Usted está aquí: lunes 19 de mayo de 2008 Opinión 61 Festival Internacional de Cannes. Viñetas de dominio y sumisión

Leonardo García Tsao
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61 Festival Internacional de Cannes. Viñetas de dominio y sumisión

Ampliar la imagen Steven Spielberg, George Lucas, Melody Hobson y Harrison Ford, en el estreno de Indiana Jones... Steven Spielberg, George Lucas, Melody Hobson y Harrison Ford, en el estreno de Indiana Jones... Foto: Reuters

Cannes, 18 de mayo. La competencia de hoy ha exhibido dos películas en que se muestra un universo particular, poblado por múltiples personajes. La primera es Gomorra (suena a Camorra), del italiano Mateo Garrone, fascinante descripción de cómo la mafia napolitana se ha infiltrado a todas las capas sociales, desde los niños a los altos negocios industriales. Aunque la revelación no es novedosa, el realizador –de quien desconozco su obra previa– se ha valido de una novela/ reportaje de Roberto Saviano para hacer apuntes pertinentes de los diferentes matices del crimen organizado actual.

Nada parece artificial en esta naturalista recreación de una arriesgada forma de vida. Garrone emplea su cámara como un testigo más, sin alardes formales, y observa con buen ojo a sus emblemáticos caracteres con la tensión implícita en el género gangsteril: cualquier personaje es susceptible de ser ejecutado en instantes. En ese sentido sobresalen un par de jóvenes mensos cuya fantasía de ser Tony Montana los lleva a adoptar un actitud temeraria que, tarde o temprano, los convertirá en cadáveres prematuros y no en capos.

La Sodoma complementaria se titula Serbis, del filipino Brillante Ma. Mendoza, cuya única distinción es ser una de las películas más chamagosas jamás filmadas. (Filipinas llevaba 24 años sin participar en la competencia, desde los tiempos en que los franceses inventaron a Lino Brocka. ¿Alguien lo recuerda?)

Toda la acción de Serbis transcurre en un cine de cuarta, llamado Family, que es todo menos familiar. Aunque exhibe cintas lúbricas su verdadera función es servir de punto de encuentro para actividades sexuales con acento en lo gay. Locas y vestidas deambulan por los pasillos solicitando u ofreciendo un service (de ahí el título), mientras los miembros de la numerosa familia que regentea el local se enfrenta a problemas como destapar los baños inundados, o la inusitada aparición de una cabra sobre el escenario. (Se agradece que la cinta no se proyecte en Odorama.)

Por ahí se adivina una intención metafórica –todos dependen de una matriarca, la abuela; los hombres son gays o vistos como débiles–, pero Mendoza es un provocador barato. ¿Realmente era necesario mostrar en acercamiento cómo un personaje revienta el forúnculo que lo aflige en una nalga, o saturar la banda sonora con el incesante ruido de un intenso tráfico callejero?

Fuera de concurso, se proyectó también Ashes of Time Redux (Cenizas del tiempo redux, 1994), restauración del tercer largometraje de Wong Kar Wai. En su única película en el género del wuxia a la fecha, el cineasta chino no se interesó tanto en las secuencias de acción sino en ensayar su tema de siempre, el desamor. De forma cíclica, los dos espadachines principales se encuentran sólo para recordar –o querer olvidar– sus amores perdidos. No es del todo lograda, si bien hay momentos de sublime belleza formal en los que la capacidad de Wong para combinar movimientos, colores y texturas ya anuncia, en estado embrionario, lo que vendrá en sus siguientes obras.

El gran evento del día fue el estreno de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. Antes de la primera función, afuera del Palais, había docenas de personas suplicando un boleto. Lo cual comprueba, una vez más, el imbatible dominio establecido por el cine hollywoodense hace décadas, al crear en la mayoría de los espectadores esa urgencia por conocer sus productos cuanto antes, como si existiera el riesgo de que no habrá otra oportunidad. En cambio, uno está seguro de que va a ver esa nueva realización de Spielberg –aunque no quiera, incluso– y, por ello, no se molestó en asistir a su atiborrada premier mundial.

 
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