Usted está aquí: sábado 27 de septiembre de 2008 Opinión Cantus Cölln y Mazzocchi

Juan Arturo Brennan

Cantus Cölln y Mazzocchi

Wiesbaden, Alemania. A unos cuantos kilómetros de esta próspera ciudad, en la comarca vinícola de Rheingau, se encuentra el majestuoso y sobrio monasterio románico de Eberbach, cuya enorme basílica es la sede principal de un extenso festival que dura todo el verano.

Cada año, el 15 de agosto, cuando se celebra la Asunción de la Virgen María, el Festival Musical de Rheingau tiene por tradición ofrecer un concierto con música asociada a la veneración mariana. Este 2008 (como en algunas ocasiones anteriores), la conmemoración musical estuvo a cargo del notable grupo alemán Cantus Cölln, bajo la dirección de su fundador, Konrad Junghänel.

Si bien es cierto que la obra fundamental para la ocasión es el monumental Vespro della Beata Vergine (1610), de Claudio Monteverdi, para esta ocasión Junghänel eligió una partitura poco conocida, de sorprendente belleza y eficaz impacto dramático: las Vísperas Marianas, de Virgilio Mazzocchi (1597-1646). Editada por el propio Junghänel con inteligentes interpolaciones (muy a la usanza de la época) de piezas de Carissimi, Frescobaldi y Palestrina, esta obra de Mazzocchi se percibe como una unidad perfectamente integral y bien ensamblada.

Para su sobresaliente ejecución de estas Vísperas Marianas de Mazzocchi, Junghänel contó con un octeto de cantantes alemanes de excelencia, a cuyo pulcro y brillante trabajo de conjunto aunaron una rica variedad individual de timbres y colores, incluso entre voces iguales. Un momento especialmente sobresaliente para disfrutar de esta variada paleta vocal fue, por ejemplo, un delicado dueto para dos altos, más destacado todavía por estar colocado entre dos luminosos y potentes tutti del Magnificat final.

Conmovedor, también, el Ave Maris Stella para cuatro voces a capella, de Palestrina, amalgamado con perfección por los cantantes de Cantus Cölln.

Estas Vísperas Marianas de Mazzocchi, colocadas en la frontera entre la prima prattica y la seconda prattica, contiene elementos inconfundibles del estilo veneciano, y si bien es cierto que deben mucho a Monteverdi y a Gabrieli (no por referencia a la escritura policoral, sino por su concepto general de la expansión del espacio sonoro), también tienen momentos que apuntan discreta pero claramente hacia la espectacular Missa Salisburgensis, por tanto tiempo anónima y ahora atribuida a Biber.

Otro logro destacado de esta brillante ejecución de las Vísperas Marianas de Mazzocchi fue el exquisito balance dinámico entre los cuatro instrumentos de cuerda frotada y los cuatro metales del Concerto Palatino, ensamble invitado para la ocasión (y colaborador frecuente de Cantus Cölln), cuya ancla es el formidable Bruce Dickey, uno de los más destacados intérpretes actuales del cornetto o zink.

El éxito de este tipo de obras polifónicas, ejecutadas por ensambles de altísimo nivel, depende en buena medida del bajo continuo, y el que forman Matthias Müller en el violone y Carsten Lohff en el órgano (con el propio Konrad Junghänel en el laúd, en algunas secciones de la obra) funcionó como un sólido, nutricio y sutil cimiento sonoro, la verdadera argamasa de este soberbio edificio musical construido por el director, sus cantantes y sus instrumentistas.

A la noche siguiente de este impecable concierto, Cantus Cölln interpretó de nuevo las Vísperas Marianas, esta vez en la basílica de Stams, cercana a Innsbruck, Austria. Al pasar de la potente y extensa reverberación de los muros medievales de Kloster Eberbach a la resonancia barroca más austera de Stift Stams, director, cantantes e instrumentistas supieron recalibrar su balance sonoro para lograr resultados acústicos igualmente perfectos en ambos recintos.

Junghänel aprovechó la diversidad de cualidades acústicas de ambas basílicas, y en Stams envió a sus cantantes a la parte posterior de la nave de la iglesia para la ejecución del Ave Maris Stella, de Palestrina, logrando una proyección sonora de enorme belleza. Con estos antecedentes, la anunciada gira de Cantus Cölln a México en octubre es, sin duda, una muy buena noticia musical.

 
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