Usted está aquí: martes 29 de julio de 2008 Economist Intelligence Unit Petróleo: especuladores en la mira

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Petróleo: especuladores en la mira

Ampliar la imagen El incremento en el precio del petróleo, que ha puesto en apuros a varias economías, ha despertado sospechas de algunos países El incremento en el precio del petróleo, que ha puesto en apuros a varias economías, ha despertado sospechas de algunos países Foto: Reuters

Entre los incontables titulares frenéticos sobre el aumento de precios del petróleo en las recientes semanas, es probable que una afirmación prosaica pero bien fundamentada haya pasado inadvertida: “el ministro saudita del Petróleo dice que el precio récord del crudo no tiene un origen único”.

En efecto, cualquier análisis atento de la duplicación de precios del petróleo del año pasado –o sextuplicación desde 2002– debe tomar en cuenta una serie de acontecimientos que van desde la subinversión crónica en la industria petrolera y el crecimiento de la demanda de China y otros países hasta la guerra en Irak, la rápida depreciación de dólar y el aumento exponencial de la inversión en materias primas.

Sin embargo, el ministro saudita, como otros políticos, no siempre ha sido reacio a apuntar a blancos particulares. El más fácil, seguramente, son los “especuladores del mercado petrolero”, que han proporcionado un raro punto de acuerdo entre la OPEP y los gobiernos occidentales.

Por estos días finales de julio, un comité del Parlamento del Reino Unido emprenderá su primera investigación sobre el papel de la especulación en el mercado petrolero. Esto en momentos en que aumenta la presión del Congreso estadunidense (a partir de la investigación de un subcomité del Senado sobre especulación en el mercado petrolero, en 2006) y de políticos alemanes, italianos y otros para limitar la actividad de los especuladores, muchos de los cuales se encuentran en Londres.

Las declaraciones políticas, a su vez, han dado lugar a comentarios en todo el mundo que advierten que el papel de los especuladores está siendo distorsionado y que no deberían ser utilizados como chivos expiatorios para aumentar los precios del petróleo.

Aunque es obvio que especulación no puede ser causante por sí sola del aumento sin precedente de los precios, la naturaleza simplificada del debate amenaza con oscurecer algunas serias preguntas sobre el negocio del petróleo que deberían formular los políticos y contestar los reguladores y participantes del mercado.

Existe el riesgo de que los políticos se distraigan culpando a la especulación y no se enfoquen en las verdaderas preguntas que tienen que formularse, las cuales conciernen, en especial, a falta de transparencia, probable manipulación de precios por algunas de las grandes firmas comerciales y el riesgo que entrañan los repentinos y enormes aumentos del apalancamiento.

Hay confusión respecto del tema. Como señaló David O'Reilly, presidente de Chevron, en un artículo del New York Times el 6 de julio: “especulación y manipulación son dos cosas diferentes”.

El tema de la manipulación del precio del petróleo surge con cierta regularidad, pero nunca ha sido examinado a fondo por los reguladores del mercado. Por ejemplo, el antecesor de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, por sus siglas en inglés), el principal regulador del mercado británico, hizo una investigación superficial a principios de los años 90, cuando despegaban los derivados petroleros, pero decidió no profundizar demasiado ya que consideró que era un mercado en el cual sólo participaban grandes instituciones: compañías petroleras, firmas comerciales y bancos.

Por aquel entonces, el gobierno conservador concebía que era mejor dejar a los mercados financieros de Londres bajo el benigno control de “entidades autorreguladoras”.

A la FSA, creada por el gobierno laborista en 1997, se le otorgó mucha más autoridad y ha tomado una línea más fuerte, ejemplificada por su acción contra Citibank en 2005 por manipulaciones en el mercado europeo, lo cual provocó una medida disciplinaria y 25 millones de dólares en multas y restituciones.

Hasta el momento, la Autoridad de Servicios Financieros no ha tomado ninguna medida en el mercado petrolero, pero es probable que quien quiera que la represente en las audiencias parlamentarias utilizará el informe publicado en marzo de 2007 por los miembros del Grupo de Infraestructura de Mercados de la FSA: Crecimiento de la inversión en materias primas: riesgos y desafíos para los participantes en el mercado comercial. Ese informe resumió la manera en que los mercados de materias primas crecieron exponencialmente después de la explosión de la burbuja de empresas punto com en 2000, convirtiéndose de un sector especializado, relativamente pequeño, que era utilizado sobre todo por fondos de inversión, en uno que atrajo a una amplia gama de inversionistas.

