Usted está aquí: viernes 11 de julio de 2008 Opinión Astillero

Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • [email protected]

■ Malos ratos

■ Héroes contrariados

■ Hacer política, ¿para qué?

Ampliar la imagen CONCELEBRANTES.Los ministros de la Corte Genaro Góngora Pimentel y Margarita Luna Ramos, durante el festejo por el Día del Abogado, en el World Trade Center CONCELEBRANTES. Los ministros de la Corte Genaro Góngora Pimentel y Margarita Luna Ramos, durante el festejo por el Día del Abogado, en el World Trade Center Foto: Carlos Cisneros

Hay días como éstos en que la política parece empeñada en producir puros malos ratos en las alturas. Allí está el caso del gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, que hubo de privar a la Feria Mundial del Agua, a realizarse en España, de su egregia y experta presencia porque en su tierra, y en particular en Culiacán, las balaceras y los asesinatos entre narcos de distintos bandos son cada vez más frecuentes (en cambio, el gobernador formal del país, Lee Pe, considera que no hay razones graves para dejar su agenda de viajero frecuente que, en estos momentos, le ha llevado a la China).

Otro personaje que sufre mullidas incomodidades es el junior que nunca trabajó como minero (incluso ocupó la misma dirección de la Casa de Moneda que luego estuvo a cargo de la ahora secretaria de Energía, la profesora Kessel), pero actualmente ejerce desde Canadá como licenciado en administración de herencias (Lahe), el sufrido Napoleón Gómez Urrutia, que desde algún lujosísimo lugar de Vancouver ha enviado sentido mensaje a los mineros, para celebrar su día, exhortándoles a seguir en la lucha proletaria que permite cuando menos a uno de ellos vivir como gran capitalista; el líder aprovechó para acusar, desde su doradísimo exilio, al señor de los trabajos en cooperación, Javier Lozano Alarcón, de estar al servicio de Germán Larrea Mota Velasco, el dueño del Grupo México, aferradamente protegido por el panismo gobernante desde los sucesos de Pasta de Conchos.

Las estampas dolorosas no estarían completas sin la peregrinación judicial en busca de purificación que ha emprendido el beato Beltrones, sumamente ofendido porque tiene indicios de que en esta administración federal se practica el feo deporte del espionaje político, que ni en los peores momentos del priísmo se realizaba y mucho menos durante los larguísimos periodos en que el maestro y guía Fernando Gutiérrez Barrios ocupó cargos policiacos y en Gobernación, en estas oficinas bucarelinas con el propio Manlio como discípulo sobresaliente.

Y la triste noticia de que el Instituto Federal Electoral intervendrá a partir de los comicios de 2009 para que los dirigentes de los negocios privados mejor conocidos como partidos políticos no se puedan robar, mediante ventas, hipotecas, donaciones u otras simulaciones, los bienes que adquirieron a nombre de sus empresas partidistas con dinero público; ese golpe, tardío pero terrible a la sagrada libertad de hacer grilla para enriquecimientos directivos, sólo será aplicado a quienes caigan en la desgracia de perder el registro por bajas votaciones (¡oh, ¿qué será, por dar un ejemplo, de la buena vida facturable de los delictivos niños verdes?, ¿seguirán los pleitos en Alternativa por el hueso con chequera oficial?, ¿dejar los membretes redituables sin llevarse todo, como aquella infame familia Riojas, de un partido dizque de la sociedad nacionalista?) Puros malos ratos.

Astillas

La perpetuidad de Elba Esther Gordillo no es solamente en el cargo sindical, sino también en medallas de chapa de oro que en Guanajuato se entregan a profesores de la sección 45 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Una nota de Benjamín Pacheco López, publicada en el diario A.M., informa que “la silueta de la líder –basada en una foto retocada y enviada desde el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE– está labrada en la parte derecha de los reconocimientos al Mérito sindical y al Mérito educativo”. Los supuestos premios se entregan, según eso, desde 2005, y ya hay ocho (¡gulp!) beneficiarios de ellos. Ángel Macías Jasso, secretario general de la mencionada sección 45, defendió el uso de la imagen de su jefa pues, aseguró, sucede lo mismo que en las oficinas de gobierno donde están las fotografías de los mandatarios... La aceptación pública de que hubo un encuentro privado entre Carlos Salinas y Cuauhtémoc Cárdenas, luego de las elecciones de 1988, generó variadas reacciones epistolares por Internet de las cuales aquí se da cuenta reproduciendo dos botones de muestra. Enrique Márquez S. opinó: “En 1988 fui engañado, como en 2006, al igual que millones de esperanzados mexicanos. Miente el inge (rto). Ya no recuerda el apoyo popular, la indignación colectiva no sólo por el fraude, sino porque ponía en la Presidencia a la hez de las heces (el tiempo nos dio la razón). La mayoría estaba dispuesta a todo, sé de muchos que gustosos hubieran dado la vida. Su calidad moral demuestra que nunca mereció tal apoyo. Ni siquiera dijo, como AMLO, que fue para evitar una represión justificada por protestas violentas. ¡Bah!” Enrique Synder Ocampo, matemático egresado del ITAM, considera: “Aun cuando, a decir verdad, ando muy molesto con tal señor por su repliegue en 2006, y en adelante, respecto al apoyo a Andrés Manuel López Obrador, me parece que su propuesta de 88 es muy confiable y a mí se me ocurrió respecto a 2006 (...) Si en 2006 se hubiera seleccionado una muestra aleatoria simple, o tal vez un muestreo sistemático, de un 9 por ciento del total, en lugar de la selección dada por el Trife (que siguió sus propios parámetros y tal vez excluyó determinadas casillas seriamente contaminadas y conocidas de antemano), el muestreo habría dado otros resultados”. El opinante reconoce que los procedimientos generan poca confianza por infiltraciones hildebrándicas, mañas políticas y otros ingredientes, pero cree que “con ciertos candados” se podría tener alguna confiabilidad... En relación con “el caudal de basura ‘informativa’ con que se pretende convencer a los mexicanos de las ‘bondades’ de extraer riquezas del fondo del mar”, Marco Aviña menciona un pasaje de los hermanos Marx, citado en El retorno de los brujos, el libro escrito por Louis Pauwels y Jacques Bergier:

–Oye, en la casa de al lado hay un tesoro.

–Pero si al lado no hay ninguna casa...

–Está bien, ¡construiremos una!

Y mientras la empresa Teléfonos de México advierte, a su conveniencia, de posible caos sabatino en comunicación por aparatos fijos y celulares, a causa de la entrada en vigor de la portabilidad numérica, ¡feliz fin de semana, con los robóticos amores de Wall-e y Eva!

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.