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Terpsícore ante la recesión

Bailarines y coreógrafos señalan que salvarán su actividad mediante la reinvención

Creatividad, único recurso de la danza nacional para librar la crisis

Desconocimiento de la disciplina, falta de espacios y recursos para cultura, así como mejores condiciones laborales, entre los obstáculos que debe librar la comunidad, coinciden en afirmar

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Nuestra disciplina necesita despliegue, empeño, euforia, expresó Marco Antonio Silva, coreógrafo y ex coordinador nacional de danzaFoto María Luisa Severiano
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Es imposible tener un diálogo sensato y efectivo con nuestros legisladores, si dentro de su formación intelectual y sensible siguen existiendo preocupantes limitaciones, dijo Evoé Sotelo, de la compañía Quiatora MonorrielFoto Jesús Villaseca
 
Periódico La Jornada
Domingo 15 de marzo de 2009, p. 2

De cara a la crisis económica mundial, la situación de la danza en México se complica. La comunidad dancística tiene el reto de generar estrategias para la producción y difusión de sus obras. La creatividad se ha convertido en la única vía de salvación de este arte ante la falta de recursos.

Consultados por La Jornada, algunos bailarines y coreógrafos del país coinciden en señalar que la danza es una profesión en constante crisis, pues a diferencia de otras disciplinas sus recursos son escasos y no tienen foros suficientes, lo cual ocasiona que la formación de los bailarines sea más lenta y que las propuestas coreográficas sean de menor calidad.

A continuación reproducimos las opiniones de algunos integrantes de la comunidad dancística del país:

Gladiola Orozco, coreógrafa y fundadora de la compañía Ballet Teatro del Espacio: “El arte dancístico requiere inteligencia de las autoridades para conocer, primero la situación de la danza y después descubrir el camino para mejorarla. En un país como México, cuya población es enorme, debería crearse una Secretaría de Cultura que permita ir al fondo de la problemática, porque las becas por proyecto no resuelven la situación.

“Se necesita claridas y el análisis de qué está pasando. La crisis de la danza se resuelve en la medida que se conozca y seamos capaces de tener conciencia por medio de un estudio profundo.

Realmente hay muy buenos bailarines en México, pero hace falta más presencia de todo lo que se hace. Hay que entender que la danza es una profesión y a las autoridades les da igual. Con el apoyo que recibimos hacemos milagros; contamos con un seguro médico, porque nos hemos preocupado por ahorrar recursos, incluso hay maestros que no reciben sueldo.

Nuevas propuestas para atraer al público

Bernardo Benítez, coreógrafo: “A falta de recursos, la imaginación saca adelante a la danza, aunque se necesiten apoyos para crear estructuras con mayor capacidad para organizar al gran número de grupos que existe.

“En este momento de crisis hay muchas compañías consolidadas que hacen su trabajo con mucha imaginación; también hay coreógrafos free lance. En 1969, cuando comencé en el Ballet Teatro del Espacio, éramos pocos coreógrafos, había como cinco grupos que promovíamos solos nuestra obra; posteriormente se creó el Premio INBA-UAM, que interesó a muchos jóvenes.

La danza requiere creatividad para crear propuestas interesantes que atraigan al público, porque en las coreografías se refleja la vida de la que somos parte.

Rossana Filomarino, directora de Dramadanza: “Desde el año pasado, el trabajo de las compañías ha disminuido mucho. No hay funciones, nadie compra las presentaciones, y es más difícil con la crisis. Hasta la fecha tengo programadas tres presentaciones y una gira a Ecuador por una invitación que me hicieron, porque me van hacer un reconocimiento como mujer destacada en la danza mundial, pero debo resolver el problema de los pasajes; no sé si el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes me vaya a dar los recursos para el transporte, como prometieron.

“La danza requiere muchas cosas; básicamente necesitamos espacios para presentar nuestro trabajo y así llegar a los posibles compradores de funciones, porque ahora sólo dependemos de Bellas Artes. Aquí, en la ciudad de México está el Teatro de la Danza, que no es suficiente para todo lo que produce el gremio; esta situación genera que los grupos no terminen su formación, porque no acumulan experiencia en el foro y su proceso de desarrollo es más lento.

“Debemos recuperar programas completos que den continuidad a las presentaciones, para tener un público cautivo que conozca el trabajo de las compañías, ya que existe un abismo entre los creadores y el espectador. Creo que la continuidad de programas y presentaciones enfocadas a categorías artísticas sería una de las opciones para abrir nuevos foros.

Ya casi no vemos la danza de provincia, como los grupos de Monterrey, de Mérida. Casi no llega nadie; la movilidad se ha visto afectada por la crisis, y la poca que había ya no opera y es más difícil, por los costos.

En permanente crisis

Laura Rocha, directora de la compañía independiente Barro Rojo: “Creo que el gremio dancístico siempre ha estado en crisis; obviamente este año se acrecienta, pero es una etapa en la que debemos sacar fortaleza para seguir luchando. Nos ha pegado duro la recesión y tenemos que apegarnos a la creatividad y al talento para diseñar nuevas estrategias de trabajo, porque así lo exige este momento.

“Sabemos que los recortes generalmente se dan en cultura; esperemos que no suceda. Como comunidad seguimos con deficiencias por la mala organización que tenemos para conseguir un seguro médico, necesidad apremiante. Creo que crecer profesionalmente para encontrar cómo vivir nos ha aislado. En Barro Rojo hemos recurrido a diferentes estrategias para sobrevivir dignamente y concretar más propuestas.

