Usted está aquí: domingo 4 de enero de 2009 Cultura Ratifica Laura Esquivel el valor de leer historias de amor en épocas de violencia

■ Este año se presentará en España la edición conmemorativa de Como agua para chocolate

Ratifica Laura Esquivel el valor de leer historias de amor en épocas de violencia

Fabiola Palapa Quijas

Ampliar la imagen La escritora reconoció en entrevista que nunca ha intentado superar el éxito de la novela publicada hace 20 años La escritora reconoció en entrevista que nunca ha intentado superar el éxito de la novela publicada hace 20 años Foto: Carlos Ramos Mamahua

Para poder enfrentar un mundo absurdamente materialista, de odio y de muerte, la escritora mexicana Laura Esquivel narra historias de amor o rescata sitios tan comunes como una cocina, pues considera que para cambiar los problemas que afectan a un país primero se deben cambiar de adentro hacia afuera y posteriormente participar de manera activa en la transformación social.

En entrevista con La Jornada, la autora de Como agua para chocolate, uno de los títulos más importantes de las décadas recientes y que acaba de publicar Suma de Letras en 12 entregas, explica que “las historias de amor en las novelas son necesarias, sobre todo en estos momentos en que uno abre los periódicos o ve la televisión y lo único que aparecen son ejecuciones, secuestros o asaltos.

“Ante esta situación se entiende por qué la enfermedad de nuestra época es la depresión; es un mal generalizado, porque de pronto nos venden la idea de que ése es el mundo real, el de la violencia, el narcotráfico, el odio, la guerra y la muerte; es real, pero de pronto, a quienes creemos en el amor se nos ve como ilusos, locos, que no vivimos en la realidad.

“Ahora parece que la ilusión mayor es el amor, y desde mi punto de vista es todo lo contrario. El universo donde vivimos es un universo en el que la energía que mantiene y que une moléculas y se encarga de que todo el cosmos siga en orden es incluyente; una energía amorosa.”

A Laura Esquivel nunca le ha interesado escribir sobre la violencia, a menos que pueda mostrar a los lectores una salida. Asegura que “la violencia no se combate con más violencia, pero lamentablemente los medios están enfocados en ella.

Efectos de la historia de Tita

“De acuerdo con recientes investigaciones –explica la escritora–, una imagen de violencia repercute físicamente en tu cuerpo más de tres días, porque el aparato nervioso es autónomo y no distingue si es ficción. Estoy segura de que con el cine de propaganda de Hollywood se ha generado más violencia en el mundo, porque la gente recrea en su mente lo que ve y habla.

“Si creo que hay alguien en el mundo que merezca un acto de violencia, estoy pensando como terrorista; pero al contrario, si transmito energía, como lo hice con el libro Como agua para chocolate, donde Tita hace morir en ella una tradición castrante, hay una transformación, y ya no le sucederá a nuevas generaciones.”

La escritora dice que la única manera de revertir los efectos tan destructivos de la violencia es mediante relaciones afectuosas con las personas y uno mismo; por eso prefiere escribir, porque encuentra placer en hacerlo. “La escritura es un instrumento de transformación interior, y nunca espero tener el resultado o igualar el éxito de Como agua para chocolate, difícil de repetir.

“La novela –señala Esquivel– rescata el sitio de la cocina, como espacio generador de vida, de conocimiento y de placer, como un lugar que nos une, que nos hace entrar en comunión y donde se ejercita la generosidad y se transmite la energía amorosa, lo único que nos ayudará a sostenernos frente a un mundo tan materialista y lleno de competencia.”

A 20 años de su publicación, Como agua para chocolate aparece como su autora la concibió desde el principio: novela por entregas, escrita en 12 capítulos, a través de los cuales el lector se sumerge en una historia de recetas, amores y remedios caseros.

La edición limitada del sello Suma de Letras, que en 2009 se presentará en España, consiste en una caja con 12 fascículos, numerados hasta el ejemplar cinco mil y firmados por la autora, quien conquistó a lectores de Brasil, Japón, Holanda, Inglaterra, Estados Unidos, Hungría, Dinamarca, Suecia, Francia, Italia, Noruega y muchos países más con la historia de Tita. Recordó que en 1988 propuso al fundador y entonces director de La Jornada, Carlos Payán, publicar en el periódico la novela por entregas, proyecto que no se concretó.

 
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