Usted está aquí: viernes 18 de julio de 2008 Política Astillero

Astillero

Julio Hernández López
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■ ¿Toque de retirada?

■ Clarín engañoso

■ Acuerdos patrióticos

Ampliar la imagen MANIFESTACIÓN FRENTE AL SENADO. La senadora del Partido de la Revolución Democrática Rosario Ibarra se unió ayer a una protesta de trabajadores petroleros ante la casona de Xicoténcatl, por la intención de privatizar Pemex MANIFESTACIÓN FRENTE AL SENADO. La senadora del Partido de la Revolución Democrática Rosario Ibarra se unió ayer a una protesta de trabajadores petroleros ante la casona de Xicoténcatl, por la intención de privatizar Pemex Foto: Yazmín Ortega Cortés

A pocos días de que terminen los debates senatoriales en que su propuesta de reforma petrolera fue ampliamente refutada con argumentos técnicos, económicos, históricos y políticos, el calderonismo explora en aguas nada profundas la posibilidad de seguir con su proyecto de rescate faccioso de tesoros energéticos, mediante una jugada de sacrificio que consistiría en retirar el planteamiento felipillo original (o, en caso de que el proceso legislativo no permitiera esa declinación, dejar de defender y promover tal iniciativa, dándole rápida muerte virtual asistida) y tratar de salvar lo que fuera posible del primer esquema privatizador con el reparto a franjas del PRI y del PRD-AN (es decir, el PRD de Acosta Naranjo) de porciones del pastel en peligro a cambio de que el tripartidismo negociado presente una reformulación “de consenso”.

La posibilidad del retiro mediante toque de clarín ha sido fortalecida porque el comandante Calderón dijo ayer en Salamanca, donde tuvo entre otros acompañantes al líder sindical petrolero, el afamado y nunca bien ponderado (por las revistas del jet set) Carlos Romero Deschamps, que se puede ir “más rápido” en cuanto a reformas petroleras “si los mexicanos logramos ponernos de acuerdo” y se consigue una propuesta de cambios que “reúna los puntos de vista diferentes de todas las partes”. El reconocimiento de última hora de que si la abuelita reformista tuviera ruedas sería auto de Fórmula Uno, se produjo en una ceremonia de indicativa denominación: “Pro aire”, se llama el programa ambiental que ayer inauguró, pero también pareciera que con ese muy reciente (y sospechosista) ánimo plural e incluyente, el propio F.C. busca darse aire en una batalla política, social, histórica y éticamente perdida. No son esos ánimos ni esas palabras lo que Calderón Hinojosa presentaba cuando quería una aprobación legislativa de madruguete en abril pasado, ni cuando creía que el debate senatorial forzado le daría alguna ventaja.

El fantasma del toque de retirada ha generado histeria y paranoia escénicas en Germán Martínez, que en busca de dar veracidad a posteriores acuerdos con su cómplice disfrazado de presidente sustituto del sol azteca dice temer que Acosta Naranjo Guadalupe pudiese estar ofreciendo tramposamente su disposición a negociar (¿qué tal si AN-G es en realidad un lopezobradorista fanático que, para mejor servir a éste, se hace pasar como traidor y oportunista?). El jefe Manlio, en cambio, le da el avión a las ansias toreras de AN-G y anuncia que está dispuesto a analizar posibles pactos tripartidistas de rescate, pero el Partido Revolucionario Institucional presentará en estos días venideros su propio proyecto de reforma energética. La todavía presidenta de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta Salgado, ha tomado al vuelo la oportunidad de parecer crítica o alternativa y declaró a la prensa que su jefe Felipe bien haría con retirar la multimencionada iniciativa petrolera (por cierto, Ruth está considerando la posibilidad de confirmar a todos la solidez de su izquierdismo, si es que acepta irse como alta funcionaria al gabinete del panista disfrazado de PRD que gobierna el estado de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo, de quien buscaría ser sucesora.

Los alineamientos que están mostrando los principales personajes de la colaboracionista corriente perredista llamada Nueva Izquierda, sugieren que está en marcha un intento de hacer a un lado la iniciativa felipense de reforma, tal como venía y tal como ha sido sonoramente derrotada, para dar paso a un “acuerdo” tripartidista que mantenga lo esencial de las ambiciones de los privatizadores (que el negocio, pensado para unos cuantos, siga siendo negocio, aunque a esos cuantos haya que agregar unos pocos más) pero, sobre todo, que permita desatar una apabullante campaña mediática que celebre el arribo de tan patrióticos arreglos que estarían dando muestra de que la elite política puede llegar a convenios de elevado espíritu (¡aprobados incluso por los chuchos y por el ingeniero Cárdenas!, ¿qué más se puede pedir?) y que, por tanto, deben ser declarados exentos de dudas y suspicacias de parte del lopezobradorismo resistente que entonces ya no debería pensar en movilizaciones ni protestas, sino prorrumpir en aplausos y loas para la manera tan civilizada, moderna y conveniente como se resolvió el nudo que amenazaba con desbordar la paz social y que ahora estaría en vías de acabar en un coctel de negocios reseñable en alguna revista española de “sociales”.

Hoy se habla ya de toque de retirada, que es el sonar castrense que ordena la recogida de las tropas; falta el toque de retreta, que sirve para avisar a la tropa que es hora de dormir.

Astillas

Sólo en un país de muy carcomidas instituciones y de funcionarios públicos con mucha cara dura es posible que siga como presunto responsable de la gobernación interna un personaje al que, de manera creciente, se le conocen rotundos conflictos de interés expresados en contratos petroleros asignados a las empresas de su familia. Juan Camilo Mouriño Terrazo ofende a los mexicanos, daña al gobierno al que pertenece y pervierte los conceptos del servicio público al seguir al frente de la Secretaría de Gobernación por el capricho de su jefe, amigo y socio político, y al atreverse a seguir hablando de “transparencia”, “rendición de cuentas”, “democracia”, “estado de derecho” y otras linduras que contrastan con hechos como la reciente aparición, por solicitud hecha ante el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), de 108 contratos más que Pemex Refinación celebró con la empresa de la familia Mouriño, Estaciones de Servicio del Grupo Energético del Sureste (Pemex Refinación había asegurado, meses atrás, que no existía constancia de más documentos de ese tipo)... Y, mientras en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal sigue al mando el equipo del renunciante Rodolfo Félix Cárdenas (era subprocurador quien entró al relevo), y en la delegación política Gustavo A. Madero ha quedado como relevo de Francisco Chiguil el personaje que él mismo colocó expresamente como coordinador de asesores en prevención de una licencia definitiva, ¡feliz fin de semana!

 
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