Usted está aquí: martes 5 de febrero de 2008 Economía América Latina, a merced del mercado

Economist Intelligence Unit

Riesgo económico

América Latina, a merced del mercado

Ampliar la imagen Foto: Reuters

Durante la mitad de la década anterior pocas regiones han visto frustradas sus expectativas como América Latina. El auge de los precios de materias primas, la abundante liquidez en los mercados financieros y el crecimiento de los mercados de exportación han favorecido la transformación de países, considerados casos perdidos al principio de la década, en refugios seguros de estabilidad económica caracterizada por baja inflación, deuda a la baja y crecimiento estable.

Pero los acontecimientos de este año en los mercados globales sugieren que América Latina podría perder su brillo. Los mercados de valores de la región han caído más rápido que en la mayor parte del resto del mundo, con una disminución promedio de casi 16% desde principios del año.

Hay temor de que una recesión estadunidense y la caída de precios de las materias primas industriales pudieran minar el crecimiento. Como señaló la semana pasada el banco central argentino: “Para nuestro país esta es la primera prueba de esfuerzo desde la crisis de 2001 y 2002”. Muchos dicen que se exageran los nubarrones. Estados Unidos puede tener problemas, pero la solidez de otros mercados emergentes, sobre todo China, ayudará a que América Latina capee el temporal.

A largo plazo, los mercados de la región están “correlacionados negativamente” con respecto a Europa y EU, dice Jerome Booth, director de investigación de Ashmore Investment Management en Londres. “No diría que se trata exactamente de que estén desconectados. Pero los mercados emergentes son más resistentes.”

Booth hace referencia al flujo continuo de fondos hacia bonos en moneda local y otras inversiones de ingresos fijos. De acuerdo con el EMBI –índice desarrollado por JPMorgan– los precios de los bonos en los mercados emergentes alcanzaron su mayor cima histórica la semana pasada.

Muchos sostienen que la mayor parte de los países latinoamericanos están mejor preparados para afrontar la inestabilidad financiera global que en el pasado. La política fiscal es generalmente más conservadora, la demanda doméstica ha crecido y varios años de excedentes de cuenta corriente han permitido que los gobiernos aumenten sus reservas internacionales de manera importante.

Guillermo Ortiz, gobernador del Banco de México, dijo la semana pasada, en el contexto del Foro Económico Mundial en Davos: “Hoy, desde una perspectiva macroeconómica, América Latina es más sólida que nunca, al menos en todo lo que yo he visto en mi vida”.

No todos están tan confiados. Cierto, ha habido una disminución en la dependencia de EU, que ahora absorbe menos de 20% de las exportaciones de Brasil, Argentina, Chile y Perú. Pero muchos mercados hacia los cuales se ha diversificado América Latina se verán muy afectados por una desaceleración estadunidense. Y es probable que los precios de las materias primas industriales caigan.

Muchos críticos dicen también que los gobiernos no han aprovechado las favorables condiciones internacionales para introducir las reformas que aumentarían la productividad y las perspectivas de crecimiento a largo plazo. Venezuela y Ecuador han usado la generosidad de los crecientes ingresos petroleros para elevar el gasto social. Brasil también ha aumentando su gasto. Se ha hecho muy poco para reformar un derrochador sistema de pensiones y la carga fiscal ha aumentado.

Otros hacen referencia al rápido crecimiento doméstico en Brasil como una prueba más de su reducida dependencia de los mercados externos. Pero Christian Stracke, de la firma de investigación CreditSights, dice que el crecimiento fue impulsado por bancos locales que aprovecharon la liquidez global.

Stracke agrega que muchos mercados emergentes son particularmente vulnerables, ya que el monto de dinero que han atraído en portafolios de inversión es tan alto como lo fue un poco después de la crisis asiática de 1998. Los flujos de salida podrían convertirse en un torrente si el sentimiento sigue siendo negativo, predice.

Walter Molano, de BCP Securities, dice que el crédito es cada vez menos abundante en Brasil. Las tasas de interés del mercado se han elevado durante los meses recientes, en tanto que los requisitos de los préstamos para automóvil –el primer sector en auge de los años recientes– se han endurecido este año. “No hay manera de que la región pueda evitar las consecuencias de lo que sucede en el mundo”, dice. “Hay un amortiguador, pero desaparecerá.”

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya

 
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