Usted está aquí: viernes 24 de octubre de 2008 Mundo Reanudan indígenas colombianos la marcha por la restitución de tierras

■ Al menos 16 heridos provoca el estallido de seis bombas en distintas zonas de Bogotá

Reanudan indígenas colombianos la marcha por la restitución de tierras

■ Invitan líderes de las etnias a Evo Morales, Baltasar Garzón y Pérez Esquivel como observadores

■ Álvaro Uribe admite que la policía disparó contra marchistas en el incidente que dejó dos muertos

Afp, Dpa, Reuters y Notimex

Ampliar la imagen Al menos 25 mil indígenas colombianos marchan por la carretera Panamericana hacia Cali en protesta contra el gobierno de Álvaro Uribe Al menos 25 mil indígenas colombianos marchan por la carretera Panamericana hacia Cali en protesta contra el gobierno de Álvaro Uribe Foto: Reuters

Bogotá, 23 de octubre. Unos 25 mil indígenas reanudaron hoy una marcha por la Carretera Panamericana con dirección a Cali en reclamo de restitución de tierras, al tiempo que unas 16 personas resultaron heridas por el estallido de seis artefactos explosivos en distintas zonas de Bogotá, donde otros miles de trabajadores estatales efectuaban un paro de 24 horas y una marcha contra la política económica neoliberal del gobierno colombiano.

Los líderes indígenas invitaron como observadores internacionales al presidente boliviano Evo Morales, al juez español Baltasar Garzón y al premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, y rechazaron las condiciones del presidente Álvaro Uribe para discutir una solución a sus demandas. Insistieron en mantener su propuesta de entrevistarse con el mandatario en Cali el próximo sábado, cuando esperan que sus contingentes arriben a esa ciudad.

Los organizadores de la marcha reaccionaron así ante el anuncio de Uribe de que dialogará con los indígenas el domingo a las 9 horas en Popayán, capital del departamento de Cauca, de donde partió la marcha esta semana. El presidente dijo que acepta el diálogo y asistirá acompañado de miembros de su gabinete, en un encuentro “público” porque “la ciudadanía tiene derecho a conocer todos estos temas en detalle”.

Uno de los líderes del Consejo Regional Indígena de Cauca, Gilberto Yafué, declaró que han esperado cuatro años para lograr una entrevista con el presidente “para que ahora nos venga a poner condiciones” cuando ya antes había prometido un debate pero “nunca dio la cara”. Añadió que su plan de dialogar en Popayán es una maniobra encaminada a “desmontar” la marcha antes de que llegue a Cali y así “callar a la gente”.

En un discurso, Uribe admitió que la policía sí disparo contra manifestantes en el incidente del martes en Villarrica, cuando murieron dos indígenas por heridas de bala y otros cinco resultaron heridos. Sin embargo, negó que hayan perecido por esos disparos sino debido a explosiones de artefactos no convencionales lanzados por “terroristas”, al sugerir que las portaban las víctimas y que habrá una investigación.

La polémica por el incidente se reactivó después de que el canal de televisión internacional CNN dio a conocer un video casero de un manifestante, en que se observa a los policías permitir el ingreso de un hombre vestido de verde con la cara tapada, quien hace tres disparos a un blanco no visible. Ante la evidencia, Uribe justificó que siempre “busca la verdad” pero que inicialmente la policía le informó que no había disparado y que luego uno de los agentes reconoció que sí lo hizo.

Aparte de los personajes invitados por la dirigencia indígena para asistir al diálogo, que ya habrían confirmado, el Parlamento indígena venezolano manifestó su solidaridad con la protesta de nativos colombianos, y afirmó que elaborará un pronunciamiento para enviarlo a Uribe a fin de que cese el “hostigamiento” a “esos hermanos latinoamericanos”.

El argentino Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980, le envió una carta a Uribe en la que lo acusa de ser “un guerrero, no un pacifista”, y le dice que la represión a los indígenas muestra que “quiere gobernar y acallar al pueblo con el terror y la muerte”.

Los marchistas de las etnias páez, guambiana y embera-chamí, exigen al gobierno la entrega de tierras, el cese de la violencia contra sus líderes, una reforma al sector de la minería y rechazar el Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos.

En tanto, los empleados estatales realizaron este jueves un paro de 24 horas marcado por una ola de explosiones en Bogotá, que dejó al menos 16 heridos. Seis artefactos de bajo poder colocados en cestos de basura estallaron con minutos de diferencia cerca de centros comerciales, las embajadas de Perú y Alemania, una sucursal del banco estadunidense Citibank y un local de la cadena de restaurantes McDonalds.

El paro, en reclamo de mejoras salariales y repudio a la política económica oficial, fue convocado por la Central Unitaria de Trabajadores –el mayor sindicato, con 550 mil afiliados–, e incluyó marchas en las principales capitales departamentales con la participación de gremios del magisterio, la salud, servicios de impuestos y aduanas, órgano electoral e Instituto del Bienestar Familiar, entre otros.

El presidente de la central sindical, Tarsicio Mora, rechazó “el tratamiento de guerra que le da el gobierno a la protesta”, que asegura que las movilizaciones son alentadas por la guerrilla y la oposición para desestabilizar a Uribe. Además, condenó la serie de explosiones que sacudieron esta capital porque con “actos terroristas se busca enlodar la protesta social”.

Los sindicatos reclamaron en las marchas el cumplimiento de normas salariales, deploraron las “agresiones” a los indígenas, el cierre de hospitales y el acuerdo de libre comercio suscrito con Estados Unidos, y apoyaron la huelga de más de un mes de los cortadores de caña, agregó Mora.

En otro orden, el ministro de Defensa Juan Manuel Santos aseguró que el máximo comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Alfonso Cano, se encuentra herido en una mano de un tiro después de participar en un combate “hace dos meses” contra tropas militares. Agregó que no está bajo persecución porque aún hace falta tiempo para “ir cerrando el círculo”.

La directora del servicio secreto, María del Pilar Hurtado, renuncio luego de la denuncia del opositor Polo Democrático Alternativo de que espiaba a sus líderes. Hurtado, que cesó a un responsable de la rama de inteligencia política y social, admitió su responsabilidad en el escándalo, pero Uribe negó haber ordenado que se investigara a sus opositores políticos.

 
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