Usted está aquí: miércoles 7 de enero de 2009 Cultura Muchas mujeres, exposición que amplía el horizonte de lo femenino

■ La muestra de retratos en sepia será exhibida hasta mediados de enero en la Plaza Juárez

Muchas mujeres, exposición que amplía el horizonte de lo femenino

■ Mikolaj Grynberg parte de una tragedia personal para crear un “registro de emociones”

■ El proyecto inició en 2004 y llevó al artista polaco a un viaje de 4 años alrededor del mundo

Ángel Vargas y Merry MacMasters

Ampliar la imagen Una de las fotografías del artista polaco Mikolaj Grynberg que se exhibe en la Plaza Juárez Una de las fotografías del artista polaco Mikolaj Grynberg que se exhibe en la Plaza Juárez

“Si algo me ha permitido descubrir mi trabajo es que, en el fondo del alma, todos los seres humanos nos parecemos”, sostiene el fotógrafo y sicólogo polaco Mikolaj Grynberg.

Conclusión que parece obvia en primera instancia, acepta el artista, pero que tiene detrás de sí, como argumento, cuatro años de viaje por varios continentes, excepto Oceanía, que le permitieron conocer a muchas mujeres de los países que visitó.

El proyecto, emparentado al de trotamundos, sociológo o antropólogo, respondió al deseo de Grynberg de captar con su lente a mujeres de diferentes latitudes y culturas como una forma de encontrar alivio a un profuso dolor que lo agobiaba.

Cuenta el fotógrafo que la idea nació como “una broma de familia” para tratar de alentar a su papá, quien se encontraba muy grave internado en un hospital. La broma consistió en retratar a su mamá a la usanza en que se atavian las viudas en Polonia; sin embargo, el detalle dramático fue que la señora murió al poco tiempo en un accidente.

Fue así como esa imagen tomó para él un significado muy importante, se convirtió en un resguardo y, al mismo tiempo, un impulso para no quedarse postrado, inmóvil en su dolor, y de esa manera decidió repetir la experiencia de captar los rasgos más profundos y humanos de otras mujeres.

Eso lo hizo, en una primera etapa, con su círculo más cercano, integrado por familiares, amigas y compañeras de trabajo, pero el proyecto creció de forma natural a raíz de que le solicitaron esa primera serie para exhibirla en Rio de Janeiro, Brasil, donde al andar por las plazas públicas se le ocurrió extenderlo con mujeres de otras razas, costumbres y culturas.

Y a partir de entonces comenzó ese largo periplo por México, Ucrania, Argentina, Tanzania y China, entre otros países, en donde su preocupación esencial, según afirma, no era encontrar rasgos comunes ni diferencias entre las mujeres retratadas, ni sus culturas, ni explotar sus potenciales estéticos, sino tener un encuentro humano y espiritual con ellas.

A México llegó hace dos o tres años, dijo Joanna Addeo, primer consejero de Asuntos Culturales y Cooperación Científica de la Embajada de Polonia, y se instaló al lado de la Alameda Central, junto al Palacio de Bellas Artes.

Según Grynberg necesita “lugares rápidos, donde haya mucho tráfico, mucho movimiento, mucha circulación. Es una cuestión estadística: si hay más gente, hay más oportunidades”. ¿Cómo las elige? “Me gusta descubrir mujeres en la muchedumbre –ha dicho– . Podría decir que hay tres grupos: las que me miran insinuantes y entonces las invito; las que sé que me vieron, pero que pasan de largo como princesas, entonces se vuelve un desafío y tengo que perseguirlas, y también hay otras que no me ven, que simplemente pasan y que quiero invitarlas a mi proyecto”.

Para el artista no fue importante edad, apariencia ni estrato social de sus fotografiadas, sino lo que le dejó cada una en sus conversaciones o comentarios, así como la actitud inicial que mostraron cuando las invitaba a posar en el laboratorio móvil que montó en diferentes lugares públicos.

Ese contacto con el otro sexo, asume abiertamente Mikolaj Grynberg, “fue un modo de sobrevivir al duelo después de la muerte de mi mamá. Yo quería seguir con la serie, pero de repente acabó ese duelo y decidí en ese momento cerrar este trabajo y este ciclo para siempre. Eso ocurrió en Pekín”.

Modelos “accidentales”

Romper con el estereotipo de una mujer única y, por tanto, ampliar el horizonte femenino, es el eje de Muchas mujeres, proyecto iniciado en 2004 por el fotógrafo polaco Mikolaj Grynberg, que será exhibida hasta mediados de enero en la Plaza Juárez, en frente de la Alameda Central, en el contexto del activismo contra de la violencia hacia las mujeres.

El anuncio fue hecho por Martha Patricia Patiño, titular de Igualdad y Diversidad Social, de la Secretaría de Desarrollo Social, dependencia que se ha sumado a la Secretaría de Cultura de la ciudad de México, para realizar la muestra de 80 retratos en sepia.

La clave, expresó Patiño, está en reconocer a la mujer en su diversidad, “no hay una, somos las mujeres que nos expresamos de manera distinta”.

El proyecto Muchas mujeres es descrito como un registro de emociones que surgieron en un lapso de menos de media hora como efecto de una interacción poco común del fotógrafo y las mujeres que llegaban a ser heroínas sucesivas de su proyecto. Para Grynberg lo más difícil es generar una relación auténtica con cada una. Al principio echa mano de intérpretes por el idioma, después no hacen falta. A veces sólo hace falta mirarse y ver qué pasa.

“A veces se da una situación de coqueteo, a veces aparecen lágrimas. Algunas están serias o molestas. Otras me miran desafiantes. Todo eso siempre está en las fotos. Paso entre 15 y 20 minutos con cada una. Soy una especie de payaso. Es difícil para ellas pero también para mí”, ha dicho Grynberg que hace 12 tomas de cada modelo “accidental”. Todas las participantes deben firmar un acuerdo mediante el que le autorizan usar sus fotos.

Las barreras sicológicas

Joanna Addeo conoció el proyecto hace un año cuando aun estaba en la Secretaría de Cultura de Polonia. Le pareció interesante que “un hombre hablara de forma tan directa e íntima a diferentes mujeres que encontró o que buscó, eso depende del punto de vista”. Las barreras que Grynberg necesita derrumbar son, sobre todo de tipo sicológico, porque “son retratos que exigen un trato íntimo en el sentido espiritual, pero que a su vez requieren de un cierto tiempo para establecer el contacto”.

 
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