Usted está aquí: domingo 15 de junio de 2008 Estados Abrirán primer sitio arqueológico en el cerro Trincheras, de Sonora

■ Tras largas negociaciones, la etnia tohono odam apoyó el proyecto, dice arqueóloga del INAH

Abrirán primer sitio arqueológico en el cerro Trincheras, de Sonora

■ Una condición fue no analizar huesos o restos de antecesores, pues consideran sagradas las sepulturas

Ulises Gutiérrez Ruelas (Corresponsal)

Ampliar la imagen Vista aérea del sitio arqueológico ubicado en el municipio de Trincheras, Sonora Vista aérea del sitio arqueológico ubicado en el municipio de Trincheras, Sonora Foto: Ulises Gutiérrez

Hermosillo, Son., 14 de junio. En octubre próximo Sonora abrirá al público su primer sitio arqueológico en el cerro Trincheras, anunció Elisa Villalpando Canchola, arqueóloga del Centro Sonora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien señaló que lo anterior se logró luego de largas negociaciones con la etnia tohono odam.

El lugar fue un centro de actividad de la llamada cultura trincheras entre los años 700 y 1450 de nuestra era, habitado por los antecesores de los actuales indígenas tohono odam (o pápagos), unos 6 mil de los cuales habitan actualmente el norte de Sonora y unos 10 mil el sur de Arizona, Estados Unidos.

Esa cultura existió entre los siglos VIII y XV. Fue una de las más importantes en el noroeste del país y el pueblo que habitó el cerro Trincheras –donde hay desde una cancha hasta círculos ceremoniales de piedra–, llegó a tener 2 mil habitantes, más que el actual municipio del mismo nombre.

Villalpando Canchola señaló que un requisito esencial fue un compromiso con los tohono odam de no estudiar huesos o restos de sus antecesores enterrados en el lugar, pues los sitios sagrados de los o’otham son las sepulturas, muchas actualmente dentro de ranchos ocupados por mestizos.

“En algunas zonas donde estábamos trabajando con algunas construcciones de piedra sí nos encontramos con restos (humanos), pero cumplimos con el compromiso de no buscarlos específicamente o someterlos a análisis”, dijo la funcionaria.

Recordó que en marzo de 1994 y en mayo de 1996 los pápagos realizaron ceremonias en Quitovac, que consistieron en reenterrar los huesos de sus antepasados. Hicieron una carrera, oraron y pidieron para que descansaran en paz sus ancestros, adornando las tumbas con plumas de águila.

Por ello, el INAH se ha coordinado con representantes de la etnia, así como con autoridades del municipio de Trincheras para que, con total respeto, este año quede abierto el primer sitio arqueológico público en Cerro Trincheras, con un centro para el visitante, andadores, placas informativas y vigilancia.

Recordó que el nombre de cerro Trincheras (abandonado a su llegada, a finales del siglo XVI y principios del XVII), lo pusieron los españoles, porque las terrazas que observaban allí les recordaban los parapetos utilizados en guerras europeas, pero en realidad se trataba de plataformas donde antes hubo casas que se fueron destruyendo.

“Desde el año pasado tenemos instalado ahí un campamento permanente, con tres arqueólogos, coordinados con dependencias estatales, municipales y federales para proteger el cerro y seguir aumentando nuestros conocimientos sobre éste”, expuso.

El pueblo Trincheras, que habitó el cerro del mismo nombre, tuvo su época de mayor desarrollo a la par de la cultura Casas Grandes, de Chihuahua, cuya ciudad principal era Paquimé, entre el año 1000 y 1400.

“Tenemos pruebas de un gran intercambio comercial entre ambas culturas, por una parte encontramos concha del mar de Cortés en Paquimé, como en Trincheras vemos vasijas de la cultura Casas Grandes”, agregó.

La Proveedora, otra zona arqueológica cercana

César Armando Quijada López, también arqueólogo del Centro Sonora del INAH, expuso que existe otra zona arqueológica, la de La Proveedora, en el municipio de Caborca, donde hay 8 mil grabados en piedra con formas astronómicas, de animales y personas de la cultura Trincheras.

“Creemos que se dejó de grabar en La Proveedora cerca del año 1450, después de Cristo, que hubo ahí un reacomodo de los grupos, de lo que sería la cultura Trincheras que es el antecedente de los grupos to’o do’odam”, dijo.

“Ellos se llevaron el secreto del código de sus dibujos, aunque claro hay cosas obvias como un personaje con un arco, flecha y un venado enfrente de él, entonces pues sí se puede identificar como una escena de cacería”, expuso.

Recordó que a mediados de los años 50 se descubrió el sitio arqueológico, pero a partir de 2003 se intensificaron las excavaciones y estudios en el sitio, que se ubica en terrenos de un rancho privado y de un ejido.

Sin embargo, señaló que en los más de 8 kilómetros en los que se encuentra La Proveedora hay elementos como formas geométricas, talladas en las piedras, que no pueden ser descifradas.

 
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