Usted está aquí: jueves 27 de septiembre de 2007 Espectáculos Colombia enseña a México cómo apoyar al cine: Damián Alcázar

Mostrar un país bonito y lindo no es labor de los artistas, dice el director Andrés Baiz

Colombia enseña a México cómo apoyar al cine: Damián Alcázar

El actor protagoniza la cinta Satanás, que se presenta en el Festival de San Sebastián

Ericka Montaño Garfias (Enviada)

Ampliar la imagen Damián Alcázar y Andrés Baiz después de la presentación de la cinta Satanás en San Sebastián Damián Alcázar y Andrés Baiz después de la presentación de la cinta Satanás en San Sebastián Foto: Ericka Montaño

San Sebastián, 26 de septiembre. México tiene mucho que aprender de Colombia en materia de cine, después de que el país sudamericano aprobó una ley cinematográfica que incluye beneficios como la exención de impuestos, señaló el actor mexicano Damián Alcázar, protagonista de la película colombiana Satanás, opera prima de Andrés Baiz.

En cuanto a cine “nos están dado una muestra, tanto en Ecuador como en Colombia, un país que recién promulgó una ley fantástica para su gente y sus creadores. En México nos ha costado un huevo convencer a la gente para que abran un poquito las posibilidades. Creo que en México todavía va a tardar un poco. Sí, estamos de la fregada por lo que todo el mundo sabe (distribuidoras y exhibidores se llevan la mayor parte). Ahora toca a las autoridades hacer algo al respecto, nosotros ya hicimos nuestro trabajo, que fue lograr que la gente regresara a las salas de cine a ver películas mexicanas”, dice Alcázar en entrevista y agrega:

“En 15 años de trabajo hemos conseguido un gran triunfo, el más importante: interesar al público en el cine mexicano y latinoamericano en general; pero las autoridades nada más dicen ‘así son las cosas’. Si así son, entonces hay que cambiarlas para que no se apague ese boom del cine mexicano del que se hablaba hace unos cinco o seis años”, subraya Alcázar, quien regresa de Praga después de filmar la segunda parte de Crónicas de Narnia donde protagoniza a uno de los “malos”.

Caminos que se bifurcan

Baiz, a su vez, señala que “en Colombia somos pocos los que hacemos cine. Yo, como Damián, no hago novelas ni comerciales. Me encanta el cine y quiero hacer cine”.

Lo que ocurre en ese país en este momento es que se atraviesan dos caminos: en el primero se hace cine de comedia pero muy local, en el otro se tratan los temas que reflejan la realidad colombiana, como el narcotráfico y la violencia.

Hay gente que dice “no más”, “ya no queremos ver más de lo mismo”, reconoce el director, de 33 años. Sin embargo “es importante que en nuestros países, donde tenemos tantos conflictos y problemas, se siga reflexionando en el cine para exorcizar esos demonios”.

La tarea de mostrar una Colombia bonita y linda se lo dejo al Ministerio de Relaciones Exteriores, dice Baiz. “Un país queda bien si soluciona los problemas políticos y sociales que tiene y dándole de comer a la gente que no tiene. En el caso colombiano quedaremos bien cuando liberemos a los secuestrados, cuando la parapolítica se acabe, cuando resolvamos los problemas en las zonas olvidadas de Chocó. El país se tiene que defender solito y no es labor de los artistas poner una cara bonita o decir que el eslogan de Colombia es pasión, y hacer una película con Shakira y Juanes en una playa”.

Para los directores es al revés: “lo que hacemos es escarbar y buscar para llegar a la verdad. En el caso de Satanás, habla de una situación moderna, global. Aunque sucedió en Colombia no hay que ser colombiano ni conocer los conflictos socioeconómicos de ahí para poder apreciar o conectarse con los personajes”.

Y es que Satanás se basa en un hecho real: el asesinato de unas 30 personas ocurrido en diciembre de 1986. El día cuatro de ese mes Campo Elías Delgado, un ex veterano de la guerra de Vietnam, tomó un arma, mató a su madre, dos vecinas, a su alumna de inglés, y a varios comensales que estaban en el restaurant Pozzeto.

Asesinos en potencia

En la cinta, cuyo estreno en este festival se realizó dentro del ciclo Horizontes Latinos, Alcázar interpreta a Eliseo (que en este caso es Campo Elías), cuya presencia sirve también para contar la historia de Paola, quien vende café en un mercado y después se asocia con unos delincuentes. Un día la asaltan en un taxi... La tercera historia es la del padre Ernesto quien duda lo suficiente de su vocación como para...

“Lo que me interesaba plantear no es la violencia de los asesinatos, –precisa el director–, sino responder la pregunta de qué tan responsables somos todos en casos trágicos como los que se viven de vez en cuando en nuestras sociedades y en el mundo entero”: baste recordar los casos recientes en Estados Unidos de matanzas de estudiantes.

Eliseo, era una persona “con un relación no sana con su familia, a quien obviamente afectó la guerra, pero también cuenta cómo una sociedad no supo admitirlo. Loco, demente no estaba, era un tipo muy preparado, inteligente, leído, hablaba varios idiomas, había estudiado computación, le gustaba la filosofía, por eso me interesaba explorar y tratar de entender al ser humano, corazón y cerebro, al alma, si es que existe. Creo que todos tenemos un Campo Elías en potencia”.

 
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