Usted está aquí: sábado 31 de enero de 2009 Estados Falla en Guanajuato conjura para encubrir crimen de policías

■ “Ya valió madre, no tiene signos vitales”, expresión ante el cuerpo de Vicente Palomo

Falla en Guanajuato conjura para encubrir crimen de policías

■ “Todos se tienen que amarrar los huevos, si no, todos vamos a caer”

■ Planearon declarar que el campesino sufrió un paro cardiaco

■ Polémica liberación de un presunto implicado

Carlos García (Corresponsal)

Ampliar la imagen En la imagen, María del Socorro Guerrero Piña con sus hijos Pedro y Vicente en las instalaciones de la procuraduría donde fue asesinado y torturado su esposo, Vicente Palomo En la imagen, María del Socorro Guerrero Piña con sus hijos Pedro y Vicente en las instalaciones de la procuraduría donde fue asesinado y torturado su esposo, Vicente Palomo Foto: Carlos García

San Felipe, Gto., 30 de enero. Esposado, Vicente Palomo Rodríguez yacía inerte en las oficinas de la Policía Ministerial del municipio de San Felipe, Guanajuato. El agente Jorge Antonio Zavala Rodríguez le quitó de la cabeza la bolsa de plástico y Daniel Méndez Basaldúa le dio unas cachetadas. Como no reaccionó, le revisó el pulso y dijo: “ya valió madre, no tiene signos vitales”; ambos le dieron masajes en el pecho y hasta respiración de boca a boca. Nada.

Méndez Basaldúa propuso entonces a sus compañeros declarar que el campesino sufrió un paro cardiaco y el delegado de la Policía Ministerial de zona, José Antonio Peña Arias, habló con algún superior para explicarle lo sucedido. Luego exhortó a los presentes a que “todos se tienen que amarrar los huevos, si no, todos vamos a caer” en prisión.

Era el 20 de enero y Zavala Rodríguez recuerda que junto con el subjefe de grupo Francisco Javier Sandoval Ramírez y la agente del Ministerio Público Laura Beatriz Calvillo Correa fueron a la comunidad de San Pedro de Almoloyán a detener a Vicente Palomo, acusado de robar ganado. El campesino fue llevado a las oficinas de la Ministerial y en el privado del jefe de grupo lo sentaron en una silla “y comencé a interrogarlo sobre sus generales”.

Los testimonios que ante el Ministerio Público Especializado en Homicidios de Alto Impacto hizo un tercer policía ministerial, identificado como Juan Carlos Durán Silva, sirvieron para que la Procuaduría de Justicia del estado consignara ante un juez a Zavala Rodríguez y Méndez Basaldúa por asesinato: asimismo, para destituir a Peña Arias y a Sandoval Ramírez, aunque contra estos dos no se ejerció acción penal.

El testimonio de Juan Carlos Durán Silva, plasmado en la averiguación previa 66/2009, indica que el día del asesinato él trabajó con Méndez Basaldúa. Narra que ambos estaban en la comunidad de Santa Rosa cuando el jefe de grupo Francisco Sandoval Ramírez les ordenó regresar a sus oficinas porque tenían una persona detenida acusada de robo.

El policía recuerda que ingresó al privado de Francisco Sandoval, quien le dijo que Vicente Palomo era la persona acusada. El delegado José Antonio Peña estaba sentado en un escritorio de la oficina.

Durán Silva relata que a las 16:15 horas vio que Vicente Palomo yacía boca abajo sobre un colchón y sobre él estaba Méndez Basaldúa, junto al pie derecho de éste “había un cable (pelado) de color blanco… me imagine que le habían dado toques o descargas al señor Vicente”.

Relata que también estaba presente Zavala Rodríguez, quien “le ponía (a Vicente) una bolsa de plástico color negra que le cubría la cara… hacía presión con ella impidiendo que respirara”. Al detenido le vendaron los ojos con un paliacate rojo.

Mientras, “el comandante (José Antonio) Peña Arias decía que les dijera la verdad dónde estaban las vacas”, señaló Durán. Posteriormente el subjefe Francisco Javier Sandoval y Peña Arias se retiraron porque iban a interrogar a otro detenido.

“De repente Daniel le dice a Jorge: espérate porque ya no se mueve, creo que ya se desmayó”. Zavala le quita la bolsa a Palomo Rodríguez y Méndez le da unas cachetadas, pero como no reacciona le toma el pulso y dice: “ya valió madre” “no tiene signos vitales”, y le dieron masajes y respiración de boca, relató Durán Silva. Al final, todos excepto Peña Arias llevan a Palomo al hospital donde les confirman la muerte del ganadero.

“Ahorita verán como habla este cabrón”

La Jornada tiene copia de las declaraciones que hicieron los cinco policías ante el MP y las que vertieron Méndez Basaldúa y Zavala Rodríguez ante el juez antes de que les dictaran el auto de formal prisión.

En ellas, Durán Silva también fue señalado de torturar al agricultor; sin embargo no fue destituido ni consignado y no se sabe si sigue laborando para la Procuraduría de Justicia o fue reubicado.

Méndez Basaldúa cuenta que el 20 de enero estuvo junto con Durán Silva en la investigabación del robo de un auto. Coincide en que cuando llegan al privado donde Vicente Palomo era interrogado por Peña Arias, Francisco Javier Sandoval Ramírez, Zavala Rodríguez y los dos comandantes “le decían que si iba a cooperar o le iba ir mal”.

Méndez Basaldúa denunció que el MP no plasmó que Juan Carlos Durán dijo: “ahorita les voy a decir como habla este cabrón”, quien presumía que había estado en el ejército, tanto en México como en Estados Unidos, “al tiempo que colocaba una barra de acero entre los glúteos de palomo y le daba descargas eléctricas”, relato que avala Zavala Rodríguez.

Zavala Rodríguez comenta: “me imagino que (a Juan Carlos) le ofrecieron de alguna manera librarlo del problema…y nos inculpara a Daniel y a mí” porque tiene un pariente llamado Gabriel Zaragoza en el GERI (Grupo Especial de Reacción Inmediata)”, remata el policía.

 
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