Usted está aquí: martes 25 de marzo de 2008 Opinión Itacate

Itacate

Marco Buenrostro y Cristina Barros
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■ Embocadero

Embocadero es una pequeña comunidad en el estado de Veracruz que se localiza en la Huasteca, casi en el límite con Hidalgo. Para llegar hasta ahí hay que tomar la carretera a Huayacocotla para ir después a Ilamatlán; desde esta población se conecta por un camino de terracería que pasa por la ladera de altas montañas, a la orilla de grandes barrancos.

Hay que pasar por los vados de dos ríos; una vez que salimos a la orilla del segundo, Susana Moreno nos avisa que hemos llegado. Casi cuando termina la frase, después de una cuesta empinada, vemos las luces del poblado.

Estamos aquí por la invitación de dos de los mayordomos de la fiesta de este año, los hermanos Luis y Zósimo Hernández; hay además otros dos mayordomos para dividirse la carga de la fiesta. Fueron elegidos luego de la fiesta anterior y han trabajado junto con la comunidad para reunir gustosamente los recursos necesarios para la celebración del santo patrono.

La señora María, su madre, nos recibe sonriente y nos ofrece un café calientito, endulzado con chancaca, forma en que regionalmente llaman al pilón o piloncillo; hay también tortillas del comal y frijoles negros bien sazonados.

Es de noche y a los visitantes nos asignan el lugar para dormir en una construcción hecha a la manera regional, con paredes de vara cubiertas de barro y techo de zacate.

A la mañana siguiente nos despierta el sonido de la guitarra y el violín; tocan sones para que los danzantes participen en los últimos ensayos de la danza de xochitines. Para el segundo día de la fiesta llega Ruperto Hernández, quien es buen conocedor de las tradiciones locales, a preparar una bebida ritual que se consumirá en la fiesta.

Para hacer este que llaman aguardiente curado, primero lavaron una piedra laja. Luego quitaron el tejido o piel que recubre la corteza de color verde oscuro de un arbusto llamado huitzilcuauhuitl o palo colibrí; le dicen palo de abrojo en español. De esta corteza sacaron unas lascas y las majaron sobre la laja con una piedra bola.

Además rebanaron con todo y corteza seis camotes de castilan chile, que es como se conoce aquí al jengibre. Otro componente de la bebida son ocho hojas de un bejuco llamado ajosmecatl. Estos ingredientes se colocan en una botella a la que se agrega litro y medio de aguardiente; se agita y se deja macerar por un día.

Entonces se pasa de la botella en la que se preparó a botellas más chicas, que van, como todo el aguardiente aquí, de boca en boca. Se trata de una bebida ceremonial y por eso se toman sólo tragos muy pequeños.

 
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