Usted está aquí: miércoles 20 de agosto de 2008 Mundo Débil esperanza para el resto de los rehenes de las FARC

Entrevista a Piedad Córdoba, senadora colombiana

Débil esperanza para el resto de los rehenes de las FARC

Clama por la solidaridad internacional para rescatar su país

La legisladora no cree que Estados Unidos pueda tener voluntad para la pacificación colombiana, ya que “sus intereses son el Plan Patriota, el Plan Colombia, el Tratado de Libre Comercio, cuestiones geoestratégicas... ellos no van a cambiar su doctrina”

Stella Calloni (Corresponsal)

Ampliar la imagen La senadora colombiana Piedad Córdoba durante la entrevista con La Jornada en Buenos Aires La senadora colombiana Piedad Córdoba durante la entrevista con La Jornada en Buenos Aires Foto: Paloma García

Buenos Aires, 19 de agosto. La senadora colombiana Piedad Córdoba llegó a Argentina con la intención de impulsar la solidaridad internacional, para “rescatar a Colombia y lograr la paz definitiva en nuestro país”. Por esa causa de paz ha sido colocada en el ojo del huracán por el gobierno de su país, que desde hace años es territorio de muertes y violencias bajo el esquema de un largo terrorismo de Estado encubierto en democracias formales.

En los últimos días se añadió una nueva acusación a las que ya parece estar acostumbrada esta bella y valiente mujer, que se ha convertido en un referente para las mujeres de América Latina y el mundo.

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, el mismo que la autorizó a buscar caminos de acuerdos humanitarios, que el año pasado pudieron haber significado un enorme paso hacia la paz con el apoyo de varios gobiernos, hoy la persigue “con saña especial”, como denuncian los organismos humanitarios aquí.

“Se hace muy difícil mi situación porque el gobierno de mi país empareja su posición con el terrorismo y esto sucede en una sociedad que vive bajo muchos miedos, donde desaparecen personas, aparece gente muerta, hay detenciones arbitrarias, ejecuciones extrajudiciales y en ese escenario debemos seguir buscando un camino para la paz”, dice en entrevista con La Jornada.

Piedad Córdoba califica esta campaña de desprestigio como “espantosa” y recuerda que Uribe la acusa ahora de impulsar a testigos paramilitares en el proceso que se sigue en Colombia por la narcoparapolítica, lo que a todas luces resulta imposible e increíble. “Siendo yo testigo contra los paramilitares de mi país no podría de ninguna manera llegar a ellos. Y creo que estas acusaciones terminan yendo contra la propia credibilidad del presidente como lo estoy viendo en estos viajes”. Hay que recordar que Córdoba fue secuestrada por paramilitares en su país hace tiempo.

Llegó a Buenos Aires desde Paraguay, donde fue invitada a la asunción del presidente Fernando Lugo, el pasado 15 de agosto, y pudo comprobar que estas nuevas acusaciones parecen tener el efecto contrario al que se busca, ya que recibió muestras de solidaridad de diversos sectores y ha tenido reuniones a niveles oficiales como también sucederá aquí.

Asiste invitada a un multitudinario Congreso Nacional de Mujeres, en la provincia de Neuquén, al sur del país. Después tiene una larga agenda en Buenos Aires.

Ataviada con su turbante que la identifica como una luchadora de largo alcance por los derechos de los afrocolombianos, de la mujer, de los pobres, y caracterizada por su tenacidad en esas luchas, Córdoba piensa que en esta campaña en su contra, que hace poco tiempo la llevó a ser detenida y maltratada en el areopuerto John F. Kennedy de Nueva York, Estados Unidos, país al que había sido invitada, se intenta que tanto ella como otras personas “no salgamos más del país”.

El objetivo –dice– “es inmovilizarnos o también obligarnos a buscar refugio afuera como miles y miles de colombianos”, y ratifica que sólo existe una salida para su país y que ésta “es política con un acuerdo de paz sólido y definitivo”.

Reconoce que “se ha perdido entusiasmo en sectores que han sido interesados en lo que fue el último rescate de Ingrid Bentancourt y tres estadunidenses. La difusión en ese caso estaba destinada a crear una imagen muy especial y además aparecía como una competencia lamentable del gobierno con los que estábamos buscando caminos para el acuerdo humanitario, algo que el mismo Uribe había autorizado”.

Desde su punto de vista ahora se ve más difícil la esperanza “para las otras personas que están en poder de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y para los presos políticos. También se ha tratado de que se pierda el interés o se encubra lo que sucede con todos los elementos del terrorismo que transcurren en Colombia. Se ocultan a la opinión pública y por eso la campaña se ha debilitado en estos tiempos”.

Pero ella insiste en que “son muchas las personas, entre las que me cuento, que seguimos trabajando, intentando organizar la manera de dialogar, de llegar hasta las FARC y hacer algo con la sociedad civil y empujar hacia un acuerdo que tanto necesita el pueblo colombiano”.

Por eso piensa que es urgente una “campaña internacional de vasto alcance”, y apela a que los refugiados colombianos en el mundo “trabajen como lo hacían los argentinos, chilenos, uruguayos y de otros países, cuando debieron asilarse huyendo de las dictaduras y lograban una fuerte solidaridad. Debemos poder demandar el restablecimiento de los derechos humanos, de los acuerdos humanitarios, y responder a las políticas de terror”.

En este sueño expresa una idea al recordar la lucha por la libertad de Nelson Mandela, “el ejemplo que se dio y cómo el uso de medidas comerciales que adoptaron varios países, y acciones que se dieron en muchos lugares del mundo”, obligaron al gobierno del apartheid a cambiar el rumbo del pueblo sudafricano.

“Este es un ejemplo de lo que se puede hacer para salir de la espiral de la violencia de tantos años, de los obstáculos para la paz y terminar este conflicto de tan larga existencia y tan alta intensidad”.

La campaña internacional también ayudaría al interior de Colombia, ya que con las políticas de desinformación y los asesinatos de los que trabajaron por la paz o sindicalistas y otros en los últimos tiempos, son muchos los que tienen miedo de trabajar en estos esfuerzos.

El mensaje de Uribe es que el fin justifica los medios; eso aterroriza

“Si el gobierno de Uribe logró dejar sentado que impunemente se pueden usar los emblemas de la Cruz Roja, los de un medio de televisión como Telesur, si son capaces de invadir y bombardear un país como lo hicieron con Ecuador, el mensaje es que el fin justifica los medios, sean éstos los que sean. Eso aterroriza. Es un mensaje de más terror. Por eso debemos ayudar a recuperar la voluntad de oponerse al terror y de perder el miedo”.

Destaca el papel trágico que desempeñan los medios en su país. “En otros tiempos se acudía a las amenazas o asesinatos de periodistas, para silenciarlos, pero ahora se recurre a manejar a la prensa mediante contratos publicitarios multimillonarios y esto hace que terminen justificando situaciones terribles y direccionando la opinión pública, al costo de muchas vidas y de la paz”, sostiene.

No cree que Estados Unidos pueda tener voluntad en la pacificación colombiana, porque sus “intereses son el Plan Patriota, el Plan Colombia, el Tratado de Libre Comercio, intereses geoestratégicos. Los dispositivos de guerra que ellos tienen en Colombia disparan aún más el conflicto. Lamentablemente ellos no van a cambiar su doctrina”.

Ahora Piedad Córdoba reclama todo el esfuerzo de solidaridad del mundo para rescatar a Colombia de un destino cruel e incierto.

 
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