Usted está aquí: jueves 17 de julio de 2008 Estados Acerca la cárcel a víctima y homicida

Acerca la cárcel a víctima y homicida

Saúl Maldonado, corresponsal

Durango, Dgo., 15 de julio. Autoridades penitenciarias de Durango permitieron que un hombre preso por haber asesinado a su primera esposa volviera a contraer nupcias, lo que derivó en un nuevo homicidio, perpetrado el fin de semana pasado en el interior del penal, el día de visita conyugal.

El prisionero, quien se casó con su víctima hacía un año, la mató a golpes con sus propias manos y con objetos que encontró a su alcance.

La mujer pasó por alto las advertencias acerca de que podría estar en riesgo, pues su pareja estaba en la cárcel precisamente por haber asesinado a su primera pareja.

El director del Centro de Rehabilitación Social (Cereso) de Durango, Carlos Burciaga Flores, reconoció que de los 2 mil 400 internos que hay en ese penal, 80 son considerados asesinos sicópatas; sin embargo, no han sido sometidos a tratamiento siquiátrico.

“Éste es sólo un ejemplo de aproximadamente 80 internos del Cereso estatal que podrían estar trastornados mentalmente y que son considerados homicidas sicópatas por la forma en que cometieron sus crímenes. Incluso hay quienes luego de matar a sus víctimas las hicieron pedazos” y algunos cometieron actos de canibalismo, aseguró el director del penal.

Sin embargo, esos reos no han recibido tratamiento especial desde que fueron detenidos y enviados al Cereso.

Hay algunos que, pese a todas las agravantes con que perpetraron los homicidios, aún no han sido sentenciados, como fue el caso del interno que mató a su esposa el fin de semana.

El Cereso de Durango tiene a su disposición dos siquiatras y dos sicólogos: sin embargo, Burciaga Flores reconoció que en el penal no existe un área adecuada para dar atención a los internos y se requiere más personal.

El director del penal no descartó la posibilidad de suscribir un convenio con algún centro de salud mental para que estos internos reciban tratamiento.

Este año uno de estos internos, considerados “especiales”, se suicidó. El año pasado dos se quitaron la vida, y el que asesinó a su segunda esposa se encuentra en observación.

El Cereso del estado está diseñado para albergar mil 750 internos, pero tiene 2 mil 400, con vigilancia de un custodio por cada 27 presos.

 
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