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Centenaria

14 de septiembre de 1908

El Diario*

Encontró a su burro. Lo conoció en la cara

Hace quince días Crispín Gutiérrez que poseé un depósito de leña en la Colonia Roma, perdió a un burro de su propiedad, y aun cuando se supuso que le había sido robado, no dió parte á la Policía.

Ayer, al ir por la Calzada de la Tlaxpana, vió á un individuo que tiraba del ronzal á un asno y como reconociera que era el suyo, hizo aprehender al conductor á la Comisaría, donde aquel declaró que se lo había encontrado en la calle.

Se le cayó el monedero que contenía 175 pesos

Se encontraba en el cuarto piso del nuevo teatro Nacional el señor Alfredo Petters, cuando al sacar el pañuelo de su bolsillo, se le escapó el portamonedas en el que guardaba 175 pesos en billetes, yendo á caer al piso principal del edificio.

Violentamente bajó el señor Petters á aquel lugar, pero por más pesquisas que hizo, no logró encontrar el monedero, por lo cual y considerando que pueden haberlo tomado Jesús Pacheco y Donato Mesa, que eran las únicas personas que se encontraban en aquel piso, presentó acusación contra ellos.

Tres niños imprudentes a punto de envenenarse

Jugaban en la calzada del Niño Perdido los jovencitos Miguel Vásquez, Julián Hernández y Enrique García, cuando uno de ellos se apercibió de que cerca de un árbol había un frasco conteniendo un líquido de color amarillo muy subido.

Los chicuelos se apoderaron del frasco y creyendo que sería licor su contenido, apuraron uno tras otro sendos tragos de aquel bebistrajo.

A los pocos minutos, los tres niños sentían terribles retortijones y á la carrera se dirigieron á sus domicilios contando lo ocurrido.

En la sexta Demarcación se les atendió prontamente dándoles un contraveneno que los puso fuera de peligro.

Los padres, como es de suponerse, estaban aflijidísimos, pues ya creían que sus hijos morirían irremisiblemente.

Cadáver chamuscado. Se le cayó un cirio

A la segunda demarcación de Policía se presentó Tomasa Montes, solicitando un certificado de defunción para inhumar el cadáver de su hija de cuatro años de edad, Amparo Martínez.

Como al ser reconocido el cadáver se le encontraran en la cara huellas de quemaduras, se levantó una acta consignándosele el caso al Agente del Ministerio Público.

*Se publicó de 1906 a 1917

CAL

 
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