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Armando Colina y Víctor Acuña han expuesto a destacados referentes de la plástica mundial

Dos visionarios de la difusión del arte celebran 40 años de Arvil

Pasaron de vender libros a galeristas; crearon el Premio Internacional de Cine Digital El Pochote

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La galería Arvil ha expuesto obra de Mucha, Kahlo, Varo, Rahon, Carrington, José Clemente Orozco y Toledo. De izquierda a derecha, Víctor Acuña y Armando ColinaFoto María Luisa Severiano
 
Periódico La Jornada
Lunes 25 de mayo de 2009, p. 8

Conocidos sobre todo como galeristas, Armando Colina y Víctor Acuña comenzaron como libreros, cuando, hace 40 años, fundaron Arvil –acrónimo que junta las primeras dos letras de sus nombres de pila con una ele, por libros– en un local ubicado en Hamburgo 241, en las afueras de la entonces vibrante Zona Rosa.

Hoy día, y aunque desde 1976 exhiben libros en las vitrinas de su sede, en la cerrada de Hamburgo 9, es tradición que cada año editen un volumen para conmemorar su permanencia. En 1994 festejaron cinco lustros con 15 exposiciones especiales; ahora celebran con exhibiciones extramuros, en museos.

Colina y Acuña se conocieron en el Centro de Publicaciones, de Alberto Misrachi. Después, cada quien tomó su camino; pero en 1969 se unieron con la finalidad de abrir, un 15 de mayo, la librería Arvil.

La galería, expresa Colina, “realmente surgió por casualidad. Originalmente, la parte de atrás del local tenía un espacio no muy grande que iba a ser galería, pero como la librería nos sostenía, pensé hacerlo bodega. La idea de la galería se la debo a Feliciano Béjar, quien me dijo: ‘no, Armando, hazla, te va a servir, aunque sea para relaciones públicas’.

“Resultó fantástico, porque vivíamos de vender libros de arte, revistas y discos. La galería te da libertad, porque no hay necesidad de vender lo que cuelgas; entonces hicimos cosas impensables para una galería comercial. Trajimos a Erté (seudónimo de Romain de Tirtoff), artista del art deco, quien causó furor; luego, también de Londres, trajimos una exposición de Alphonse Mucha, representante del art nouveau.

Entre las primeras exposiciones que hicieron está una de dibujos a lápiz de Francisco Toledo, a quien Colina conoció cuando era socio de la librería Dalis, antes de abrir Arvil.

En 1974 expusieron el mural La primavera, recién removido de la casa donde lo pintó José Clemente Orozco.

Local emblemático

Hace 33 años tuvieron la oportunidad de mudarse al número 9 de la cerrada de Hamburgo, casa que fue la primera galería de Juan Martín, y donde expuso por última vez Remedios Varo, apunta el entrevistado.

Decidieron parar después de las 15 muestras de 1994, que se iniciaron con el descubrimiento del retrato que hizo Frida Kahlo a su entonces novio Alejandro Arias, en 1926.

“Éramos muy exitosos y nos dio miedo, porque la ciudad cambió. El éxito traía muchísima gente; hubo noches inaugurales con más de mil personas, y los días subsiguientes con 200 o 300 asistentes. Llegó un momento en que era agotador y nos preocupaba mucho, porque en esas exposiciones especiales llegaron a haber hasta 90 Toledos, o en la muestra de las mujeres –5 mujeres: Leonora Carrington, María Izquierdo, Frida Kahlo, Alice Rahon y Remedios Varo–, obras que valían mucho dinero y no eran nuestras.

Nos dimos cuenta de que podíamos tener un problema. Además, nos costaba mucho, porque aparte de contar con un sistema de alarmas, para el día de la inauguración necesitábamos una patrulla en la puerta, además había gente visiblemente armada; después, en días subsiguientes y según la muestra, también fue necesaria la seguridad. Entonces, optamos por hacer las exposiciones en museos, fuera de la galería.

Una de las actividades destacadas de Arvil se originó en el momento en que los galeristas descubrieron que nuestra clientela, amigos y patrocinadores no entendían la obra gráfica como original; entonces decidimos hacer la galería Arvil Gráfica, así como obra de gran calidad. Los álbumes eran costosos, tomaba tiempo hacerlos y nunca sabías si se iban a vender. Ahora son obras históricas.

Cabe mencionar su participación en la realización de Diego Rivera: una retrospectiva (1986-87), muestra originada en Detroit, la cual viajó a Filadelfia, Londres, Berlín y Madrid, e Imagen de México (1987-88), concebida en Francfort, que itineró por Viena y Dallas.

Con motivo de su 40 aniversario, Colina y Acuña quieren rendir homenaje a la alemana Ericka Billeter, curadora de Imagen de México y especialista en arte mexicano, al editar en español su libro El perro y su pintor, si es que la crisis económica se los permite.

Actualmente, la galería participa en la exposición Parejas de artistas: amor, arte y pasión, en Colonia y La Haya, donde el Retrato doble Diego y yo, de Frida Kahlo, ilustra la portada del catálogo. El binomio Colina-Acuña también apoyará la muestra Ángeles de la anarquía, que en septiembre será abierta en galerías de Manchester, Inglaterra.

También han sugerido al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes que rediten el catálogo de 1991, hecho con motivo del centenario del nacimiento del pintor Carlos Mérida, para cuando se cumplan 25 años de su muerte.

Hace unos años, la galería se aventuró a editar en forma de dvd la película Exxxorcismos, de Jaime Humberto Hermosillo, que los llevó a crear el Premio Internacional de Cine Digital El Pochote (en honor de la cineteca oaxaqueña), junto con su gran amigo Francisco Toledo. En sus primeras dos ediciones, el premio fue otorgado a Hermosillo y a Agnes Varda. Ahora pretenden entregarlo al cineasta ruso Alexander Sokurox, quien dirigió El arca rusa.

También planean, para agosto de 2011, un simposio de filosofía, dedicado en esta ocasión a Martín Heidegger, en el Centro de las Artes de San Agustín Etla, Oaxaca, el cual será anual.

De acuerdo con Colina, hay gente cuya meta es el dinero, pero siempre creímos que podíamos crear cultura. De allí, esa larguísima carrera que hemos hecho, siempre con entusiasmo y visión de servicio.