Usted está aquí: lunes 22 de diciembre de 2008 Estados En la Costa de Oro nayarita se extingue el cultivo de tabaco

■ Productores deploran campaña de prohibición del gobierno federal

En la Costa de Oro nayarita se extingue el cultivo de tabaco

Jesús Narváez Robles (Corresponsal)

Ampliar la imagen La antes llamada Costa de Oro nayarita se ha convertido en una región expulsora de migrantes a causa de la debacle del cultivo de tabaco, actividad que antes daba empleo a decenas de miles de personas La antes llamada Costa de Oro nayarita se ha convertido en una región expulsora de migrantes a causa de la debacle del cultivo de tabaco, actividad que antes daba empleo a decenas de miles de personas Foto: Jesús Narváez / Archivo

Tepic, Nay., 21 de diciembre. La región tabacalera de Nayarit, antes llamada Costa de Oro por la bonanza económica que sus cultivos generaron, hoy es una zona desolada por la migración y el despido masivo de jornaleros, afirman líderes y campesinos que este invierno iniciarán la temporada 2008-2009, en la cual esperan producir 80 por ciento menos que hace 18 años.

De las decenas de miles de cultivadores de tabaco que había en la entidad, hoy quedan menos de 5 mil y la reducción continúa, principalmente en el municipio de Santiago Ixcuintla, que fue el principal productor de México.

En un estudio, la Asociación Rural de Interés Colectivo (ARIC tabacalera) acotó que en la década de 1960 la empresa Tabaco en Rama SA (Tersa) llegó a dar empleo a más de 60 mil personas y plantaba casi 40 mil hectáreas, para las que contrataba a por lo menos 30 mil jornaleros durante el ciclo agrícola de seis meses.

Durante las últimas décadas del siglo XX, la comercialización del producto a través de Tersa era segura, sobre todo luego de la nacionalización de la producción (1972), cuando el gobierno federal creó la empresa paraestatal Tabacos Mexicanos (Tabamex), que contrataba agricultores y pagaba sus cosechas.

Tabamex desapareció en 1989 por decisión de la Federación. Más de 4 mil trabajadores administrativos de Tepic y Santiago Ixcuintla, y obreros de las cinco plantas de hornos para secar tabaco, perdieron sus empleos.

Los 25 mil productores que había en Nayarit crearon entonces la ARIC tabacalera, cuyo primer presidente, Magdaleno Hinojosa Pérez, recordó: “La organización estaba fuerte y nos permitió continuar plantando 36 mil hectáreas en cada ciclo”. Hoy venden su producto a las cigarreras Dimond, La Moderna (hoy British American Tobacco), Tabacos del Pacífico Norte y Tabacos Desvenados SA.

Hinojosa Pérez señaló que “condiciones desfavorables para el productor (plagas y fenómenos naturales, entre otras) y, por supuesto, las campañas antitabaco del gobierno federal, contribuyeron a la disminución del cultivo. La millonaria derrama económica que llevó a identificar a Santiago Ixcuintla como la Costa de Oro ya no existe, y ahora no llegamos ni a costa de bronce. Hay mucha pobreza en los lugares donde el cultivo primordial era el tabaco”.

Federico Langarica Chavarín, ex presidente de la ARIC (2000-2003), afirmó: “A los desastres naturales suscitados en la década de los noventa, como la tormenta tropical Rosita, la falta de apoyos gubernamentales para la agricultura y las políticas antitabaco iniciadas en el año 2000 con el ascenso de Vicente Fox Quesada a la Presidencia, trajeron la debacle al campo nayarita. En 2001 la superficie plantada de tabaco en la entidad bajó casi 50 por ciento (unas 15 mil hectáreas), al igual que la contratación de jornaleros. La emigración de trabajadores del campo hacia Estados Unidos aumentó en la misma proporción”.

El 26 de febrero el Senado aprobó la Ley General para el Control del Tabaco, que prohíbe fumar en espacios públicos cerrados e impone hasta 36 días de cárcel a quien viole esta disposición.

Los diputados del Congreso local que dejaron el cargo en septiembre pasado no analizaron dicha ley, y el presidente de la Comisión de Salud, Roberto Mejía, reconoció que el tema ni siquiera está en agenda.

“Nuestra entidad no puede participar en esa prohibición mientras no se acate la otra parte de dicha ley: garantizar apoyos para la reconversión de cultivos y alternativas de trabajo para los agricultores que resultarán afectados con la disminución de la producción”, señaló el presidente de la ARIC, Rodolfo Coronado Montaño. “La ley puede ser buena para la salud, pero la realidad es que el consumo de tabaco no ha disminuido; lo único que sucede es que las empresas dejan de producir en el país y aumentan la importación de tabaco de Brasil y otros países”, aseguró.

 
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