Usted está aquí: viernes 9 de noviembre de 2007 Cultura Penultimátum

Penultimátum

Canal 22, panegirista de funcionarios

El Canal 22 es fruto de la iniciativa de un amplio sector de la comunidad cultural, convencida de la necesidad de diversificar el espectro televisivo, copado por cadenas privadas ajenas a todo lo que tenga que ver con la cultura y la educación. Creado en tiempos del salinato, el 22 ha funcionado con decoro, limitaciones presupuestales y falta de un verdadero programa. Sin embargo, a la repetición de series y la proliferación de anuncios para llenar tiempo, se agrega ahora el convertirse en panegirista de lo que hacen los funcionarios.

Una muestra: el reciente fin de semana, sus adictos soportaron indefensos un flash informativo repetido hasta el cansancio. No sobre la noticia más inquietante del momento: la tragedia de Tabasco, sino para dar cuenta de la comparecencia de la titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) ante una comisión de diputados. En ese flash, la admiradora del poeta Juan Sabines (ver entrevista en Proceso y anotar que LA VIUDA POR FAVOR jamás rectificó) narró los grandes logros obtenidos desde que despacha donde lo hizo José Vasconcelos. Con la indefinición legal que rodea el funcionamiento del aparato cultural nacional (con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes a la cabeza), ahora el 22 se transforma en espotero de la titular de la SEP.

A la hora de la muerte sólo queda la modestia. Eso seguramente pensó el escritor, cineasta, promotor de las artes y diplomático Manuel Ávila Camacho López al desertar del convivio. El que fuera uno de los 28 hijos reconocidos de Maximino Ávila Camacho, murió recientemente y de su deceso sólo se ocupó la sección de espectáculos del diario Reforma, de la que fue su declarante por excelencia.

Gracias a ello pudimos enterarnos de la trayectoria de quien fue nombrado diplomático en tiempos de Luis Echeverría para acompañar en sus compras parisinas a la esposa del director del Fondo de Cultura Económica; que iluminó a don André Malraux en tiempos en que el ilustre escritor se desempeñaba como ministro de Cultura de Francia; que fue amigo inseparable de María Félix (la acompañó de compras a la India) y de Dolores del Río, a la que acompañó en sus primeros años en Hollywood; que por azares del destino no pudo realizar sus numerosos proyectos cinematográficos ni publicar los 18 libros que, según sus allegados, dejó en la imprenta. Tampoco tuvo tiempo de darse de alta en el servicio exterior. Que, pese a haber sufrido el robo de parte de su patrimonio artístico (lo sustraído lo valuó en 7 millones de dólares, aunque siempre se negó a dar la lista de lo que se llevaron los adoradores del dios caco), pudo conservar piezas de incalculable valor sentimental que pronto saldrán a la venta en el Nacional Monte de Piedad, porque don Manuel siempre fue nacionalista.

Descanse en paz el íntimo amigo de Humberto de Saboya, rey de Italia.

La declaración de la semana: “Si el cuarto apesta, no es culpa de quien flatula, sino de quien le pone el ventilador enfrente”: Benny Ibarra hijo, al apoyar a Paulina Rubio, a la que Estados Unidos le negó la visa de residente por consumir drogas.

 
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