Usted está aquí: domingo 16 de diciembre de 2007 Opinión Desde Otras Ciudades

Desde Otras Ciudades

Armando G. Tejeda, corresponsal

Grafiteros contra alcalde

Ampliar la imagen Lágrimas de cocodrilo en Madrid  Armando G. Tejeda Lágrimas de cocodrilo en Madrid Armando G. Tejeda Foto: Armando G. Tejeda

En Madrid, el debate en los círculos de arte contemporáneo de si el grafiti es una expresión artística de altos vuelos, con un lenguaje distinto, pero de igual valía que los grandes lienzos de la historia de la pintura, se resolvió de un plumazo. Desde el despacho del alcalde, el conservador Alberto Ruiz Gallardón, se dictó una normativa en respuesta a reclamos vecinos indignados porque en las calles de su ciudad hay demasiadas paredes pintadas.

A pesar de que las ferias más prestigiosas de arte contemporáneo del mundo –incluida la que se celebra en Madrid cada año, Arco– suelen destinar grandes espacios a la expresión de los grafiteros, como un ejemplo más de la expresión artística popular y juvenil, desde hace unos meses en la capital de España realizar grafitis es delito.

En la normativa, con el ampuloso nombre de Ley de Medidas Urgentes de Modernización de la Administración, hay un apartado específico sobre los grafitis: es delito realizar “pintadas o grafitis en la vía pública”, lo que puede acarrear al osado que contravenga esta ley una multa de hasta 6 mil euros (algo más de 11 mil pesos).

La guerra entre autoridades y grafiteros sube de intensidad: mientras que los políticos lanzan diatribas desde sus despachos contra estos jóvenes, a los que acusan de “vandalismo urbano”; los grafiteros, con aerosol en mano, han desplegado como nunca antes su presencia en las paredes de la ciudad.

 
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