Usted está aquí: domingo 2 de diciembre de 2007 Deportes Cirugías, precio pagado por la exigencia que hice a mi cuerpo: Soraya Jiménez

Tras perder un pulmón, la ex pesista afirma sentirse “50 por ciento recuperada”

Cirugías, precio pagado por la exigencia que hice a mi cuerpo: Soraya Jiménez

El deporte me enseñó a no rendirme; lo negativo de mi vida ya es pasado, sostiene lmexiquensese

Rosalía A. Villanueva

Ampliar la imagen La medallista olímpica, en imagen de archivo La medallista olímpica, en imagen de archivo Foto: María Luisa Severiano

“Soy un ser humano, aprendí cosas buenas y malas, pero el deporte me enseñó que nunca debes rendirte, y de ahora en adelante quiero mejorar y ser otra”, afirma Soraya Jiménez Mendívil, campeona olímpica en Sydney 2000 en levantamiento de pesas a quien pese haber perdido un pulmón hace tres semanas, la vida le sonríe nuevamente.

Tras su retiro, antes de los juegos de Atenas 2004, para enfrentar adversidades como varias cirugías en muñecas y rodillas –que a la postre mermaron parte de su cuerpo e hicieron que arrastara la pierna izquierda–, así como un dopaje del que fue exonerada gracias a la intervención de Mario Vázquez Raña, Soraya Jiménez niega rotundamente que su físico esté pagando un precio alto por todo lo que se ha dicho de ella.

Con huellas de acné en el rostro, cabello largo, lentes oscuros, la llamada Niña de oro fue la anfitriona de la copa que lleva su nombre y que hace tres años organiza el Deportivo Cuicacalli, lugar en que entrenó por primera vez y donde cerca de 80 competidores, hombres y mujeres –la mayoría talentos mexiquenses– hicieron levantamientos nada extraordinarios para ser recompensados con la medalla que les colgaba.

A pleno sol, la única mujer monarca olímpica del país en la división de 58 kilogramos, accede a la entrevista con La Jornada, para expresar que se siente recuperada “a un 50 por ciento’,’ tras haber superado “el dolor” que le causó la pérdida del pulmón derecho, en una cirugía practicada en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).

Madurez

Con 12 kilos menos de peso, la ex deportista de 30 años narra su experiencia: “Fue un virus de influenza tipo B que agarré en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro (en julio pasado); a pesar de que estaba vacunada, se complicó con varias neumonías, y se me fueron haciendo bolsas de pus en el pulmón que provocaban que recayera en un hospital durante tres meses.

“Llegué al INER y el subdirector médico Alejandro Avalos fue quien me operó. El lunes cumplo tres semanas. Ya estoy haciendo ejercicio, bicicleta y vamos bien”.

–A siete años de que ganaste la medalla olímpica de oro y con todo lo que has pasado, ¿cómo lo asimilas?

–Con madurez. Vas creciendo y aprendiendo a salir adelante de la mejor forma. Una de las cosas que te enseña el deporte es a nunca rendirte y eso es lo que estoy haciendo: esforzándome y exigiéndome hasta donde se pueda.

–¿De Soraya hubo más cosas negativas que positivas?

–Creo que mi carrera fue positiva. Hubo cosas buenas de las que he aprendido; también de las malas, pero eso es lo que te hace crecer ¿no? A final de cuentas eres ser humano para equivocarte, corregir y mejorar.

“Las cirugías son producto de todo el esfuerzo que hice (levantaba más de 200 kilos), de la exigencia que le puse a mi cuerpo, pero afortunadamente estoy bien y echándole ganas”.

–¿Pagaste caro?

–Para nada. Todo lo que tengo es consecuencia de lo que hice, y lo volvería hacer. La medalla me dio mucho, me hizo crecer y madurar. Sigo siendo la misma persona de antes, no hay ninguna diferencia.

A pesar de haber estado involucrada en un escándalo internacional por uso de sustancias prohibidas, insiste su inocencia al respecto, así como por haber falsificado documentos académicos de la UNAM para competir en un mundial universitario. La futura abogada en criminología por la UNITEC, sólo dice que esto “es pasado”.

Preocupada por Pekín

No obstante, le preocupan los tres casos de dopaje que se han dado entre pesistas mexicanos, porque con uno más, el país sería sancionado y quedaría fuera de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, cuando hay dos plazas femeninas aseguradas. En vez de asesorarlos les impiden salir y competir “y eso es un grave error”, expresa.

Opina que las posibilidades de su disciplina en Pekín serán difíciles, al igual que en otros deportes, pero confía en Carolina Valencia sin hacer de menos a Luz Acosta y Damaris Aguirre.

Soraya Jiménez planea irse a España para especializarse en derecho deportivo, pero confiesa que su vida social ya no será como antes, cuando le gustaba divertirse, fumar y tomarse una copa, pues aprendió que es necesario “descansar” y pensar a futuro en una familia, porque el amor también renació, expresa la sonorense.

 
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