Usted está aquí: jueves 20 de marzo de 2008 Ciencias Astrónomos encuentran gas natural en un planeta extrasolar

■ Hallazgo sin precedente e importante en la búsqueda de vida fuera del Sistema Solar

Astrónomos encuentran gas natural en un planeta extrasolar

■ Expertos descartan origen biológico del metano descubierto, debido a las altas temperaturas registradas en el astro

■ La técnica aplicada servirá para estudiar cuerpos más pequeños y fríos

Dpa

Ampliar la imagen Impresión artística del planeta extrasolar que orbita a 63 años luz de la Tierra, en cuya atmósfera los astrónomos hallaron gas metano Impresión artística del planeta extrasolar que orbita a 63 años luz de la Tierra, en cuya atmósfera los astrónomos hallaron gas metano Foto: Reuters

Garching, Alemania/ Londres, 19 de marzo. Por primera vez, los astrónomos detectaron la presencia de gas natural en un planeta extrasolar, informó hoy el Centro Europeo Hubble en la ciudad alemana de Garching, cerca de Munich.

Con la ayuda del telescopio espacial Hubble, los expertos descubrieron metano en el exoplaneta HD 189733b de la constelación de Vulpecula, a 63 años luz de la Tierra.

Se trata de la primera evidencia de la presencia de una molécula orgánica en un planeta lejano, indicó el centro alemán. El descubrimiento es un importante paso en la búsqueda de indicios de vida en planetas extrasolares.

El metano es el principal componente del gas natural y su presencia fue comprobada en la mayoría de los planetas del Sistema Solar.

Bajo determinadas condiciones puede tener un papel clave en la generación de vida, subrayaron los astrónomos, que descartan en el caso del exoplaneta investigado el origen biológico del metano, ya que este gigante gaseoso registra temperaturas de alrededor de 900 grados Celsius, equivalente al punto de fusión de la plata.

“La atmósfera del planeta es demasiado caliente inclusive para las formas de vida más resistentes, al menos para lo que conocemos en la Tierra como especie viviente”, explicó Giovanna Tinetti del Colegio Universitario de Londres, coautora de un informe publicado en la revista científica británica Nature (volumen 452, página 329).

Sin embargo, la investigación muestra que con la técnica aplicada también se podrían detectar moléculas orgánicas en exoplanetas más fríos y pequeños, subrayó el director del estudio, Mark Swain, de la agencia espacial estadunidense NASA.

El HD 189733b es uno de los alrededor de 280 exoplanetas conocidos. Tiene el tamaño aproximado de Júpiter, pero completa una órbita alrededor de su sol en sólo dos días.

El año pasado, los astrónomos detectaron la presencia de moléculas de agua. Esta información fue confirmada mediante el Hubble.

Los científicos midieron qué proporción de la luz del Sol es absorbida por la atmósfera del planeta, cuando, visto desde la Tierra, éste pasa justo delante de su sol. A partir de ello se pueden determinar sustancias químicas, ya que absorben determinadas longitudes de onda de la luz.

Estrella recién nacida

Los ingredientes básicos para la química de la vida están ampliamente difundidos en el espacio: recientemente, otros astrónomos descubrieron agua y grandes cantidades de moléculas orgánicas en la nube de gas y polvo alrededor de un joven sol de la constelación Tauro, donde posiblemente se formarán alguna vez planetas (Science, volumen 319).

Con una edad de menos de un millón de años, la estrella AA Tauri es una “recién nacida”, si se tienen en cuenta magnitudes cósmicas.

Estas observaciones, realizadas con el telescopio espacial Spitzer, mostraron además que en el disco protoplanetario alrededor de AA Tauri hay más sustancias orgánicas que en las nubes moleculares interestelares, a partir de las cuales se forman nuevos sistemas solares.

“Esto es una prueba de una activa química orgánica dentro del disco, que forma y enriquece esas moléculas”, explicó John Carr, del laboratorio de investigaciones de la Marina estadunidense en Washington.

También nuestro Sistema Solar era en el pasado mucho más rico en sustancias orgánicas que lo que se creía hasta ahora, y los meteoritos podrían haber ofrecido la aportación decisiva para el inicio de la vida sobre la Tierra. Esta teoría se desprende del análisis de dos meteoritos de los inicios del Sistema Solar, que fueron recuperados en la Antártida.

En estos raros meteoritos, los astrónomos –encabezados por Zita Martins, del colegio Imperial Londinense– midieron la mayor concentración de aminoácidos que jamás fue registrada en un meteorito.

Los aminoácidos son los “ladrillos” fundamentales de la vida.

“Nuestro trabajo demostró que los aminoácidos y otras sustancias útiles biológicas presentes en los meteoritos podrían haber puesto en marcha la vida en este planeta”, explicó Martins.

 
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