Usted está aquí: martes 4 de noviembre de 2008 Política Un inspector y dos agentes de la PFP recibían sobornos del cártel de Sinaloa

■ Se encuentran en la SIEDO como indiciados; un cómplice del Rey Zambada los denunció

Un inspector y dos agentes de la PFP recibían sobornos del cártel de Sinaloa

■ El comandante Ballardo había asegurado a los capos que contaba con “todo el apoyo” de sus jefes

Alfredo Méndez

El pasado 22 de octubre, dos días después de la detención en el Distrito Federal de uno de los cuatro líderes del cártel de Sinaloa –o del Pacífico–, identificado por la Procuraduría General de la República (PGR) como Jesús Zambada García, El Rey, fueron presentados ante la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), en calidad de indiciados, Édgar Enrique Ballardo del Villar, inspector adscrito a la división antidrogas de la Policía Federal Preventiva (PFP), y los agentes a su cargo, Jorge Cruz y Fidel Hernández.

El día de la captura de El Rey, y de 15 personas que lo acompañaban, uno de sus presuntos cómplices –que se convirtió en testigo colaborador de la PGR– declaró en la SIEDO que durante varios años Ballardo permitió a una célula del cártel de Sinaloa, encabezada por los hermanos Jesús e Ismael El Mayo Zambada, operar de manera impune en la ciudad de México y su zona conurbada, a cambio de millonarios sobornos.

Fuentes gubernamentales informaron a La Jornada que este testigo colaborador reveló también a la SIEDO que Ballardo del Villar, actualmente arraigado, había asegurado a los hombres de confianza de El Rey que el mando policiaco contaba con “todo el apoyo” de sus jefes inmediatos, por lo que el cártel del Pacífico tendría el camino libre para traficar drogas en la zona centro del país.

El jefe inmediato de Enrique Ballardo era Francisco Navarro, encargado de la tercera sección de Operaciones Especiales –o división antidrogas– de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal. A su vez, Navarro estaba bajo el mando de Gerardo Garay Cadena, ex comisionado interino de la Policía Federal Preventiva, quien renunció a su cargo el pasado sábado.

Una de las hipótesis que sigue la PGR en esta investigación contra altos funcionarios de la SSP federal refiere que, mientras los jefes policiacos “trabajaban” para los capos que lideran el cártel de Sinaloa, los ex directivos de la SIEDO, actualmente detenidos en el penal federal de Occidente, lo hacían para los hermanos Beltrán Leyva.

Esta diferencia habría detonado los ajustes de cuentas entre narcos y ejecuciones de agentes policiacos, mismas que han aumentado en los 11 meses recientes, ya que esas dos bandas de narcotraficantes, que antes conformaban la llamada Federación de cárteles, son desde febrero pasado acérrimas rivales.

Según las fuentes consultadas, el testigo colaborador de la PGR delató a Ballardo ante las autoridades, y dijo que fue ese inspector policiaco quien admitió diversos sobornos a cambio de que durante los operativos antinarco aplicados por militares y elementos de la PFP, los capos del cártel de Sinaloa fueran alertados previamente cuando se pretendiera capturarlos.

El mismo declarante reveló que el acuerdo entre los narcotraficantes del poderoso cártel de Sinaloa y los mandos de la SSP federal también implicaba que, sin miramientos, los operadores de los hermanos Beltrán Leyva fueran detenidos y sus cargamentos de droga decomisados por la Federal Preventiva.

Édgar Ballardo, Francisco Navarro, Gerardo Garay y Luis Cárdenas Palomino, actual coordinador de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública federal, habían sido mencionados en varias de las narcomantas que fueron colocadas en diversas entidades como presuntos protectores de los capos pertenecientes al cártel del Pacífico.

No se descarta que Navarro y Garay sean arraigados esta semana, pues hasta el cierre de esta edición se analizaba esa posibilidad en la SIEDO, donde permanecen retenidos desde el pasado fin de semana.

De acuerdo con la reciente declaración patrimonial presentada por el inspector Édgar Ballardo –quien percibía un sueldo mensual de 26 mil pesos–, cuenta con un patrimonio de 28 millones de pesos en casas, autos de lujo (tiene un BMW de 700 mil pesos, un Mercedes Benz de 800 mil y una Cherokee Limited blindada), así como joyas y obras de arte.

 
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