Usted está aquí: lunes 27 de octubre de 2008 Opinión Dinero

Dinero

Enrique Galván Ochoa
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■ Salarios, pensiones, ahorros... todo hecho trizas

■ Calderón y el profeta Coppel

■ Tú también puedes votar por Obama o McCain

Casi tres semanas después de la devaluación provocada por los errores del calderonismo en la conducción de la política económica, los mexicanos comienzan dolorosamente a contar sus pérdidas y a tratar de adivinar lo que les depara el futuro: ya asumieron que el peso definitivamente no volverá a la cotización que tuvo apenas el 4 de agosto, cuando se cotizó a 9.98 por dólar; se resiste a bajar de 14. Enfrentamos una devaluación de 40 por ciento. La confusión y la perplejidad, pero también el enojo y la decepción de los que creyeron en las palabras de Calderón, son enormes. Hay algo en que los mexicanos no tienen duda: los salarios, las pensiones y los ahorros se hicieron talco. Cruelmente el secretario de Trabajo, Javier Lozano, les advirtió que se olviden de aumentos. El gobierno panista ha lanzado un salvavidas multimillonario a las grandes empresas –particularmente a los hombres de negocios que patrocinaron la campaña del terror contra la oposición en las elecciones de 2006– pero ha dejado en el abandono a las clases medias y a los pobres, también a las empresas medianas y pequeñas. ¿Vivir Mejor? ¿No sería bueno que cambiaran el lema? Digo, por elemental respeto a sus víctimas.

El profeta Coppel

En febrero de 2006 –estaba cerca la elección presidencial– el empresario Enrique Coppel, dueño de la cadena de tiendas del norte del país que lleva su nombre, envió a sus empleados una carta que pronto circuló por Internet: los exhortaba a votar por Felipe Calderón y descalificaba a los otros dos aspirantes, López Obrador y Madrazo. Afirmaba: “Una cosa es ser el más popular, y otra cosa es ser el mejor de los tres principales candidatos, para desempeñar más exitosamente el puesto de Presidente de México”. Y argumentaba sus razones para mantener al panismo en el gobierno: “1) Los salarios han subido más que la inflación. 2) La oferta de créditos para comprar casas es mucho mayor, las tasas de interés son de casi 10 por ciento anual, es algo que hace 35 años no teníamos. 3) En escuelas y universidades, hay más personas estudiando que nunca. 4) Tenemos un gobierno más honesto, menos corrupto. 5) Disfrutamos de una estabilidad como nunca y vamos avanzando”. A un mes de que se cumplan dos años con Calderón en Los Pinos, el futuro que Coppel vaticinó está resultando radicalmente distinto: 1) Los salarios han sido pulverizados por la inflación. 2) La banca metió el freno a los créditos –hipotecarios, tarjetas de crédito– y las grandes empresas –incluyendo a la de Coppel– pasan aceite para obtener préstamos vía papel comercial. 3) Sólo uno de cuatro aspirantes consigue lugar en la UNAM y el Poli. 4) Transparencia Internacional ha reprobado en corrupción los ocho años de panismo. 5) Ciudades ensangrentadas por la violencia, conflictos políticos, y ahora también la catastrófica devaluación y la fuga de capitales, han sumido a la República en una inestabilidad que tal vez no vimos ni en los peores años del priísmo. Sin embargo, aquella carta fue una buena inversión para el señor Coppel: la semana anterior Nacional Financiera dio su aval para que le prestaran dinero, rescate sin el cual tal vez no hubiera podido pagar a sus proveedores este mes.

¿Quieres votar?

A una semana y dos días de la elección, parece imparable el triunfo de Barack Obama. Ya saben ustedes que en Estados Unidos tienen un mecanismo indirecto: lo que cuenta son los votos electorales de cada estado de la Unión y no el conteo voto por voto de los ciudadanos. Obama debe reunir cuando menos 270 de un total de 538 sufragios electorales. De acuerdo con un mapa que publica The New York Times, contaría con 286 el día de hoy. ¿Es justo que sólo los estadunidenses participen en una elección cuyo resultado afectará a los habitantes de todo el planeta, y muy particularmente a los mexicanos? La revista británica The Economist sugiere que no. Ha abierto en la red sus propias urnas para que vote todo el mundo. Así que tú también puedes elegir entre Obama o McCain en el Global Electoral College: www.economist.com/

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Asunto: amero y chupacabras

Después de enterarme del tema del amero en tu columna, y habiendo recibido varios correos con la liga al video de Hal Turner, así como comentarios de mis amigos en México diciéndome que la cosa estaba color de hormiga, me puse a buscar más información al respecto y encontré lo siguiente: De acuerdo con Wikipedia, Hal Turner es un periodista conocido por sus posiciones ultraconservadoras y antinmigrantes. Turner promueve el cierre de fronteras y el uso de armas para defenderse de los “salvajes”. Dados sus antecedentes, podemos inferir que nuestros braceros y los mexicanos en general entramos en esa categoría.

http://en.wikipedia.org/wiki/Hal_Turner

Los ameros que muestra Hal Turner como prueba fehaciente de sus ideas son producto del escultor Daniel Carr, y cualquier persona puede comprar éstas y otras monedas de edición limitada.

www.dc-coin.com

Por último, en un video de Youtube puede verse al escultor Daniel Carr explicando que, después de leer las teorías de conspiración, decidió crear las monedas del amero por mero interés artístico.

www.youtube.com/watch?v=iEnHMHqGge8&feature=related

Después de todo lo anterior, creo que podemos considerar al amero como una leyenda urbana más.

Arturo Orea/Seattle

R: Se parece mucho al mito del chupacabras. Y ya me picó cierto sospechosismo: ¿nos estarán distrayendo con el mitote del amero para que olvidemos la catástrofe –esa sí es muy real– de nuestra moneda?

 
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