El informe subraya lo difícil que es, incluso para los participantes más desarrollados del mercado, cuantificar el nivel en que ha crecido el comercio en los mercados de materias primas, aunque es evidentemente mucho mayor de lo que indicarían los volúmenes comercializados. El informe de FSA cita las cifras del Banco de Pagos Internacionales, que estiman que la cantidad hipotética de instrumentos derivados en materias primas se quintuplicó de junio de 2004 a junio de 2006, a más de 6.3 billones de dólares. La mayor parte de ese incremento habría sido en petróleo y otros contratos de energía.

Este crecimiento plantea mayores riesgos y la FSA expresó el año pasado que, en consecuencia, estaba intensificando su supervisión de los mercados.

Entre los riesgos están la falta de comerciantes experimentados y sistemas inadecuados para supervisar el comercio. “Esto podría dañar el interés, tanto de las empresas como del mercado en su conjunto”, advirtió el informe. Además, en una declaración relevante para el debate sobre los precios del petróleo, la FSA concluyó que “los mercados se han vuelto mucho más volátiles y muchos analistas creen que el mercado no responde a fundamentos económicos, como ocurría antes”.

Otro factor que señala el informe es que algunas nuevas empresas han comenzado a adquirir activos físicos y, quizás, no están suficientemente preparadas para manejar los riesgos inherentes.

El informe no trató de manera directa el tema de la manipulación de precios, aunque expresó que supervisaría aún más el abuso provocado por el rápido crecimiento de los mercados.

Citados a declarar

En EU, por otra parte, la Comisión de Comercio de Futuros en Materias Primas (CFTC, por sus siglas en inglés) dio en mayo el insólito paso de anunciar que había emprendido una investigación sobre una probable manipulación de precios en los mercados de energía y ha comenzado a citar a directivos de las grandes compañías petroleras.

Esto sucede luego de una creciente presión política y tras el informe Levin-Coleman de 2006 sobre especulación en el mercado petrolero, denominada así por los senadores que presiden el comité de investigaciones. Su informe utilizó la palabra “manipulación” docenas de veces, a menudo refiriéndose de manera expresa a las conclusiones de la investigación 2002 sobre Enron y la manera en que manipuló los mercados de energía en EU.

No es de sorprender, entonces, que la frase “tapar el agujero de Enron” haya sido adoptada por ambos candidatos presidenciales como ataque contra los especuladores. Se refiere a una cláusula de un proyecto de ley energética de 2000 que permitía que derivados de energía estadunidenses se comercializaran en bolsas extranjeras, en especial la Intercontinental Exchange (ICE, por sus siglas en inglés) de Londres, donde la supervisión es menos rigurosa que la que exige el CFTC. El punto sobre esa línea de ataque no es que no haya evidencias de manipulación, sino que la falta de transparencia –por ejemplo, informes de los grandes comerciantes– impide detectarla.

¿Es posible que la investigación de la CFTC devele una conspiración para fijar el precio del crudo? Es altamente improbable, pero cualquiera que conozca la extraña manera en que funciona el precio del petróleo sabe que podría ser objeto de manipulación.

Los precios de referencia, como el Brent del Mar del Norte y el West Texas Intermedio, se establecen con base en el precio al que se vende una proporción relativamente diminuta del crudo físico. Y son un punto de referencia para la mayor parte del crudo físico que se negocia en el mundo, y componente principal del enorme volumen de derivados del petróleo.

El pequeño número de empresas que establecen los precios de referencia más importantes no podría elevar de manera sostenida los precios mundiales. Pero aunque los reguladores no encuentren evidencia alguna de manipulación o colusión, podrían analizar los riesgos inherentes al sistema y cómo mejorarlo; sobre todo si se considera que el mercado de derivados crediticios ha crecido a un ritmo superior a su capacidad de entenderlo.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya

 
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