Usted está aquí: jueves 10 de julio de 2008 Cultura Alerta académica a no desperdiciar, “por baratijas”, nuestro legado intelectual

■ Susana Quintanilla es autora de un libro sobre el Ateneo de la Juventud

Alerta académica a no desperdiciar, “por baratijas”, nuestro legado intelectual

■ La investigadora documenta la vida de José Vasconcelos y Alfonso Reyes, entre cerca de 50 personajes

■ Se convirtieron en héroes casi míticos de la cultura mexicana, dice a La Jornada

Ana Mónica Rodríguez

Ampliar la imagen La investigadora Susana Quintanilla y el escritor Carlos Monsiváis, la noche del martes, durante la presentación del libro de la escritora en el Centro Cultural de España La investigadora Susana Quintanilla y el escritor Carlos Monsiváis, la noche del martes, durante la presentación del libro de la escritora en el Centro Cultural de España Foto: Yazmín Ortega Cortés

La conjunción de la lectura y la amistad propició la creación de uno de los más importantes grupos de intelectuales, políticos y filósofos en el ocaso del porfiriato: el Ateneo de la Juventud, que en sus filas tuvo a personajes como José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Martín Luis Guzmán y Justo Sierra.

En su libro Nosotros: la juventud del Ateneo de México, publicado por Tusquets, Susana Quintanilla documenta la vida de los alrededor de 50 jóvenes que alimentaron la historia ateneísta y se convirtieron “en héroes casi míticos de la cultura, la política y la literatura mexicanas”.

Los integrantes del Ateneo comenzaron su periplo tras la consolidación de la revista Savia Moderna, en 1906. “Eran jóvenes y en esta etapa de su vida era de descubrimiento, de avidez literaria, de arrojo personal, de compromiso y, no obstante, eran mucho menos privilegiados de lo que se ha supuesto y además crecían y maduraban en un ambiente muy represivo.”

Aunque apenas comenzaban su carrera, explica Susana Quintanilla, casi todos los ateneístas estaban obsesionados por el sentimiento de una existencia social fallida. “Leí todo lo que leyeron, eso fue mi manera de acercarme a ellos y tardé mucho tiempo en descifrar sus seudónimos, cómo se llamaban a sí mismos, las escenas que representaban y las palabras que utilizaban.”

Lectura y amistad

Nosotros fue la palabra emblemática que caracterizó al grupo de íntimos que dio vida y perpetuidad al Ateneo y “para que esto sucediera hubo dos ingredientes decisivos: la lectura y la amistad.

“Este volumen –continúa Quintanilla– es la crónica de una amistad literaria, el registro de dos formas de diálogo: el más sereno, pero también el más impetuoso. En ambos existe fantasía, deseo y amor, pero también hay hábitos, buenos y malos, así como desencuentros y frustración.”

Los ateneístas eran muy unidos, eran capaces de decirse las cosas más terribles, pero acudían al llamado del otro.

Quintanilla, autora de numerosos ensayos, artículos y reseñas, asegura que el Ateneo “no ha sido estudiado en el campo de las humanidades ni su contribución a la formación de extraordinarios líderes políticos”.

De hecho, prosigue, los mejores discursos generados durante la Revolución son de ateneístas: Vasconcelos, en la Convención de Aguascalientes; Cravioto, en la defensa del artículo 3º constitucional, así como los llamados de Jose María Lozano a reconstruir al país, y la herencia sigue hasta Martín Luis Guzmán en defensa de Díaz Ordaz en 1968.

La investigación de Quintanilla fluctúa entre 1906, nacimiento y muerte de Savia Moderna, hasta noviembre de 1911, cuando Vasconcelos fue electo tercer y último presidente del Ateneo de la Juventud.

La autora considera que el legado del Ateneo de la Juventud se encuentra en riesgo latente “y hoy más que nunca debemos cerrar filas, no podemos imaginarnos el México actual sin la labor de los ateneístas; por ejemplo, la creación de la Secretaría de Educación Pública, por Vasconcelos; la Comisión Nacional del Libro de Texto Gratuito, por Martín Luis Guzmán, o El Colegio de México, por Alfonso Reyes”.

No es posible, agrega, “que desperdiciemos este legado por baratijas. Nunca se había puesto en duda en el país, desde su creación, la necesidad de los libros de texto gratuitos, y hoy sucede”.

El libro Nosotros fue articulado para la tesis doctoral de Quintanilla en 1984 y hasta ahora, incluso después de su publicación, la autora dice que continúan apareciendo vertientes para ser investigadas.

Adelantó que su siguiente libro será A salto de mata: de Martín Luis Guzmán a la Revolución.

 
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