Número 146 | Jueves 4 de septiembre de 2008
Director fundador: CARLOS PAYAN VELVER
Directora general: CARMEN LIRA SAADE
Director: Alejandro Brito Lemus




Acá entre los hombres
Por Joaquín Hurtado

Cuando veo gente así de chupada como aquel señor me da mucho asco. Yo mejor me pegaría un plomazo antes de andar dando vergüenzas. Ahorita todavía no tengo la necesidá, además, el primo Ramón me anda pasando una troca. El primo Ramón es agricultor, baja cargas de la sierra y yo le voy a ayudar. No hay de otra. Las medecinas son muy caras y de honrado te mueres de hambre. Ramón no sabe de la enfermedá, él es de rancho. Capaz que me niega hasta el saludo. Todos mis parientes son muy cerrados, dios favorezca si uno sale con el cáncer de los liandros. Yo soy muy franco, así somos en el norte, espero no caerle atravesado. Acá entre nos, a usté no se le nota ni un solo modito, por eso me cai bien y me cuadra para amigo. Si estamos aquí es porque la mala fortuna así lo ha querido, porque tenemos lo mismo. Qué importa cómo lo háigamos pepenado. Yo lo saqué del gabacho. Fue con un compadre de lo más limpio y de casa, un bato de Wisconsin. Usté no se apure, si no me quiere platicar cómo pescó este mal no tenga pendiente, yo respeto. No me meto con nadien pero usté es otra cosa, se ve gente fina, persona seria, estudiada, no como los otros jotitos que llegan diatiro balconzotes. Son la pura regazón. Me agüita que lo confundan a uno. Desde hace rato lo he visto a usté así, leyendo, callao. Ni echa pleito en la farmacia por más vueltas dioquis que nos hacen dar. Por eso me gustaría saber cómo ve un asunto que le voy a confiar. Le contaba que lo que no fallan son las ganas. Sí me entiende, también es hombre. Será por los tratamientos. Pero nomás de imaginarme en líos por andar en el cotorreo de antes, me entra el apuro, las ansias, el coraje. Contimás que uno es casado pero yo a mi mujer la respeto y cuido, es la madre de mis hijos.

Esta necesidad debe ser sordeada, sin pedos. Por eso lo pensé mucho antes de aventarme. Le voy a decir una cosa, no lo tome a mal, no me gusta hacer migas con nadie del otro bando ni más fregado que yo. Esa raza nomás no. Qué bueno que usté me da la razón, verdá que no se aplaca uno ni después de la tempestad, qué caray. Yo entiendo si me dice que no a lo que le voy a soltar, haga de cuenta que nunca cruzamos palabra. Esto que uno tiene es muy delicado, hasta penado por la ley si se lo pega a alguien más, según dijo el doctor. Por eso, para no echar malas, si usted acepta, con todo respeto, pues podemos darnos una escapadita. Tengo dónde. Pa qué negar que a uno le gusta el desmadre. Uno es machín y de allí no se mueve. Ya en el mismo barco, no hay más que apoyarse entre los mismos. Así no hay pierde. Qué me dice.