Usted está aquí: martes 26 de febrero de 2008 Estados Habitantes de Puerto Progreso viven en medio de la inmundicia

La ciénaga, cinturón de miseria en una de las ciudades más prósperas de Yucatán

Habitantes de Puerto Progreso viven en medio de la inmundicia

Admite el ayuntamiento incapacidad para dotar de servicios públicos a unos 3 mil habitantes

Más de 400 familias, rodeadas de heces y basura y a merced de enfermedades infecciosas

Luis A. Boffil Gómez (Corresponsal)

Ampliar la imagen Vista de la ciénaga de Puerto Progreso, ubicada a unos 80 kilómetros de la franja costera de Yucatán. Los habitantes señalan que la falta de agua potable y drenaje, entre otros servicios, favorece la proliferación de enfermedades infecciosas Vista de la ciénaga de Puerto Progreso, ubicada a unos 80 kilómetros de la franja costera de Yucatán. Los habitantes señalan que la falta de agua potable y drenaje, entre otros servicios, favorece la proliferación de enfermedades infecciosas Foto: Luis Boffil

Puerto Progreso, Yuc., 25 de febrero. “En Progreso no hay progreso para los jodidos”, claman decenas de desprotegidos. Son los autollamados “hijos de la ciénaga”, que a diario respiran podredumbre.

En esta ciudad porteña, la más importante de Yucatán por su actividad comercial, pesquera y turística, se encuentra uno de los cinturones de miseria más impactantes de la entidad, a escasos metros de las aguas pestilentes de una ciénaga donde habitan lagartos y otras especies depredadoras, en medio de toneladas de basura.

Es una franja costera de más de 80 kilómetros de largo, llena de desperdicios, pobreza y desesperanza para unas 3 mil personas. La energía eléctrica, el agua potable y el drenaje son lujos que sólo unos cuantos poseen.

A lo largo de la laguna que recibe corrientes marítimas se encuentran decenas de pequeñas colonias y unidades habitacionales irregulares: Progresito, Santa Rosa, CTM, Nuevo Progreso y muchas más.

Según el censo realizado por el Consejo Estatal de Población en 2003, por lo menos hay 20 colonias y más de 400 familias en un ambiente insalubre, producto del nulo interés y de fallidas políticas aplicadas en los 15 años recientes. Varias administraciones municipales han pasado y poco han podido o querido hacer para mejorar las condiciones en que vive la gente.

Algunas colonias irregulares ya cuentan con alumbrado público, pero carecen de agua potable, que se distribuye con camiones cisterna dos o tres veces por semana.

Lo peor son las condiciones de higiene. A falta de baños en las viviendas –hechas de cartón, mampostería y madera–, los habitantes de la ciénaga utilizan la laguna.

Contrastes

Puerto Progreso es otra realidad. El centro de la ciudad y su principal atractivo, el malecón, lucen limpios y arreglados. Es la imagen para turistas. La comunidad, fundada en el siglo XIX por Juan Miguel de Castro, se encuentra 36 kilómetros al norte de Mérida.

La mayoría de la población (aproximadamente 250 mil habitantes) se dedica al comercio y a a la pesca. En condiciones propicias, la pesquería genera cada año 100 mil toneladas de diversos productos.

Además, cuenta con una terminal portuaria adonde arriban cientos de barcos de gran calado. Mercancías valuadas en más de 100 millones de dólares pasan anualmente por la aduana local, según la Secretaría de Desarrollo Industrial y Comercial estatal. Hay decenas de restaurantes y discotecas, pero a pesar de la aparente bonanza sólo unos cuantos viven bien. La gente que habita en la franja costera no pertenece a ese selecto grupo.

Las autoridades dicen…

La pobreza extrema en la ciénaga es una realidad palpable y lastimosa, dijo la alcaldesa priísta de Puerto Progreso, Reina Quintal Recio, quien en agosto pasado declaró a la prensa local que los progreseños “odian a los turistas” porque sólo dejan basura y poco dinero.

La edil asegura que el ayuntamiento no tiene recursos para sacar de la marginación a las familias de la ciénega. “Tratamos de aplicar proyectos de vivienda digna y de llevar servicios como luz y agua potable, pero no es suficiente.”

Quintal Recio comentó que faltan planes a mediano y largo plazos para sanear y rellenar la ciénaga a fin de construir viviendas dignas.

La Secretaría de Ecología estatal tampoco tiene algún proyecto para remediar la situación. El subdirector de la dependencia, Armando Ruiz Sosa, explicó que la gente y las empresas que recolectan basura la tiran en la ciénaga. Sólo en 2007 se acumularon más de 150 toneladas de basura en las aguas. “No hay capacidad de respuesta”, admitió Ruiz Sosa.

“Respiramos mierda”

Alejandra Guzmán Ramírez, vecina de la colonia CTM, se queja de que las autoridades municipales y estatales nunca les hacen caso. “Somos pobres. Nuestros maridos son empleados o pescadores, pero ganan poco”, dijo. Al recorrer el lugar se perciben olores putrefactos. “Es mierda que está regada, dispersa en el agua. Eso lo olemos todos los días”, asegura Guzmán Ramírez.

José Amaya Gil, pescador, agrega: “Las enfermedades brotan: gripes, infecciones, cólicos, diarreas, y es porque los niños no pueden vivir en sitios higiénicos. Yo gano, si bien me va, de 900 a mil 500 pesos al mes, y tengo que mantener a mi esposa y cuatro hijos”.

María Pech Magaña relata que mucha gente logró construir viviendas, pero el agua de la ciénaga inunda todo. “La otra vez, de la ciénaga salió un lagarto que entró a varias casas, comió lo que vio y se echó a dormir. La gente huyó. Estamos a merced hasta de los lagartos. No tenemos qué comer y ellos pueden comernos si nos descuidamos”, dijo.

 
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