Usted está aquí: domingo 19 de octubre de 2008 Espectáculos Brujercitas, exponente de un género de resistencia y denuncia

■ Develarán la placa por sus cuatro representaciones en El Vicio

Brujercitas, exponente de un género de resistencia y denuncia

Arturi Cruz Bárcenas

Ampliar la imagen Guillermina Campuzano, Montserrat Marañón y, abajo, Adriana Moles, protagonistas de Brujercitas, puesta que dura una hora diez minutos, con el maestro Isaac Bañuelos al piano y con finales inesperados, pues el público los elige, es decir, son interactivos Guillermina Campuzano, Montserrat Marañón y, abajo, Adriana Moles, protagonistas de Brujercitas, puesta que dura una hora diez minutos, con el maestro Isaac Bañuelos al piano y con finales inesperados, pues el público los elige, es decir, son interactivos

La obra de teatro-cabaret Brujercitas se desarrolla en un Semefo (servicio médico forense), en contraste con Mujercitas, “aquella novela de medio mundo rosa, como de evasión y soy totalmente… ¡puf! (soy totalmente Palacio… Nacional.) La historia de Brujecitas parte de un cadáver que llega a una morgue, donde hay dos empleadas: una tía y una sobrina que es emo. La tía es muy nerviosa y siempre, a las dos, las supervisa la delegada sindical, que es mi personaje, que es Tetecita”, expresó en entrevista Adriana Moles, actriz que codirige la pieza que se presenta en corta temporada en el Teatro Bar El Vicio (Madrid 13, Coyoacán).

La puesta estará dos jueves más y la función comienza a las nueve y media de la noche. Moles añadió que el título de Brujercitas “se debe a que en la obra se manejan dos niveles de femineidad. Las empleadas del Semefo son de unos cortes de 1810, 1910 y 2010, que son como la oligarquía. Es un poco dónde hace clic el paradigma corporativista, así sembrado en México, representado por Doña Elba Esther. Se relaciona lo sindical y el capital, sobre como nos aprietan a los trabajadores, hacia donde fermentan estas ideas en el imaginario colectivo aspiracional, de jerarquías, del pequeño poder.

Brujercitas quizá le quede chico a Elba Esther, como eufemismo, pero están esparcidas por todos lados. Esto es teatro-cabaret, que es un género de resistencia y de denuncia que, cuando hay más crisis y la situación se pone más difícil, se vuelve más prolífico. Lo que hoy tratamos de hacer es más denuncias, así como resistir. Hacemos un análisis de la realidad y propuestas a partir del teatro.”

Género de actualidad

Para Moles, ya hay un público “conocedor” del teatro-cabaret, “que es un género de mucha inmediatez y actualidad; está vivo y cambia constantemente. Conforme se difunden las noticias modifico el texto, el cual jamás se queda estático. Esa es una cosa bien padre, el hecho de que la gente llegue y se sienta reflejada. Funcionan los imaginarios colectivos que todos tenemos. El único pero que yo le vería al teatro de resistencia es que como hay tan pocos lugares, y uno de ellos es donde nosotras nos presentamos, es muy caro el boleto.

“Por ello, lo que hemos tratado de hacer desde el Festival de cabaret, y es una propuesta que presenté con Ricardo Nicolayevsky, fue el de hacerlo gratuito y llevarlo a las calles, lo cual ya se hace, pero necesitamos tener foros donde no haya covers o sean más baratos. En el Teatro del Pueblo, de Tepito, hay una cartelera con mucho cabaret gratuito los domingos. Este domingo 19 de octubre ahí estaré con Cara de niño, que es un show de Andrés Carreño.

“Tratamos de inscribirnos en la línea del performance, establecer fronteras interesantes con el cabaret, el teatro callejero, el clown y todo eso. Eso es lo que impulsamos. De hecho, Brujercitas se realiza con una compañía de teatro que se llama Xoloizcuintlas, que integran Montserrat Marañón, Guillermina Campuzano y yo.”

Quien quiera divertirse, agregó, que vaya a ver Brujercitas. “Vamos a hacer la develación de la placa de las cuatro representaciones. Bueno, en cabaret las temporadas son muy cortas. La entrada es de 120 pesos. Hay descuentos con credencial del ‘gobierno legítimo’, 50 por ciento, lo mismo para Adelitas, adultos mayores, cooperación voluntaria, y la banda que no tenga lana… que se lance y lo vemos.

 
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