Usted está aquí: viernes 11 de abril de 2008 Estados Acusan a cura de triquiñuelas para apoderarse de terreno en Edomex

■ La diócesis de Culiacán intenta despojar de su vivienda a una familia de Los Mochis

Acusan a cura de triquiñuelas para apoderarse de terreno en Edomex

■ Pretende usar el predio para ampliar templo

■ Los dueños lo donaron para áreas deportivas

Silvia Chávez González (Corresponsal)

Cuautitlán Izcalli, Méx., 10 de abril. Un grupo de habitantes del pueblo de San Franciso Tepojaco y otro encabezado por el sacerdote Antonio Vanno Vicci disputan un terreno de 11 mil metros cuadrados, en los cuales el religioso pretende ampliar un templo, mientras los lugareños quieren que se conserve como área deportiva, uso que se le ha dado desde hace 60 años.

La conclusión de un juicio de usucapión, en el cual el juez tercero de lo civil de primera instancia resolvió que las tierras pertenecen a la Provincia Franciscana Conventual Nuestra Señora de Guadalupe, orden de la que forma parte Vanno Vicci, ha provocado reacciones encontradas en el pueblo y existe la posibilidad de un enfrentamiento.

“¡Son nuestras tierras y no las vamos a ceder!”, advirtió Regino Rivas Hernández, presidente de la Unión Deportiva 19 de Enero San Francisco Tepojaco, quien acusó al cura de haber manipulado documentos y acudido a apoderados falsos para “despojar al pueblo de tierras donde existe un área deportiva”.

Explicó que en 1938, 17 propietarios de un predio de 10 mil 523 metros cuadrados lo donaron al pueblo de Tepojaco y la Unión Deportiva 19 de Enero quedó como “apoderada legal”.

Esteban Pérez Montoya, Delfino Vázquez Miranda y Francisco Márquez Hernández dijeron ser los apoderados de las tierras, y señalaron que no fueron citados a una sola audiencia del juicio civil entablado por el sacerdote, pero se dieron cuenta de la “maniobra” cuando el párroco informó a sus feligreses que ampliaría el templo.

Desde 1938, predios baldíos del centro de San Francisco Tepojaco son utilizados como áreas deportivas. Actualmente hay canchas de futbol llanero, de basquetbol, así como sanitarios y regaderas. En uno de los extremos de la unidad deportiva se ubica un expendio de leche Liconsa.

El domingo pasado, pobladores que apoyan a Vanno Vicci marcharon vestidos de blanco, por las principales calles de Tepojaco para exigier respeto a la Iglesia católica y a la obra.

Regino Rivas comentó que el sacerdote propuso la reubicación de la zona deportiva, pero le respodieron que no lo permitirán porque los terrenos que ahora quiere usar el religioso fueron donados para equipamiento urbano y forman parte del patrimonio municipal.


■ El obispo Benjamín Jiménez Hernández ya estuvo implicdo en otro pleito por propiedades

Javier Valdez Cárdenas Corresponsal

Culiacán, Sin., 10 de abril. La diócesis de Culiacán, a cargo del obispo Benjamín Jiménez Hernández, pretende despojar de su vivienda a una familia que vive junto a la parroquia de El Sagrado Corazón de Jesús, en la ciudad de Los Mochis, municipio de Ahome, con el argumento de que se trata de la casa cural del templo.

Alicia Murillo Ramos, quien durante más de 30 años ha vivido en este lugar, explicó que el juzgado cuarto civil le concedió la posesión de la casa, ubicada en la calle Álvaro Obregón, valuada en 374 mil 990 pesos; sin embargo, la segunda sala unitaria, de acuerdo con el expediente 605/2007, falló en favor de la diócesis.

No es la primera vez que el jerarca católico del centro y el norte de Sinaloa está implicado en juicios de este tipo. En 2006 fue demandado penalmente por el sacerdote Salvador Lara, quien lo acusó de despojo, falsificación de firmas y amenazas de muerte.

Lara dijo ser propietario de una vivienda de 500 metros cuadrados en la calle Juan José Ríos, colonia Almada, en Culiacán, que luego fue sede de las Carmelitas del Espíritu Santo.

La Procuraduría General de Justicia del estado dejó sin efecto el caso y favoreció a Jiménez Hernández, quien obligó a Lara a retirarse y lo exilió en Guadalajara, Jalisco.

Sobre el inmueble de Los Mochis, el documento más antiguo que obra en el expediente 74/2007 tiene fecha de 15 de enero de 1933 y está firmado por el párroco Francisco J. Reyna, quien dice constarle que la casa es propiedad de Gerardo y Josefa Cota Espinosa, y de sus hijos, Ambrosio, María del Rosario y María de Jesús.

Alicia Murillo afirmó que la vivienda fue construida por dicho matrimonio –abuelos de su difunto esposo– y que hay documentos que acreditan el pago de servicios contratados por esa familia, como agua, energía eléctrica y teléfono, entre otros.

El Registro Público de la Propiedad envió el oficio 241/2007, en el que revela que no se encontró registrado bien inmueble alguno a nombre de la Asociación Religiosa Diócesis de Culiacán.

Además, la posesionaria de la casa heredada presentó testigos que avalan su permanencia en este inmueble. Afirmó que si bien la vivienda se encuentra a espaldas del templo, jamás fue utilizada como casa cural y tampoco fue construida con limosnas, como dice la diócesis.

 
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