Usted está aquí: martes 4 de marzo de 2008 Economist Intelligence Unit La inversión china no satisface expectativas

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América Latina

La inversión china no satisface expectativas

Ampliar la imagen La esperada inversión china en América Latina aún no se logra materializar, lo que sí ocurrió en África La esperada inversión china en América Latina aún no se logra materializar, lo que sí ocurrió en África Foto: Reuters

En 2004, cuando el presidente Hu Jintao visitó América Latina, China parecía querer convertir su creciente poder económico en influencia política internacional.

La relación económica parecía encajar a la perfección: la frenética urbanización china absorbía grandes cantidades de cobre, mineral de hierro y frijol de soya latinoamericanos. Y allí estaba el líder de la flamante potencia pasando 12 días en lo que se consideraba el patio trasero de Estados Unidos (EU).

Hacia el final del viaje, los periódicos locales reportaban que Hu había concertado compromisos de inversión con valor de 100 mil millones de dólares (mdd), aunque con posterioridad funcionarios chinos aseguraron que la cifra era exagerada.

En efecto, los flujos comerciales entre China y la región aumentaron de 8 mil 200 mdd en 1999 a 70 mil mdd el año pasado. Sin embargo, la esperada inversión china todavía no se materializa, a pesar de que Latinoamérica ha tenido que contemplar cómo las empresas chinas destinan fondos a África.

“Las expectativas eran muy altas”, expresó Javier Santiso, economista en jefe del centro de desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París. “Pero ha habido muchos obstáculos.”

La inversión directa china en la región se incrementó de mil 760 mdd en 2004 a 8 mil 470 mdd el año pasado, cerca de la mitad del total chino. Sin embargo, más de 90% de ese dinero terminó en las Islas Caimán y muchos economistas dudan que sea inversión directa real.

La actividad ha aumentado este año e incluye tres proyectos en la industria del cobre en Perú. No obstante, el esperado influjo de la inversión china en nueva infraestructura no se ha visto y, para algunos países latinoamericanos, la inversión india ha cobrado mayor importancia. Jindal Steel and Power, por ejemplo, acordó este año invertir 2 mil 100 mdd en un proyecto de mineral de hierro y acero boliviano, la mayor inversión extranjera en la historia de Bolivia.

“Donde todos esperaban al dragón chino, apareció el elefante indio”, afirmó Santiso.

A pesar de que América Latina debería ser terreno fértil para las empresas chinas, éstas han enfrentado una serie de dificultades en la región.

Un inconveniente es el modelo que las compañías chinas utilizan en el extranjero, especialmente en el sector de la construcción. En África, es frecuente que los grupos chinos lleven trabajadores para construir carreteras o puertos, pero esos esquemas generan controversia en gran parte de Latinoamérica. “El mayor problema es que, con frecuencia, las empresas chinas pretenden controlar por completo los proyectos”, dice José Roberto Mendonça de Barros, ex ministro brasileño de Economía. “Es políticamente inaceptable que se importen grandes cantidades de trabajadores.”

Las encuestas de opinión sugieren que las compañías chinas tienen mala imagen en la región. Una inversión previa, la compra de la minera Hierro Perú por Shou-ang en 1993, se ha visto plagada de huelgas y protestas por las condiciones laborales.

“Los chinos no han hecho absolutamente nada por comprometerse con la sociedad civil, ni por acercarse a sindicatos y otros grupos y convencerlos de que la inversión china no es una amenaza”, expresa un diplomático latinoamericano en Pekín.

Las relaciones de China con muchos países latinoamericanos son mucho menos maduras que las que tiene con África, donde ha construido una sólida presencia diplomática desde los años 60.

Muchos diplomáticos consideran que la geopolítica es parte de la explicación. “En África es más o menos fácil construir una gran presencia política, ya que la región está muy descuidada”, señala Rubens Barbosa, ex embajador brasileño, quien dirige una empresa de consultoría en Sao Paulo. “Pero los chinos siguen viendo a Latinoamérica como un área fuertemente influenciada por EU.”

De acuerdo con los diplomáticos, esas consideraciones afectan la relación entre China y Venezuela. Con vistas a futuros acuerdos petroleros, China acordó invertir 4 mil mdd en infraestructura y está ayudando a Venezuela a lanzar un satélite. Sin embargo, Pekín está muy alerta de no enemistarse con EU por aproximarse demasiado al presidente Hugo Chávez.

La relación se ha visto también afectada por crecientes tensiones comerciales. Latinoamérica tuvo grandes superávit comerciales con China durante la primera parte de la década, pero después de un reciente incremento en las importaciones de manufacturas chinas, este año registrará un déficit, lo que a su vez desatará una serie de medidas compensatorias.

La volatilidad de las recientes tendencias políticas en la región también ha afectado el interés chino, incluso en países en los que se esperaría que los gobiernos izquierdistas tuvieran buena disposición hacia China.

Como parte de una de las mayores inversiones chinas en la región, Sinopec y PetroChina adquirieron en 2005 Andes Petroleum en Ecuador, por mil 420 mdd. Sin embargo, esa empresa no fue eximida de un inesperado impuesto que el nuevo gobierno de izquierda instauró de manera reciente, y considera llevar al gobierno a arbitraje internacional.

“Como todos los demás, China está tratando de descifrar lo que pasa”, dice Cynthia Watson, del Colegio Nacional de Guerra en Washington. “En contraste, los gobiernos africanos han sido mucho más rápidos en cerrar acuerdos con China. Las necesidades africanas son mucho más apremiantes y allí el nacionalismo es mucho menos virulento.”

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya

 
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