Usted está aquí: viernes 9 de enero de 2009 Economía México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega
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■ Al filo de la década perdida

■ El cero por ciento sería la mejor noticia

Al ritmo que va, México avanza con pasos agigantados hacia una segunda “década perdida”, tal como la vivida en los años 80. Ya con la “reconsideración” anunciada ayer por el secretario de Hacienda, en lo que se refiere a metas económicas 2009 y en el supuesto de que esos “ajustes” se cumplan –pues la perspectiva es aún peor–, la tasa anual promedio de “crecimiento” en lo que va del siglo XXI se aproximaría a 2 por ciento, apenas por arriba de 1.6 por ciento registrado de 1981 a 1989. Y no es que los 90 hayan sido la panacea, pero si se comparan los resultados de los primeros nueve años de cada década, desde los 70, el resultado parece más un conteo de KO en el box: 3, 2, 1, fuera…

Finalmente el secretario Carstens aceptó que era necesario reconsiderar el escenario económico por él previsto para 2009. Se esperaba el anuncio paralelamente a la presentación del ANFEFE-PVM (Acuerdo Nacional a Favor de la Economía Familiar y el Empleo-Para Vivir Mejor), pero hay que recordar que al inquilino de Los Pinos le gusta el boato, no la realidad.

Pospuesta 24 horas, el doctor “catarrito” se animó a divulgar la susodicha reconsideración: en 2009, la economía mexicana ya no “crecerá” 1.8 por ciento como había previsto, tras reducir la estimación original de 3 por ciento; ahora aceptó que si van bien las cosas el resultado será cero por ciento. “Pensamos que nuestra economía no crezca, pero tampoco decrezca... nuestro pronóstico central es que nos quedemos en cero”, y con ese espantoso cero la tasa anual promedio de “avance” en la primera mitad del calderonato sería de 1.67 por ciento, siempre que en 2008 el PIB “progrese” 1.8 por ciento y que en el presente año la mejor noticia sea que de cero por ciento fue el resultado del “navío de gran calado”. De ese tamaño resultó ser la “gripa”.

Con esos resultados económicos, junto con los del sexenio foxista, los primeros nueve años del siglo XXI arrojarían una espeluznante tasa anual promedio de 2.08 por ciento, en el mejor de los casos, muy cerca ya del 1.6 por ciento anual de aquella década perdida de los años 80, bautizada así por la Cepal, cuando de la mano caminaron privatizaciones, “ajustes estructurales” y “reformas modernizadoras” que permitirían al país, según la versión oficial, hablarle de tú a los dioses.

Muy lejanos a esa idílica versión oficial han sido los resultados. Son muchas las cifras y engorroso su entendimiento, pero vale decir que en los nueve primeros años del siglo XXI, si las cosas van bien, la economía mexicana crecería a un ritmo 3.1 veces menor al reportado de 1971 a 1979, cuando la tasa anual promedio llegó a 6.43 por ciento. Como lo señalamos líneas arriba, en igual número de años, pero de los 80, dicha tasa fue de 1.6 por ciento, para incrementarse, en igualdad de tiempo, a 3.16 por ciento en los 90, dos veces menos que 20 años atrás, y caer a 2.08 en el citado periodo del nuevo milenio.

Entonces, si las cosas se mantienen como van, en 2010 (año del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución), los neoliberales podrán celebrar que en casi 30 años lograron dos derrotas estrepitosas y un milagroso empate: dos décadas económica y socialmente perdidas, y una salvada de panzazo.

El michoacano de los discursos vigorosos y las acciones lerdas, se comprometió a que la economía crecería a una tasa anual promedio de 5 por ciento; en su primera mitad a duras penas llegaría a 1.67. Ciertos integrantes de su círculo han dicho que “la meta se alcanzará”, aunque “al final del sexenio”. Pues bien, para que ello ocurra, de 2010 a 2012 la tasa de crecimiento económico tendría que ser de cuando menos 8.4 por ciento por año para que el del “navío de gran calado” cumpliera su compromiso, lo que a leguas se sabe imposible.

Tiempo atrás comentamos en este espacio que el acceso al desarrollo se convirtió en una ilusión para los mexicanos, y en una asignatura igual de pendiente que de vergonzosa para los cuatro gobiernos que de 1982 a 2006 pasaron por Los Pinos. El de Calderón va que vuela para ser el quinto al hilo, con idénticos resultados. En el balance de poco más de cinco lustros, el único perdedor ha sido el mexicano de a pie, atiborrado de propaganda barata (por contenido, no por precio).

Resumimos los resultados: Miguel de la Madrid “garantizó” un crecimiento económico anual de 5.5 por ciento, pero en los hechos se registró un espeluznante 0.34 por ciento como tasa anual promedio; Carlos Salinas de Gortari “aseguró” 6 por ciento anual, pero no pasó de 3.9; Ernesto Zedillo se “comprometió” a 5 por ciento anual, y de milagro llegó a 3.5 por ciento; Vicente Fox juró y perjuró que sería de 7 por ciento por año, pero en los hechos alcanzó 2.3 por ciento, con el peor resultado del neoliberalismo mexicano, hasta ese momento. Calderón ofreció 5 por ciento anual, y en la primera mitad de su estancia en Los Pinos a duras penas habrá alcanzado 1.67 por ciento.

De acuerdo con el discurso oficial, la economía crecería a una tasa anual promedio cercana a 6 por ciento a lo largo de esos poco más de cinco lustros; en los hechos, de milagro ha sido ligeramente superior a 2 por ciento. Lo anterior sin olvidar que cada uno de los cinco inquilinos de Los Pinos involucrados en el citado periodo “oportunamente” presentaron su pacto-programa-acuerdo de “estabilidad”, “despegue” y “crecimiento”, aderezado con todo tipo de “ajustes”,“reformas” y “modernizaciones”. Todo, para concluir que el país se mantiene al filo de otra década perdida.

Y la cereza del día: la inflación oficial en 2008 fue de 6.53 por ciento, la mayor desde 2000.

Las rebanadas del pastel

“Exageran los palestinos”, dicen algunos, pero más de seis décadas de “retraso” ¿no es suficiente motivo?: “el 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General de la ONU aprobó la resolución 181 (II), posteriormente conocida como la Resolución de la Partición de Palestina. En ella se dispuso la creación de un Estado judío y un Estado árabe en Palestina, con Jerusalén como corpus separatum regido por un régimen internacional especial. De los dos Estados previstos en dicha resolución solamente se ha creado uno: Israel. La cuestión de Palestina no se ha resuelto aún y los palestinos todavía no han logrado ni ejercido los derechos inalienables reconocidos por la Asamblea General, a saber, el derecho a la libre determinación sin injerencia extranjera, el derecho a la independencia y la soberanía nacionales, y el derecho a regresar a sus hogares y a que se les restituyan sus bienes” (texto de la propia ONU)… El Club de Periodistas de México invita al 35 Foro “La verdad sobre nuestros energéticos y las alternativas ciudadanas”. Participan el colega Enrique Pastor Cruz Carranza, Angelberto Martínez Gómez, Eusebio Valdés Morales, Francisco Carrillo Soberón y Antonio Gershenson. Moderan Celeste Sáenz de Miera y José Manuel Orozco Garibay. La cita es hoy a las 18 horas en Filomeno Mata 8, Centro Histórico.

 
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