Usted está aquí: martes 26 de febrero de 2008 Cultura Alumnos de primaria y secundaria expresan sus deseos con los colores

Crearon parte de la escenografía para un baile de 400 niños en Nueva York

Alumnos de primaria y secundaria expresan sus deseos con los colores

Cursaron un taller de pintura auspiciado por el Conarte y el National Dance Institute

Con esto, a los escolares se les abren más puertas para la libertad, dice Marisa Lara

Tania Molina Ramírez

Ampliar la imagen Alumnos del Centro Escolar Revolución, durante su quehacer pictórico como parte de su formación para hacerlos mejores personas Alumnos del Centro Escolar Revolución, durante su quehacer pictórico como parte de su formación para hacerlos mejores personas Foto: Arturo Guerrero

“Se ve más como la vida”, opina Antony, de 11 años, mientras comenta el resultado del trabajo de esa mañana con un compañero de taller. “Una vida dentro de la otra”, sigue.

Antony, que va en sexto grado, habla de un gran perro azul y uno pequeño, anaranjado, encima de aquél, pero patas p’arriba, que pintó sobre uno de los dos lienzos que cubren buena parte del piso del salón en el Centro Escolar Revolución, en la colonia Doctores.

Unos 20 alumnos de cuarto, quinto y sexto grados de primaria y primero de secundaria participaron, del 19 al 21 de febrero, en la elaboración de parte de la escenografía para un baile que harán 400 niños participantes en un programa del National Dance Institute (NDI), en Nueva York. Se trata de parte de un proyecto coordinado por el Consorcio Internacional Arte y Escuela, AC (Conarte) y el NDI, apoyado por las secretarías de Educación Pública (SEP) y Relaciones Exteriores.

Cada año el NDI elige un tema para trabajar con escuelas públicas de Nueva York. En esta ocasión, más de 35 mil niños se enfocan en México, desde las artes.

“Queremos aprender sobre las vidas, los sueños de los mexicanos”, explica la pintora Helen Stambler, quien imparte el taller, junto con Jesús Cereno, docente de la escuela Revolución, y los creadores Marisa Lara y Arturo Guerrero, consejeros del Conarte.

Uno de los lienzos es una especie de mosaico, en el cual no importa el arriba y el abajo ni las dimensiones. Sin embargo, el resultado no es caótico, sino, por decirlo de alguna manera, libre, con vida y color. Una bailarina clásica parece en movimiento, de fondo, un cielo con estrellas moradas (“cuando sequen, van a quedar como infladas y van a resaltar”, explica Antony). Un paracaidista está a punto de aterrizar en la Plaza de la Constitución, que es morada. Una versión libre de Bellas Artes, en azul, rojo y morado (Abril, quien en ese momento la pinta, confiesa que no conoce el edificio), y el museo nómada. Una mesa, vista desde arriba, está servida, y una familia se prepara para comer. Los volcanes se reproducen, y aparecen por aquí y por allá. Una pirámide y, de fondo, un atardecer; a su lado, pero transversal, está la Torre Latinoamericana. Una palmera, más grande que la pirámide, se asoma, como llegando del cielo.

“Los niños te enseñan de nuevo a entender la realidad”, dice Guerrero, mientras mira los lienzos. El arte “te permite imaginar” y “abre los espacios para que el hombre sea más dueño de sí mismo”.

El arte, continúa el pintor, “es un sistema de conocimiento, permite recuperar el cuerpo, los sentidos”.

Émulo de Jackson Pollock

Los niños se mueven de una parte a otra, comentan entre sí los resultados, piden asesoría a los profesores, preguntan por colores.

Christian, de 11 años, toma un delgado pincel, lo sumerge en pintura blanca y lanza gotitas sobre la plaza de la Constitución. Helen Stambler lo mira sorprendida y le cuenta de Jackson Pollock, “famoso pintor de Estados Unidos que lanzaba pintura al suelo de la manera en que él lo está haciendo”. Christian escucha atentamente, pero no parece impresionado.

La idea es que los niños hagan lo que quieran, con asesoría de cómo mezclar colores y hacer algunas técnicas con esponjas y pinceles.

Stambler cuenta que muchos de los niños entraron al salón reticentes, brazos cruzados, ceños fruncidos, sobre todo en el turno vespertino.

En el lienzo de la tarde, un alumno pintó un chavo apuntando una pistola a otro. Pero luego –quién sabe si porque se arrepintió– puso otro joven en medio de los dos y la pistola parece más bien el cabello de éste.

Curiosamente, en este lienzo, en el cual participan niños con problemas emocionales, hay muchas más figuras humanas y animales, a diferencia del matutino, que muestra más lo colectivo o la naturaleza, como los volcanes y el Zócalo.

Con el arte los niños “se vuelven más reflexivos, más humanos”, “se les abren más puertas para la libertad”, opina Marisa Lara.

Si al arte fuese introducido en las escuelas sería “un elemento que permitiría que los niños relacionaran estructuras de conocimiento más complejas”, dice Guerrero.

El pintor toca una vieja discusión: el papel gubernamental y privado en ofrecer actividades artísticas en las escuelas.

La creciente ausencia de arte en las escuelas públicas ha motivado la creación de asociaciones como el Conarte. Hay quienes opinan que el gobierno tendría que cumplir con su papel. Otros creen que hay que buscar la manera de cubrir la deficiencia oficial.

El Conarte impulsa el programa Aprender con danza en 23 escuelas públicas del Centro Histórico, en colaboración con el NDI y con apoyo de la SEP, por conducto de la Administración Federal de los Servicios Educativos en el Distrito Federal.

Stambler, ex directora de artes para las escuelas públicas de Nueva York, cuenta que organizaciones como el Conarte surgieron en esa ciudad, en los años 70, cuando los profesores de arte fueron despedidos de las escuelas públicas.

“Si se trabaja en las artes puedes lograr todas las metas; los alumnos aprenden a expresarse, a trabajar en equipo, a resolver problemas, a no asustarse de lo distinto, a valorar el trabajo duro, la disciplina”, dice Stambler, quien hoy forma parte del consejo de directores del NDI. La educación en arte “debería ser un derecho. Algunas de las destrezas que los niños aprenden los hacen ciudadanos más activos, comprenden que hay modos de trabajar juntos”.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.