Opinión
Ver día anteriorMartes 12 de mayo de 2009Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Respuestas sociales
H

a habido una buena avalancha de loas a la sociedad –especialmente a la defeña–, en relación con su respuesta ante las recomendaciones de las autoridades sanitarias federal y citadina. Parece necesario ver también otras caras de la misma sociedad, enteramente distintas.

1. Después de ceñirse plenamente a las decisiones de la Secretaría de Salud –buena parte provenían de la Organización Mundial de la Salud (OMS)– la alerta naranja bajó a amarilla (nomenclatura de Marcelo Ebrard), pero una parte significativamente visible de la sociedad defeña parece haber dicho: no pasa nada, después de todo, esto se cura en tres días con el Tamiflu; así que las medidas han sido relajadas por los defeños, imprudentemente, acaso mucho más allá de lo que las propias autoridades sanitarias y la OMS recomiendan, dado el amplio desconocimiento que aún tiene la sociedad médica respecto del comportamiento del nuevo virus. ¿Debido a estos comportamientos estamos observando un repunte de la enfermedad en San Luis, Jalisco e Hidalgo?

2. Me ha sorprendido hallar en dos ciudades del estado de Veracruz –varios cientos de miles–, el predominio de la creencia de que la epidemia es una mentira, que es un invento de los políticos. En esta creencia concurren varios factores: a) no hay casos de enfermedad en ninguno de los dos sitios; b) ignorancia derivada de una tasa media de escolaridad muy baja; c) una evidente falta de credibilidad en los políticos y en el gobierno en particular, así como en los medios de comunicación (especialmente en la televisión, pues la lectura de prensa es escasa); las escenas vistas en noticiarios están prefabricadas para engañar. En consecuencia de todo ello, es escasísima la proporción de quienes toman alguna medida preventiva. A ojos vista: saludos de mano, abrazos, saludos de beso, ningún tapabocas, etcétera.

3. Desde esos mismos espacios sociales, sin embargo, personas más informadas, y con acceso a la Internet, me enviaron dos vínculos que me llevaron a comentaristas del bando de la conspiración, supercherías paranoicas izquierdistas, que, no obstante, aunque de forma quizá restringida, crean opinión.

Un interminable análisis proveniente de Caracas y escrito por Hernán Mena Cifuentes dice para abrir boca: una serie de hechos acaecidos en las últimas décadas han determinado que ese tipo de delito [enfermedades provocadas deliberadamente], que tiene sus raíces en el desmedido afán de lucro y de poder, ha sido una constante en el accionar de la política criminal de Estados Unidos, por lo que no sorprendería a nadie, que el flagelo que actualmente ataca a miles de personas en el mundo y ha causado hasta ahora, más de un centenar de muertes, haya sido creado en los laboratorios de la guerra sucia del Imperio. Con base en ese antecedente, destacados analistas y científicos sostienen que la epidemia de influenza A/H1N1 no tuvo origen accidental, sino que ha sido provocada por mentes criminales con el fin de obtener, o bien grandes ganancias con la venta de medicamentos utilizados en el tratamiento de la enfermedad, o para desviar o impedir el curso de investigaciones orientadas a castigar a los responsables de torturas en Guantánamo y Abu Ghraib. Por supuesto que nada se nos informa sobre qué laboratorios malévolos son ésos; quiénes son esas mentes criminales, quiénes son esos destacados analistas y científicos, dónde publicaron sus investigaciones, cuáles son los fundamentos científicos de sus tesis, etcétera.

El otro análisis proviene de la página HuajuapanWeb; dice así su encabezado: Ya salió el peine: el Tamiflu que cura la influenza lo produce una compañía de un político gringo. El gringo de marras es Donald Rumsfeld, actual (sic) secretario de Defensa de Estados Unidos (dejó de serlo en diciembre de 2006). Con otros ropajes, las tesis son las mismas que las de su colega venezolano. Una de ellas: La realidad, sin embargo, es que la eficacia del Tamiflu es cuestionada por gran parte de la comunidad científica. Gran parte de la comunidad científica… en fin.

4. ¿Tiene idea el Ejecutivo de México de la extensión de estos dos tipos de imaginario social a lo largo y ancho del país? Si tal cosa es del conocimiento de las autoridades sanitarias, ¿tiene algún tipo de estrategia de comunicación para penetrar seriamente en franjas sociales que pueden contribuir a extender el impacto de la epidemia?

5. Según la OMS: “La fase 6, es decir, la fase pandémica, se caracteriza por los criterios que definen la fase 5, acompañados de la aparición de brotes comunitarios en al menos un tercer país de una región distinta. La declaración de esta fase indica que está en marcha una pandemia mundial.

“En el periodo posterior al de máxima actividad, la intensidad de la pandemia en la mayoría de los países con una vigilancia adecuada habrá disminuido por debajo de la observada en el momento álgido. En este periodo, la pandemia parece remitir; sin embargo, no pueden descartarse nuevas oleadas, y los países han de estar preparados para una segunda ola.

Las pandemias anteriores se han caracterizado por oleadas de actividad repartidas durante varios meses. Cuando el número de casos disminuye, se requiere una gran habilidad comunicadora para compaginar esa información con la advertencia de que puede producirse otro ataque. Las olas pandémicas pueden sucederse a intervalos de meses, y cualquier señal de relajación puede resultar prematura. ¿Estamos en eso?