Usted está aquí: martes 26 de agosto de 2008 Cultura Recopilan iconografía de productos mágicos del mercado de Sonora

■ Adam Wiseman y Kurt Hollander dan a conocer Sonora: el mercado de la magia

Recopilan iconografía de productos mágicos del mercado de Sonora

■ El arte popular tiene más fuerza que el que se exhibe en galerías o museos, aseguran

■ Este espacio comercial es súper democrático, porque todo el mundo tiene un espacio en él, agregan

Mónica Mateos-Vega

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Ampliar la imagen Dos de las imágenes que se presentan en el libro Sonora: el mercado de la magia Dos de las imágenes que se presentan en el libro Sonora: el mercado de la magia

El arte popular tiene más fuerza que el que se aprecia en museos o galerías por su autenticidad y falta de elitismo, afirma el fotógrafo Adam Wiseman, quien en colaboración con el editor neoyorquino radicado en México Kurt Hollander, da a conocer el libro Sonora. El mercado de la magia.

El volumen, editado por RM, brinda un recorrido por la iconografía de los productos que se ofrecen en uno de los mayores espacios en el mundo dedicados a la venta y compra de artículos de brujería, magia y santería, entre otras supersticiones.

Como en un catálogo de artículos de lujo, aparecen en el libro las imágenes de los menjurjes para elaborar diversos hechizos: las distintas presentaciones de los polvos “legítimos” Te tengo amarrado y claveteado, Amanza guapos o de La Santa Muerte, los jabones La reina contra embrujo, el aceite Gato negro de la suerte, o el ya legendario aromatizante Siete machos.

En entrevista, Hollander explica que en el mercado de Sonora no sólo se encuentran esos llamativos ejemplos del diseño popular, “sino que hay una historia, de muchos miles de años, en torno a la medicina tradicional y la magia de muchas partes del mundo.

“La concepción general del arte que tenemos tiene mucha influencia de Europa y Estados Unidos, por eso a nosotros nos interesa el arte popular mexicano, porque no es el de las escuelas de bellas artes, sino de la calle, las cuales, considero, tienen una estética de más relevancia en el mundo actual.”

Al arte “oficial” sólo lo entienden ciertas personas, añade Wiseman, y “aunque en sí éste no tenga tal propósito, esos han sido los resultados, tienen toda la belleza del trazo, pero con otro sentido”.

Por el contrario, Kurt explica que los diseños que encontraron en el mercado de Sonora “sirven para dar esperanza y ayudar a la cura de las personas, las cuales se relacionan con los productos precisamente mediante las imágenes que vienen con ellos.

“Los dibujos que se utilizan incorporan iconos de muchos lugares: China, África, el Caribe, de los indígenas de Estados Unidos, de los santos católicos. Es decir, hay gran tolerancia religiosa en el lugar, eso fue algo que me impresionó, es como si dijeran, mejor creer en todo que en una sola cosa, para tener suerte.

“Por eso me parece que el mercado de Sonora es súper democrático, pues además, llegan personas de buenas colonias, como las Lomas, y también se ofrecen productos para homosexuales. Todos los marginados, a los que inclusive la Iglesia no les reconoce derechos, aquí encuentran un espacio, por eso el lugar tiene una función social muy importante.

“Si vemos la historia del arte, veremos que siempre las raíces vienen del pueblo y que los mejores artistas son los que más saben aprovechar la cultura popular de un lugar. Los artistas son los mejores pepenadores de la sociedad, ellos, aunque sean de la clase alta, salen a la calle y pepenan todo lo que quieren para llevarlo a las galerías.”

El fotógrafo del libro recuerda que también les resultaba visualmente llamativo el comercio de animales (serpientes, sapos y gallinas, entre otras especies), “pero nos enfocamos a la magia y a los productos, en particular la manera en la que ahí, en el mercado Sonora, se ha casado la medicina tradicional con el consumismo y con una suerte de marketing.

“Por otra parte, resulta irónico que la mirada del arte en México sea hacia Europa y Estados Unidos, mientras que la de esas regiones es hacia el arte popular. Por eso pienso que este libro tiene valor, pues no sólo despierta la curiosidad, por ejemplo de un estadunidense que desconoce este México, sino para un mexicano que vive en esas clases sociales tan aisladas de su propia cultura”, concluyó Wiseman.

 
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