Usted está aquí: miércoles 26 de noviembre de 2008 Cultura Réquiem para las instantáneas Polaroid; en 2009 dejará de venderse la película

■ Se cumplen 60 años de que esas cámaras revolucionaron el quehacer fotográfico

Réquiem para las instantáneas Polaroid; en 2009 dejará de venderse la película

■ Quizás alguien compre la patente y vuelva a fabricar esos artefactos, dice un artista alemán

Dpa

Francfort, 25 de noviembre. El tiempo es inexorable con la tecnología. Sin embargo, no sólo los nostálgicos lamentan que pronto se acabe de modo definitivo la era de las instantáneas Polaroid.

Después de que esas cámaras fotográficas desaparecieron de los escaparates, las películas para instantáneas Polaroid dejarán de venderse el año que viene. A partir de ese momento, los métodos digitales habrán desplazado para siempre una técnica que revolucionó la fotografía hace exactamente 60 años.

Los lloriqueos de una niña fueron los causantes de un hallazgo sensacional. La cámara Polaroid nació porque la hija de un físico no quería esperar a que las imágenes de las vacaciones fueran reveladas en el laboratorio. Así, después del asueto con su pequeña en 1944, el estadunidense Edwin Land no lograba quitarse de la cabeza la idea de poder ver las fotografías poco tiempo después de tomarlas.

Land, quien siete años después fundó la compañía óptica Polaroid, se estrujó el cerebro para crear una cámara instantánea, hasta que el 26 de noviembre de 1948 el modelo 95 salió por primera vez a la venta al precio de 89.75 dólares.

Lo que siguió fue un camino de éxitos. Especialmente desde el lanzamiento de la SX-70 en 1972, la Polaroid se volvió cool, se puso de moda. Quien quisiera estar a la vanguardia, debía colgarse al cuello una cámara plegable en formato de libro de bolsillo.

La película, verdadera innovación

A mediados de los años 70, la Polaroid había vendido más de 6 millones de artefactos y los actores publicitaban la marca.

Sin embargo, en la vida real los policías de hoy no se entusiasman tanto cuando piensan cómo era su trabajo con las Polaroid. La falta de calidad de la imagen y su escasa definición eran los talones de Aquiles de la Polaroid para las tareas de reconocimiento, señalan los agentes. Y otro inconveniente: no se pueden hacer copias de una fotografía Polaroid, de modo que sólo queda escanearlas o volver a fotografiarlas.

En las “cámaras con laboratorio incluido”, como las llaman los fans de las Polaroid, las fotografías son empujadas por dos láminas.

De esta manera, una pasta de revelado se distribuye entre la parte superior e inferior de las fotos, es decir, entre positivo y negativo. Por tanto, la verdadera innovación no fueron las cámaras, sino las películas.

Hacían falta hasta unos 90 segundos para ver una fotografía Polaroid. Durante este tiempo cambiaban según la influencia del frío o el calor, o de la presión. Y, en parte debido a ello, el arte descubrió en la Polaroid su nuevo medio. Ya desde el lanzamiento al mercado de la primera cámara instantánea, el fundador de la compañía contrató como asesor al artista Ansel Adams, famoso por sus fotografías paisajísticas.

“Los puntos débiles de Polaroid son mi punto de partida”, afirma el artista gráfico Markus Elsner en Francfort. Gracias a la luz difusa se crea un ambiente raro, porque la cámara no sabe cómo tratar los colores. Esto se hace patente con un punto azul, verde o amarillo difícilmente calculable con anterioridad. “Las fotografías resultan absolutamente únicas”, exclama Elsner.

El artista no perdió la fe en la vieja tecnología ni siquiera después de que el pasado 17 de junio se terminó la producción de la última película Polaroid T600 en la planta holandesa de Enschede.

“Quizás alguien compre la patente a Polaroid y vuelva a fabricarlas.” Pero primero, cuenta con que el comercio haga un ajuste de precios.

Sus temores son confirmados por el gerente de una gran tienda de material fotográfico de Francfort. Antes de que dejaran de venderse las películas planas Polaroid 54 y 59, los precios se elevaron 50 por ciento. La fotografía instantánea nunca fue una pasión barata.

Hoy en día, un casete con 10 fotografías del tipo image cuesta 25.5 dólares, aproximadamente 20 veces el costo del revelado de las fotografías.

Los gerentes de Polaroid prefieren hablar del futuro más que del pasado, al que pertenece la quiebra de la compañía en 2001. La tecnología de revelado instantáneo seguirá desarrollándose en la era digital, señaló el jefe de la empresa en Alemania, Horst Nikolaus.

Desde julio de 2008 se puede adquirir una impresora llamada PoGo que, según Polaroid, cabe en el bolsillo de cualquier pantalón. La idea es poder imprimir las instantáneas de las cámaras digitales de los móviles en cualquier lugar y al instante.

 
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