Usted está aquí: jueves 15 de enero de 2009 Opinión Astillero

Astillero

Julio Hernández López
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■ Presidente diputado

■ ¿Peje legislativo de Troya?

■ La quiere, no la quiere, la quiere...

Ampliar la imagen CREDENCIAL PARA VOTAR. En un módulo del IFE de la colonia Álamos, ciudadanos hacen fila para realizar trámites relacionados con este documento; algunos esperaron hasta diez horas. Hoy es la fecha límite para llevar a cabo estos movimientos CREDENCIAL PARA VOTAR. En un módulo del IFE de la colonia Álamos, ciudadanos hacen fila para realizar trámites relacionados con este documento; algunos esperaron hasta diez horas. Hoy es la fecha límite para llevar a cabo estos movimientos Foto: José Carlo González

De presidente legítimo a diputado pluripartidista. Del rechazo de las instituciones controladas por sus adversarios y de la crítica ácida a la clase política corrupta, a la batalla interna en los salones de San Lázaro (una especie de peje legislativo de Troya). Tal sería el camino que rumbo al 2012 se estaría trazando el tabasqueño-chilango, según se desprende de lo que ayer hizo saber Herón Escobar, uno de los cuadros más cercanos al dirigente real del Partido del Trabajo, Alberto Anaya, al anunciar que junto con la cúpula del Partido Convergencia se planea ofrecer a Andrés Manuel López Obrador una candidatura a diputado federal.

El amago de llevar al candidato presidencial a una de las cámaras podría tener como destinatarios a los rejegos Chuchos que pretenden quedarse con la mayor parte del pastel de las candidaturas a diputados federales, sabedores de que temprano o tarde (es decir, antes de la definición de las postulaciones, o después de hechas éstas) el jefe máximo de la resistencia civil dejará de apoyar al sol azteca calderonizado y se dedicará abiertamente a fortalecer el futurista movimiento plural, cuyos ejes electorales inmediatos son el PT y Convergencia. López Obrador como candidato propuesto por la bipartidista coalición de 2009, más el PRD-Chucho arrastrado por las circunstancias a sumarse a esa postulación, sería imán y motor para impulsar a ciudadanos y cuadros no tradicionales a participar en los próximos comicios y conseguir votos suficientes para no tener la caída aritmética que muchos vaticinan para esa izquierda dividida y descafeinada. Además, al llegar a la cámara trianual, el ex jefe de gobierno capitalino estaría naturalmente enfilado a coordinar las acciones de los tres partidos, más allá de los jaloneos y pleitos entre éstos y del grado de polarización que se dé entre el lopezobradorismo y los Chuchos.

La exploración en curso de la viabilidad de instalar a AMLO como diputado arroja en principio buenas perspectivas. Podría, por ejemplo, ir por un distrito de Coyoacán, y con ello convertirse en una especie de coordinador de campaña de los aspirantes a las diputaciones federales y locales y a las delegaciones, en un entorno de la izquierda capitalina enturbiado por el distanciamiento entre López Obrador y un Marcelo Ebrard que ha hecho alianza con los Chuchos y pretende transitar sin dudas por la ruta del perredismo orteguista, con Manuel Camacho como aspirante a diputado tutor. También será importante que el movimiento social andresino tenga a su conductor inserto en el entramado institucional al que ya concurrió en visita formal, recibido por el priísta César Duarte y parte de la mesa directiva de esa cámara, en el contexto de la lucha contra la privatización del petróleo.

Pero también ha de decirse que el posible replanteamiento táctico es un reconocimiento de que la lucha en las calles y la movilización frecuente se han desgastado y que es necesaria una pausa institucionalizada que permita sostener la lucha en un plano sabidamente estéril y engañoso que, sin embargo, ofrezca foro, fuero, recursos y expectativas. Pocos políticos de primera línea ha habido en México que tengan tan contundente desdén por las posibilidades de la batalla legislativa como AMLO. Por ello él nunca ha aceptado ser diputado o senador y por ello ha dejado que otros personajes, con apetitos muy específicos, pierdan la compostura por ocupar curules o escaños. López Obrador también tiene absoluta claridad respecto a la implacable descomposición política que suele acompañar a la llegada de ciertos “opositores” a pomposos cargos de representación popular, pues la mayoría de quienes entran a las cámaras se corrompen y traicionan.

La presunta conversión andresina metería también en un brete el alcance y la duración del encargo que le asignó la Convención Nacional Democrática como presidente legítimo. Asumir otro cargo significaría reconocer que la etiqueta de lucha asumida dos años atrás no mantuvo viabilidad, por más que ahora se sometiera a votación una eventual liberación de esa polémica responsabilidad en una asamblea a mano alzada. Otro sería el contexto si en lugar de haberse promovido y aceptado la tesis de la presidencia legítima se hubiera optado por la denominación más flexible de “jefe de la resistencia civil”, como en su momento se llegó a proponer. Los adversarios de AMLO también habrán de acusarle a lo largo de su periodo como diputado, si esa posibilidad se materializara, de jugar tramposamente con las reglas institucionales cuando le conviene y rechazarlas y combatirlas cuando le son adversas.

Pronto se sabrá si el líder máximo acepta o rechaza la candidatura hoy puesta en bandeja. Oficialmente se asegura que todavía no se le ha dicho nada a AMLO, pero es evidente que no es una simple ocurrencia lo anunciado ayer por Escobar, hombre de confianza de Alberto Anaya, político éste con la suficiente experiencia para no dar pasos en falso.

Astillas

En bajada y en subida: Tony Garza, el texano embajador de la (cerveza) Corona, ha anunciado que no se irá de México ahora que su amigo Bush deje la Casa Blanca. La revelación la hizo, muy emocionado, en el estado sede del Cártel del Golfo, donde ayer le hicieron fiestas de despedida, con todo y una cuera que le regaló el gobernador civil Eugenio HernándeZ Flores (este segundo apellido debería ir también con zeta). El súbito embajador Pancho Barrio, en cambio, ha hecho saber que se sacrifica yéndose a vivir a Canadá con cargo al erario a causa de, entre otras cosas, la inseguridad pública que se vive en el país (donde él fue omiso castigador de alta burocracia corrupta) y en especial en su estado, Chihuahua (donde fue gobernador)… Y, mientras Manuel sigue conjugando el verbo espinar en la libreta de kínder de Germancito, ¡hasta mañana, en esta columna que se pregunta por qué no se vistió ayer de cardenal en un acto de familias católicas el que luego lo hace de militar en reuniones castrenses!

 
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