bailar al respetable fue protagonizado por el bloque conformado por las canciones Esta noche, María, Cómo te extraño y El puñal y el corazón. Faltaba el encore de 13 canciones, las cuales estamos seguros serían insuficientes para el público que profesa un sentimiento demencial por el Café Tacuba. Entre los temas que faltaban al cierre de esta edición figuraban Eres, Chilanga banda, Ingrata y su primer gran éxito: Chica banda.