Usted está aquí: domingo 9 de diciembre de 2007 Mundo Temor en Buenos Aires por futuras medidas neoliberales de Macri

Ex menemistas y empresarios, en el gobierno de la ciudad

Temor en Buenos Aires por futuras medidas neoliberales de Macri

Stella Calloni (Corresponsal)

Buenos Aires, 8 de diciembre. El escenario que rodeará la asunción del nuevo jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, del derechista partido Propuesta Republicana, está muy lejano del triunfalismo de su elección en segunda vuelta el 24 de junio pasado con 60.9 por ciento de los votos, ya que en los últimos comicios de octubre su organización no existió literalmente en esta capital.

En el periodo de transición Macri –quien evidentemente aspira a convertirse en candidato presidencial– tejió medidas poco populares con el saliente jefe de gobierno Jorge Telerman, que se apartó del oficialismo al colaborar en la creación de un esquema de aumento del impuesto municipal (ABL) dividiendo la ciudad en 80 zonas, que tendrán un incremento fiscal de entre 20 a 240 por ciento.

Fue uno de los primeros pasos en falso de Macri, cuyo designado jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, ex funcionario del gobierno del ex presidente Carlos Menem, defendió, lo que provocó tal reacción en contra que la medida se suspendió transitoriamente.

El nuevo ministro de Hacienda de la ciudad, Néstor Grindetti, hombre del Grupo Socma, propiedad de la familia Macri, en su presupuesto para el próximo año prevé una fuerte recaudación de impuestos por esta vía.

El pasado 10 de noviembre Macri envió un proyecto de ley a la legislatura para modificar la Carta Orgánica del Banco Ciudad, lo que implicaría un intento de “achicar” esa institución que el ex jefe de gobierno Aníbal Ibarra dejó en inmejorables condiciones. El nuevo proyecto favorece a los bancos privados y origina otras graves consecuencias.

En el camino surgieron desde el pasado algunos de los procesos judiciales que enfrentó Macri, como el de “contrabando agravado” en 2001 y otros en que está junto a su padre, Franco Macri, por presuntas maniobras en la automotriz Sevel, cuando en 1993 exportaba autopartes a Uruguay y luego importaba vehículos terminados, para cobrar rembolsos aduaneros.

En lo que se llamó la “fiesta menemista” –en referencia a la corrupción generalizada en el gobierno de Menem–, los Macri, padre e hijo, estaban entre los empresarios más favorecidos. Socma llegó a controlar más de 60 empresas importantes y otras que llegaron más tarde, y también en Brasil. Una de las últimas, en 1997, fue el Correo Argentino, una privatización escandalosa de Menem que revirtió la actual administración de Néstor Kirchner.

Hay fuerte temor en organizaciones populares, de ellas la de los cartoneros, surgidos en la crisis de 2001, en trabajadores que podrían ser despedidos masivamente de la municipalidad, y en las villas miserias (ciudades perdidas) ante un proyecto de “urbanización” de las mismas y de erradicación de la histórica Villa 31, ubicada en terrenos que son el blanco preferido de los grandes empresarios inmobiliarios, locales y extranjeros.

Estos proyectos fueron rechazados por el Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia, que se manifestaron contra la urbanización sin integración y cualquier intento de erradicación.

Pero también están los temores por la visión de “mano dura” que Macri manifestó en sus promesas ante la inseguridad ciudadana, que están muy lejos de considerar cambios profundos en la situación social.

El nuevo gobernante capitalino también intentó que el gobierno nacional pagara los gastos del traspaso de la fuerza policial a la ciudad, que hubiera originado una protesta de las provincias que pagan sus propias fuerzas de seguridad.

 
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