Usted está aquí: jueves 4 de septiembre de 2008 Economía Acuerdo tripartito de apoyo coyuntural al sector azucarero

■ Gobierno federal, productores de caña y dueños de ingenios compensarán caída de precios

Acuerdo tripartito de apoyo coyuntural al sector azucarero

■ Se usarán recursos públicos por $1,600 millones y fondos privados por 2,200 millones

■ Busca terminar con el desacuerdo entre el precio que piden productores y el que se paga en moliendas

Roberto González Amador

Ampliar la imagen El precio de la caña de azúcar se fijaba mediante acuerdos entre el gobierno, productores e industriales, pero a partir de ahora será determinado por las condiciones internas de oferta y demanda El precio de la caña de azúcar se fijaba mediante acuerdos entre el gobierno, productores e industriales, pero a partir de ahora será determinado por las condiciones internas de oferta y demanda Foto: Horacio Zamora

Un “programa de apoyo coyuntural” a la industria azucarera fue acordado este miércoles por el gobierno federal, productores de caña y dueños de ingenios. El acuerdo incluye la utilización de recursos públicos por mil 600 millones de pesos y fondos privados por 2 mil 200 millones de pesos para compensar a los productores ante la caída en los precios internos del dulce. “No es un subsidio ni un salvavidas”, declaró a La Jornada Juan Cortina Gallardo, presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA). “El gobierno entendió que era difícil bajar el precio que se paga a los productores de caña, reconoció la realidad social y se llegó a un acuerdo en el que todos ponen para encontrar soluciones de largo plazo”, dijo.

Para este año, el precio del bulto de azúcar, empleado como referencia para fijar el precio de la caña a los productores, fue calculado en 300 pesos, pero en el mercado se vendió en 230 pesos por la existencia de excedentes que no fueron exportados.

El acuerdo de este miércoles entre gobierno, productores de caña y dueños de ingenios busca poner fin a un conflicto que se alarga ya varios meses y que tiene que ver con un desacuerdo entre el precio que los productores piden y el que los propietarios de las moliendas están dispuestos a pagar por la caña.

Una de las razones de la caída en el precio interno de venta, la variable empleada para determinar el precio a pagar por la caña, es que un aumento de la oferta interna ha hecho disminuir el valor del producto. Ello tiene que ver tanto con un cambio en el patrón de consumo, con el uso de fructosa de maíz, por ejemplo en la industria productora de alimentos y bebidas, y también con el hecho de que no todos los ingenios cumplen con la obligación de exportar excedentes. Tampoco Estados Unidos ha cumplido, y los dos últimos gobiernos mexicanos no han logrado hacer respetar el acuerdo de las cuotas de importación de azúcar mexicano consideradas en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

“El gobierno va a pagar parte del ajuste en el precio de la caña y la otra parte será aportada por la industria”, comentó ayer Cortina Gallardo. Con el convenio, también los productores estuvieron de acuerdo en revisar los precios de la caña. “Fue un acuerdo en el que todos los participantes pusieron”.

Tradicionalmente el precio de la caña de azúcar se ha fijado mediante acuerdos entre el gobierno, los productores y los industriales. A partir de ahora, aseguró Cortina Gallardo, el precio será determinado por las condiciones internas de oferta y demanda.

“Este año ha sido sumamente complicado en materia de precios. Sin embargo, se han logrado acuerdos estructurales para la industria (el 3 de julio fue firmado en Los Pinos el Acuerdo para la Modernización de la Agroindustria de Caña de Azúcar) y con el coyuntural de hoy (ayer) va a haber posibilidades de que la industria azucarera crezca y sea rentable”, aseguró el empresario.

El pacto de este miércoles, dijo, involucra a todos los sectores. El gobierno pondrá mil 600 millones de pesos, los empresarios asumirán 2 mil 200 millones más, mientras los productores aceptaron que en adelante cambien las reglas del juego para fijar el precio.

Cortina Gallardo explicó que a partir de la próxima zafra –que empieza en noviembre– el precio será determinado por las condiciones de oferta y demanda, con base en una fórmula que tomará en cuenta la cotización en cuatro centrales de abasto más algunos factores de ajuste. En dos años entrará en vigor un nuevo “precio libre a bordo” en los ingenios, para lo cual los dueños de las factorías se obligan desde ahora a auditar sus inventarios y las operaciones de venta, para darles mayor transparencia.

En la reunión en que se logró el acuerdo, informó, estuvieron representantes de los 57 ingenios que hay en el país, de las secretarías de Economía, Agricultura y de Medio Ambiente, así como líderes de los productores de caña.

El dirigente empresarial reconoció que algunos dueños de ingenios no exportan los volúmenes de azúcar a que están obligados, “lo que pone en riesgo a toda la industria”, y afirmó que está práctica ya no se repetirá. “El precio va a estar referenciado al mercado y ya no a una fórmula que se manoseaba. De esta manera vamos a tener ingresos más realistas y el sector industrial y cañero va a ser más competitivo”.

Cortina Gallardo aseguró: “Esta es la primera vez que se transfieren recursos a la industria, y no es a los ingenios sino al sector cañero. No es el de ahora ni un subsidio ni un salvavidas. Esta es una actividad que involucra a miles de mexicanos en 15 estados, que tiene sus complejidades sociales y el gobierno entendió que era difícil bajar el precio que se paga por la caña. Por eso, a cambio de nuevas reglas atadas al mercado para fijar el precio, el gobierno y la industria aportaron cantidades por única vez”.

 
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