“El problema es el tiempo, porque intentamos formar nuevos bailarines, pero al tratar de sobrevivir como gremio no hemos solucionado otros aspectos importantes; incluso la cuestión creativa está en crisis. Tenemos que redoblar esfuerzos para cambiar esta situación.

La danza se tiene que desarrollar desde los realizadores, y los proyectos tienen que salir de la comunidad. Urge que la comunicación sea más eficiente, porque en eso hemos fallado, y la misma sociedad nos ha obligado a ser más individualistas; es momento de rediseñar proyectos en conjunto.

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Si a la gente que no se dedica al arte le va mal, imagínense a los bailarines, manifestó Héctor Chávez, fundador y director del festival José LimónFoto Cristina Rodríguez

Héctor Chávez, fundador y director del Festival de Danza Contemporánea José Limón: “Frente a la crisis económica defiendo el festival para que se respeten la programación y los presupuestos. Hasta el momento no ha sido de gran impacto la recesión, pero en algunos aspectos deben cuidarse los recursos. Si a la gente que no se dedica al arte le va mal, imagínense a los bailarines, que tienen que vivir casi al día.

“Desde hace años las condiciones laborales de la comunidad de danza han sido un problema: no hay seguridad social ni seguro médico, y tenemos muchos casos de accidentes de trabajo en el escenario. Los bailarines están muy desvalidos; no tienen acceso a la seguridad social; además, hace falta la especialización de traumatólogos que conozcan el cuerpo de los artistas.

También necesitamos unirnos como comunidad en torno a la problemática del oficio, de la estética, de cómo llegar a más público, de la preparación de los bailarines, no sólo técnica, sino para que aprendan a promover sus trabajos con proyectos bien hechos, porque no todos los administradores de la cultura toman a la danza como una profesión seria.

Cada año, un nuevo reto

Cecilia Lugo, directora de Contempodanza: “Como compañía independiente, todos los años vivimos la realidad del país y de la cultura. Cada año es un nuevo reto. Tenemos mucha esperanza, porque la crisis nunca nos ha tirado; al contrario, es un desafío seguir adelante con las obras que tenemos. Esperamos que las cosas se mejoren para todos.

“Desde hace 23 años trabajamos con y sin apoyos. Afortunadamente, ya tenemos una pequeña infraestructura, como el espacio para dar formación a los jóvenes. Las políticas en favor del crecimiento de la danza deberían ser más congruentes, porque si bien se pueden obtener apoyos y producir obras, la posibilidad de foros se está cerrando.

Se necesitan políticas integrales, apoyo a la cultura, a la danza, ver qué otros panoramas pueden ayudar. La danza es una gran expresión humana, también ha crecido el público y necesita aumentar más, para no dejar atrás esta disciplina.

Marco Antonio Silva, coreógrafo y ex coordinador nacional de Danza: Nuestra disciplina necesita más danza; es decir, empeño, despliegue, euforia. Frente a la crisis salir fortalecida, y espero que no lastime de manera profunda los ánimos de quienes se dedican al arte. Creo que las autoridades deben asumir con rigor su compromiso, como hacen los artistas.

Isabel Beteta, directora de la compañía Nemián: “Por supuesto que nos va afectar la crisis. Creo que disminuirán las posibilidades de tener funciones. Se trata de los problemas de programación que siempre han existido, y no sé cómo sea el presupuesto para los espacios oficiales. Hasta el momento, en el centro Los Talleres nos va bien, aunque es difícil saber qué pasará.

La única forma de continuar es mediante la preparación; también debemos buscar nuevos lugares para las presentaciones, como el Museo de Arte Contemporáneo Mexicano, que se encuentra junto a la plaza de Santo Domingo, o el Ollin Kan Tlalpan, espacios que antes no figuraban como escenarios.

Sistema legal inmaduro

Evoé Sotelo, directora artística de Quiatora Monorriel: “El artista debe reinventarse y también es necesario reinventar los medios y estrategias mediante los cuales difunde y comparte su obra. Abrir nuevos espacios para la expresión de la danza escénica actual es fundamental para la compañía.

“El artista de la danza en México, como el de otras disciplinas, aún padece un sistema legal que no es capaz de madurar moral y éticamente con respecto de sus funciones y responsabilidades ante el sector cultural.

“Salvo algunas excepciones, la ignorancia y el primitivismo son paisaje general en la Cámara de Diputados. Resulta imposible sostener un diálogo sensato, responsable y efectivo con nuestros legisladores, si dentro de su formación intelectual y sensible siguen existiendo preocupantes limitaciones para desempeñar sus cargos. La democracia es incierta en México, el arte y los artistas aún no tenemos representación digna dentro de nuestro sistema legal.

“La danza requiere de visión renovada para su gestión, promoción y difusión. Es importante la creación de espacios para la representación escénica de la danza, impulsar formas de relación transdisciplinaria, actualizar y dinamizar los procesos de intercambio con centros de formación académica en el país.

El artista de la danza no cuenta con soporte constitucional que atienda de forma responsable sus derechos e impulse su desarrollo como ciudadano y como profesional y especialista de su disciplina.

Manuel Márquez, coreógrafo y bailarín de Eterno Caracol: “Realmente este año no hay un panorama alentador para la cultura, en especial para la danza. Seguimos como en el pasado: sin inversión en infraestructura, sin apoyos para nuevos proyectos y sin nuevos espacios para la producción dancística.

Carecer de conocimiento del cuerpo y su posibilidad de expresión genera esta situación en la danza. Todo tiene que ver con la educación sobre el cuerpo humano para transmitir emociones. Será un año difícil, porque los planes de trabajo siempre están sujetos al presupuesto.