Usted está aquí: jueves 13 de diciembre de 2007 Política Entrega Colmex premios Gustavo Cabrera Acevedo

Entrega Colmex premios Gustavo Cabrera Acevedo

Emir Olivares Alonso

En México no existe una política de Estado “coherente” para generar más plazas a los egresados de maestrías, doctorados y posdoctorados debido al escaso interés del gobierno por aumentar el presupuesto en ciencia, tecnología y educación superior, aseguró Manuel Suárez Lastra, ganador del primer lugar del premio Gustavo Cabrera Acevedo 2007, que otorga El Colegio de México (Colmex) a investigaciones de maestría y doctorado en el campo de estudios urbanos y ambientales.

Doctor por la Universidad Nacional Autónoma de México, Suárez consideró que mientras no exista presupuesto en educación, ciencia y tecnología el país no generará la investigación que merece.

“Uno cursa su doctorado y después ve que las oportunidades de trabajo no son tan buenas. Sin presupuesto no se podrán abrir nuevas plazas para investigadores y sólo te quedan algunas opciones”, refirió en entrevista tras recibir el reconocimiento –que lleva el nombre de uno de los investigadores más reconocidos de la demografía mexicana–, otorgado la noche del pasado martes.

Esbozó que esas opciones son cuatro: esperar a que un investigador se jubile, comprar una plaza o tener palancas para conseguirla, buscar una oportunidad en provincia y emigrar al extranjero.

Sobre el último punto recalcó: “El Estado mexicano ha gastado alrededor de 2 millones de pesos en mi educación. Ahora cuento con una plaza posdoctoral, pero se acaba en un año y no sé qué voy a hacer; la diferencia es que en Estados Unidos hay plazas para aventar arriba. Entonces el gobierno gasta en mí para que vaya a retribuirles a ellos y dentro de tres años me meterá al programa de repatriación del Conacyt y me tendrán que pagar otro millón de pesos sólo para que me mude de regreso; eso es estúpido. Por qué no mejor ahorrarse ese dinero y generar plazas en México”.

Remplazo generacional

En el tema de las jubilaciones apuntó que existe una especie de “temor al remplazo generacional”, pues la edad de retiro se presenta por lo regular después de los 70 años, y remarcó que lo anterior está directamente ligado con las políticas de Estado en la materia.

Agregó que no existe movilidad entre investigadores, pues “los de la UNAM se quedan en la institución, los del Instituto Politécnico Nacional hacen lo propio en el Poli, y podemos seguir”.

El galardonado consideró que otras causas que inhiben la creación de nuevos espacios son la burocracia y la corrupción. “Hay plazas que tienen nombre y apellido antes de ser concebidas”, mientras que las opciones en provincia representan una disminución en sueldos cuatro veces menor que en el Distrito Federal.

Por su parte, Margarita Pérez, doctora en antropología social por la Universidad Iberoamericana y acreedora al segundo lugar, aseguró que la escasez de oportunidades corta el interés de los jóvenes investigadores por seguir avanzando en su formación académica.

“Premios como éste resultan un importante aliciente para los que hemos acabado una investigación doctoral. Generalmente las oportunidades en el país para desarrollar investigaciones no son muy grandes ni amplias, y ante la falta de ellas a veces tenemos que abandonar nuestra vida entera: la academia e investigación”.

 
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