Usted está aquí: lunes 21 de julio de 2008 Sociedad y Justicia Aprender a morir

Aprender a morir

Hernán González G.
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■ Curarse sin dañarse

Hola, soy Lu (como me dicen en casa de cariño) y empezaré por decirte que hoy me siento hipersupermegaexcelentemente bien. ¿Sabes?, quiero compartir una experiencia que viví hace año y meses, para hacerte saber que sí hay alternativas sin necesidad de afectar tu cuerpo con operaciones o, como bien dicen, curar sin dañar.

Fui al ginecólogo para realizarme los estudios de rutina que las mujeres necesitamos hacernos cada año. El resultado fue cáncer en el útero y el médico, tajante, dijo que me tenía que operar ya y otras cosas que no le escuché, pues empecé a notar en su tono que me quiso infundir miedo más que confianza y que si no me operaba podría ser fatal.

No entiendo a los médicos alópatas que en lugar de ayudarte a buscar alternativas se van por lo más fácil y lo que más les deja, que es una cirugía, algo que te daña tanto física como mental y emocionalmente. Lo que no imaginó este doctor es que le dijera que vería otras alternativas y sólo si no funcionaban en cierto tiempo regresaría con él para la operación.

Fui con médicos homeópatas y les llevé los resultados de los estudios. Empecé con ellos un tratamiento y para reforzar la homeopatía me recomendaron flores de Bach con médicos naturistas, que me cambiaron hábitos alimenticios y se preocupan por alcanzar y mantener la armonía de cuerpo, mente y espíritu.

Me recomendaron además Kabbala Templaria, un instituto (55 17-7748) donde aprendo yoga y meditación, he logrado encontrarme con la divinidad suprema, lo que me ayudó a ya no sentir miedo ni preocupación, sino a asumir con mucha responsabilidad y serenidad esta situación (el cáncer), y sobre todo fuerza de voluntad para demostrar que las alternativas funcionan y en muchos casos mejor que cualquier cirugía.

Tuve que afrontar miedos, angustias, rencores, tristezas. Aprendí a perdonar y a pedir perdón, a amarme y valorarme, vi que la falta de esto es lo que nos causa las enfermedades, por eso es tan importante liberar energías negativas y cambiar de actitud para poder recuperarse de cualquier enfermedad por grave que sea. Agradezco infinitamente a todas estas personas que han sido mis ángeles y me han apoyado, sobre todo a mi familia que amo tanto. Hoy, con gran felicidad y satisfacción puedo decir “prueba superada”, pues estoy liberada de esa enfermedad y de muchas más que me tenían atada.

 
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