Usted está aquí: lunes 2 de junio de 2008 Deportes Con final de alarido Santos Laguna conquistó el título del Clausura 2008

■ Cruz Azul luchó hasta el último aliento, pero el partido terminó con global de 3-2

Con final de alarido Santos Laguna conquistó el título del Clausura 2008

■ Los Cementeros tuvieron el esférico, pero no supieron concretar

■ Daniel Ludueña abrió el marcador con un golazo

■ La anotación de Jaime Lozano puso suspenso al cierre del partido

Marlene Santos Alejo (Enviada)

Ampliar la imagen El portero santista Oswaldo Sánchez se empleó a fondo para contener la embestida del celeste Miguel Sabah El portero santista Oswaldo Sánchez se empleó a fondo para contener la embestida del celeste Miguel Sabah Foto: Víctor Camacho

Torreón, Coah., 1º de junio. Con final de alarido, con el Cruz Azul luchando hasta el último aliento, Santos trepó a la gloria con honores, porque después del superliderato del torneo anterior, el del centenario, sólo quedaba una opción: el título Clausura 2008.

No fue fácil, porque mientras La Máquina tuvo el esférico pero no supo qué hacer con él, los Guerreros se cansaron de fallar. El partido terminó con empate a un gol, con tantos de Daniel Ludueña y Jaime Lozano, para un global de 3-2 que dejó el cetro en el radiante, colorido y pletórico estadio Corona.

Luego de entonar el Himno Nacional y del estallido de serpentinas, papel picado y humo blanco, los Cementeros, pese a la temperatura de 44 grados centígrados, se abalanzaron al ataque con determinación y obligaron a los santistas a replegarse en su propio terreno.

El conjunto de la Comarca Lagunera cometió fallas defensivas que evidenciaron su nerviosismo. Cedió varios tiros de esquina que pusieron al borde de un ataque de histeria al técnico Daniel Guzmán, mientras la tensión reinaba en el graderío ante el abrumador dominio celeste.

El panorama comenzó a cambiar cuando el ecuatoriano Christian Benítez corrió al frente para recibir un largo pase. Sin embargo, con atinada barrida el portero Yosgart Gutiérrez despejó la pelota justo a tiempo. La gente se animó y entonó a coro el grito de “¡Santos-Santos!”

El guión se repitió: Cruz Azul tiene juego de conjunto, pero le falta gol. En cambio, bastó un desborde del habilidoso Édgar Castillo, con centro que Cristian Riveros no atinó a rechazar; el esférico le quedó a Daniel Ludueña, quien no perdonó, sacó un impecable remate hacia el ángulo superior izquierdo.

El diminuto coso se transformó en un manicomio. El jubiloso cántico de “oeee, oeee, oe, oe, oe, Santos, Santos” sepultó la moral de los Cementeros. Gerardo Torrado se ganó su enésimo cartón amarillo del torneo tras aplicar un caballazo a Castillo, mientras sus compañeros vivían minutos de desconcierto.

Sergio Markarián, estratega visitante, saltó preocupado al rectángulo de cal. Su equipo naufragó en los últimos minutos del primer periodo, pues las siguientes jugadas de peligro fueron en su contra: un tiro raso de Ludueña con buena reacción de Yosgart, quien se recostó a la izquierda.

Y tras la hidratación a la media hora de juego, Miguel Sabah replicó con una media vuelta que Oswaldo Sánchez contuvo.

Luego, La Máquina se salvó dos veces. Primero, ante centro de Ludueña que Benítez no pudo anidar, y otra falla increíble de los Guerreros: nuevo desborde de Castillo, centro de Vuoso que Benítez abanicó, y Fernando Arce voló a los cielos en el contrarremate.

Para el complemento, con el ingreso de Pablo Zeballos por Vigneri, de nuevo el Cruz Azul arrancó con el cuchillo entre los dientes. Fue a vender cara su derrota. César Villaluz envió un potente y colocado disparo que Oswaldo desvió a córner y quedó lesionado al chocar con el poste derecho. Luego Miguel Sabah hizo un remate que Fernando Ortiz rechazó.

Los celestes pasearon su dolor sobre la grama convertida en comal ardiente. Quedaron a merced de un Santos al que le faltó el tino para rematarlos.

Los alaridos se ahogaron al minuto 77 ante una descolgada de Benítez, cuyo tiro se estrelló en el poste derecho de la desguarnecida meta.

El furor triunfal, las porras y las playeras blancas que se agitaron por los aires quedaron en suspenso al minuto 86, cuando Jaime Lozano consiguió el empate al desviar el esférico tras una falta que cobró Gerardo Torrado.

Santos, que ya parecía relajado y confiado, tuvo que aplicarse para evitar otro tanto que obligara a los tiempos extras. La recta final resultó no apta para cardiacos.

 
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