Usted está aquí: lunes 6 de octubre de 2008 Deportes Inauguración sin público en la México

TOROS

Inauguración sin público en la México

Lumbrera Chico

Para no perder la licencia de funcionamiento que, de acuerdo con el Reglamento Taurino del Distrito Federal, la obliga a dar 12 corridas al año, la empresa de la Monumental Plaza México inició ayer un remedo de temporada “grande”, a cuya inauguración acudieron menos de 2 mil personas. El rejoneador Gastón Santos, que cortó una oreja. y los matadores Alfredo Lomelí y Omar Villaseñor, que obtuvo otra, lidiaron un encierro parchado de las ganaderías de Puerta Grande y La Soledad.

El pasado lunes, en un programa de televisión transmitido por Canal 11, Víctor Leal, vocero del empresario Rafael Herrerías, explicó que a lo largo de estos 12 festejos actuarán sólo diestros locales “para ver si las autoridades se deciden a cambiar la ley, que prohíbe que toreen más españoles que mexicanos en una misma tarde”. El ex coleta de origen ibérico reaccionó así en contra de la delegación Benito Juárez y el gobierno capitalino, que el año pasado clausuraron el embudo de Insurgentes por haber presentado a dos extranjeros y un nativo.

“¿Quieren sólo toreros mexicanos? Muy bien, pues les vamos a dar oportunidad sólo a toreros mexicanos. Si después las autoridades piensan que esto tampoco es la solución y cambian la ley, entonces presentaremos carteles de mano a mano entre dos españoles, por ejemplo El Juli y José Tomás”, añadió, en actitud chantajista, el portavoz de Herrerías.

El convenio taurino entre las asociaciones de matadores de toros de México y España data de los años 40, cuando las figuras de acá impusieron un límite a la actuación de sus colegas españoles en estas tierras, porque éstos, allá en la península, habían cerrado las puertas de los cosos más importantes a los mexicanos, que los estaban desbancando en el gusto del público. En la actualidad, ese convenio pretende impedir que empresas como la de Herrerías, netamente especulativas, frustren el desarrollo de los toreros mexicanos para dedicarse a importar glorias consagradas de Europa, tarea que ahora se les complicará mucho más tras la caída del peso y la subida del dólar.

A diferencia de años anteriores, cuando los propietarios de derechos de apartado se veían obligados a renovar sus abonos con tal de no perderlos, en esta ocasión la respuesta de los tenedores ha sido la opuesta: muchos prefirieron olvidarse de ellos y gastar su dinero en otra cosa, o ahorrarlo para los tiempos difíciles que se avecinan. En todo caso, la de ayer fue la inauguración de temporada “grande” más deslucida en la historia de la pobre Monumental.

 
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