Usted está aquí: jueves 20 de marzo de 2008 Economía Incautó la policía rusa documentos del consorcio TNK-British Petroleum

■ El pretexto fue aclarar las circunstancias de la declaratoria de bancarrota de Sidanko

Incautó la policía rusa documentos del consorcio TNK-British Petroleum

■ Intuyen expertos campaña para debilitar a la empresa y que pueda ser comprada por Rosneft

Juan Pablo Duch (Corresponsal)

Moscú, 19 de marzo. La policía rusa realizó este miércoles sendos registros en la sede del consorcio petrolero ruso-británico TNK-BP y en las oficinas de representación de British Petroleum, durante los cuales incautó documentos y discos duros de computadoras, en busca de datos que ayuden a esclarecer las circunstancias en que se declaró en bancarrota la petrolera rusa Sidanko.

Los activos de Sidanko (acrónimo en ruso de la Compañía Petrolera de Siberia y el Extremo Oriente), pasaron a manos del consorcio ruso-británico en 2003, constituido al 50 por ciento por TNK –la Compañía Petrolera de Tiumen, propiedad de Alfa Grup, holding muy cercano al Kremlin en tiempos de Boris Yeltsin y que ha ido perdiendo influencia desde que Vladimir Putin tomó el relevo en la presidencia de Rusia–, y British Petroleum.

Si bien el cuestionado procedimiento de bancarrota empezó en 1999, en plena agonía del régimen yeltsiniano, formalmente el caso sigue abierto y sólo falta un año para que cualquier supuesto delito prescriba.

Detrás de la versión oficial, que remite a ese desempolvado expediente penal, los expertos intuyen una campaña de presión de las autoridades para debilitar a TNK-BP, cuyas acciones cayeron hoy cerca de 12 por ciento, y beneficiar a Rosneft, la petrolera del Estado ruso que, se comenta aquí, busca adquirir la parte de TNK en el consorcio ruso-británico.

Otra posibilidad no descabellada es que se intente favorecer a Gazprom, el monopolio estatal del gas, que negocia con TNK-BP la compra del resto de sus acciones para conseguir el paquete de control sobre el importante yacimiento de gas de Kobykta, región de Irkutsk, Siberia.

TNK-BP, a través de su filial Rusia Petroleum, poseía 62.4 por ciento de las acciones del consorcio que obtuvo la licencia para explotar el yacimiento de Kobykta, y en junio de 2007, tras meses de presión y bajo la amenaza de retirarle el permiso, aceptó venderle una participación a Gazprom.

Las reservas de Kobykta –según estimaciones extranjeras– tendrían un valor de cerca de 20 mil millones de dólares, pero especialistas locales ubican ese yacimiento en el rango de 2 a 6 mil millones de dólares.

Aparentemente existe ya un acuerdo en principio entre TNK-BP y Gazprom, pero está pendiente de firma por divergencias respecto al precio final, dado que el gigante ruso del gas no estaría dispuesto a pagar más de mil millones de dólares.

No falta quien califica los registros de hoy como “golpe preventivo” de Gazprom contra TNK-BP, que se supone estaría promoviendo que el Servicio Federal Antimonopolio introduzca una enmienda en la legislación vigente, la cual se podría traducir para Gazprom en una pérdida de hasta 22 por ciento del gas que exporta.

Aunque es muy difícil que el Parlamento ruso llegara a aprobar una enmienda que prive a Gazprom de su calidad de exportador exclusivo, las otras compañías locales, que ahora tienen pocos incentivos al verse obligados a vender el gas que extraen al dueño de los gasoductos, el único autorizado por ley para sacarlo del país, quieren que se establezcan cuotas de exportación proporcionales al volumen de extracción.

En el supuesto remoto de que dicha enmienda se adoptara, consorcios como TNK-BP podrían duplicar su extracción de gas natural, y Gazprom comenzaría a tener rivales internos. Un escenario, ciertamente, nada probable a corto y mediano plazos.

 
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